Los salvadores del periodismo

Mié, 06/07/2011 - 05:44
Mucho se habla hoy en día de la crisis del periodismo. La gente ya no lee. Periódicos despiden miles de personas o cancelan operaciones por dificultades económicas. Revistas prestigiosas como Newsw
Mucho se habla hoy en día de la crisis del periodismo. La gente ya no lee. Periódicos despiden miles de personas o cancelan operaciones por dificultades económicas. Revistas prestigiosas como Newsweek son vendidas por un dólar, y Revista Cambio sucumbió a la presión de los poderosos que no querían leer. The Wall Street Journal tuvo que cambiar su estilo, incluyendo cada vez más noticias de farándula, para sobrevivir en el depredador mundo de los medios. The New York Times, uno de los mejores periódicos del mundo, levantó polémica al empezar a cobrar por su contenido online para evitar una catástrofe financiera, y los resultados no han sido los esperados. El periodismo está en crisis. Afortunadamente, en Colombia han salido a la luz pioneros que buscan salvar el periodismo del destino gris que le espera. Una de las nuevas ideas que están aplicando los medios es la pre-información. Adelantándose a los hechos, están informando cosas que aún no han sucedido, suponiendo que si mañana el lector no tendrá tiempo de leer una noticia, tendremos más éxito si tal vez la lee hoy, con tiempo, antes de que suceda. Un claro ejemplo es el episodio de la muerte de Joe Arroyo el pasado lunes festivo. Medios de medio pelo y de alto pelo como El Tiempo sacaron rápidamente la noticia de su muerte, sin llamar a preguntar si era cierto o no. Porque eso no es lo importante, lo importante es que la gente se informe de su muerte, no importa cuándo. Además, si el tiempo es relativo, ¿qué diferencia el antes del después? Lo importante es saber. Hay otros caminos para sacar al periodismo de la crisis. Como lo demostró el martes 5 de Julio Don Julito en la W, el periodismo puede servirse de formatos de alto rating como Laura en América para comunicar hechos relevantes. Poner a pelear a la familia de Joe Arroyo al aire es una jugada maestra, adaptando el formato amarillista a la radio informativa. Por algo Julito es un pionero de la radio, porque entiende la diferencia entre pensar y sentir, entre vísceras y cabeza. Y eso es lo que mueve el rating. Otro camino es el existencialismo periodístico. Como lo demostró Guillermo Rodríguez en su exitosa columna en esta misma revista, el periodismo debe dejar atrás las preguntas de “qué”, “cómo” y “por qué”, para preguntarse “por qué quiere saber el qué, el cómo y el por qué?”. No es necesario revisar los hechos, como que el documental fue censurado en Colombia, para preguntarse por su lanzamiento en Ecuador. No es necesario ver el documental para aprobar o refutar sus argumentos, porque lo importante es preguntarse “¿Por qué quiere investigar el rescate de secuestrados, si tuvo éxito y a mí me gustó?”. No importa si el documentalista tiene razón o no, o si vi el documental o no. Ese no es el punto. Lo importante es cuestionar sentimentalmente el por qué de la investigación. Ahí puede estar el futuro, en dejar atrás la arrogancia de los “hechos” para volver al romanticismo del sentimiento y las afinidades políticas. Todos ellos son pioneros, pero ninguno le llega ni a los talones a José Obdulio Gaviria. El recientemente periodista ha logrado combinar éstas y otras estrategias para salvar el periodismo. Ya pre-anunció la muerte de Cano, con su exquisito “Murió Cano, pero no he confirmado”. Ahora tiene “corresponsales” por toda Colombia, que le reportan todo hecho relevante. Si yo quiero ser periodista algún día también necesito corresponsales, y por eso ya no tengo abuela, sino una corresponsal de edad en la casa de mi abuela. Ella me informará todo lo que pase allá. También tiene un programa de televisión en el que monta un teatro fabuloso, con libros en el escritorio y distinguidos invitados para periodistear, y se enfrasca en peleas diarias en Twitter para subir su rating. Pero lo más importante es que no abandona su instinto periodístico de desenmascarar al mentiroso, como Daniel Coronel o Coronell o Coronelll, que como creo que dijo una mentira con su apellido, lógicamente se deduce que todo lo que ha dicho es mentira, sin importar que los hechos demuestren lo contrario. Así que gracias José Obdulio y demás pioneros, por mostrarnos que tal vez sí hay un futuro en el periodismo. Que hay oportunidades para salir adelante mientras se informa. Que no todo será gris en los medios mientras se logren dejar atrás las trabas morales para imponer una agenda. Sólo necesitamos seguir su ejemplo, que se resume en empezar a usar más las vísceras y un poco menos la cabeza. Porque, tal y como pasa con las novelas, si la cuestión fuera de pensar y no de sentir, nadie las vería. Twitter: @viboramistica  
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