Loteando los Cerros

Jue, 18/10/2012 - 04:30
Fuente Imagen: El Espectador   Si algo caracteriza a Bogotá Distrito Capital son sus cerros orientales, como en el caso de Guadalupe, Monserrate y El Cable. Diferentes razones existen para este fenómeno, desde excelentes opciones para ejercicios físicos hasta ritos religiosos, a pesar de los crecientes problemas de inseguridad que han estado rondando por ahí. También se sabe de una excelente presencia de fauna y flora en dicho lugar, que lo hace prácticamente un pulmón para esta selva de cemento, donde ciertos habitantes son unos cochinos en alza (botan la basura a la calle, se apoderan de los humedales para hacer de las suyas, talan bosques, etc.) y sumando la pasividad de las autoridades ambientales correspondientes, quienes son solo unas corbatas inútiles y onerosas, que solo se dedican a viaticar, beber, rumbear y no hacer nada productivo por el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible distrital.   Ojalá un día no muy lejano los cerros (mejor dicho, lo que quedan de ellos) fuesen declarados como Parque Nacional Natural; sería un honor para esta Selva de Cemento y un remedio infalible para la salud de sus habitantes; porque le daría el suficiente oxígeno y agua para soportar su intenso estilo de vida. Y por consiguiente, se podría pensar en la recuperación posible a nivel forestal de estas estribaciones de la Cordillera Oriental, que las harían ver a lo lejos como unas esmeraldas imponentes, con brillo propio gracias a su ecosistema. Ahí si sería un excelente motivo subir al Cerro de Monserrate a probar tamal con chocolate, como dice palabras más palabras menos la canción; o mirar la panorámica desde Guadalupe, o hacer una caminata hasta la cumbre del Cable (toda una epopeya).   Pero mientras se piensa en estos planes como una utopía casi imposible de cumplir, por intereses politiqueros y empresariales que impiden el desarrollo ambiental distrital; es triste mirar como se pretende quitarle pedazos fundamentales a estos cerros con unos fines no muy santos, entre los cuales se cuentan las famosas urbanizaciones (bien sea legales o ilegales). Precisamente, se trae a colación el caso que está ocurriendo con una zona verde cuya extensión es de 1450 metros cuadrados, que si bien el Distrito cuenta con los papeles necesarios para demostrar su propiedad, no han faltado los genios que quieren echarle mano para hacer de las suyas; lotear esa reserva natural para crear unas urbanizaciones para favorecer  gente de la alta alcurnia bogotana, a quienes no les ha importado el bienestar de los recursos naturales de la capital de los colombianos.   La Historia es así: El Predio de El Castillo se encuentra ubicado en la calle 72 con carrera primera; es una zona verde donde hay un parque de recreación donde las niñas y niños van a jugar, así como los hombres y mujeres salen a realizar sus ejercicios y caminatas. En días pasados, y gracias a las jugarretas de la justicia, un juez (exactamente, el Juez 10 Civil Municipal) salió con la sorpresa de que un pedazo de 1450 metros cuadrados dentro de los 8000 pertenecían por obra y magia a un señor, y que por consiguiente, se le debía devolver para que pudiera hacer de las suyas ahí. Por supuesto, esto ha traído mucha angustia en los habitantes de la zona que ven como se les está vulnerando el derecho a disfrutar del Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible. Frente a esto, las autoridades distritales (quienes han estado medio dormidas frente al tema), han decidido impugnar tal fallo (ojalá no sea tarde) ante la Corte Constitucional.   Lo único que queda por preguntar es: ¿será que con un método similar, también querrán darle un golpe a la recuperación de las quebradas Las Delicias y Moracir? Nada de raro sería.   PD1: Ayer en el Foro “Efectos Sociales y Ambientales de la Reforma al Código Minero” quedó clara la poca claridad que hay frente a las licencias ambientales, en lo relacionado al control que debe existir en el desarrollo de proyectos. PD2: Sigue la tensión en el departamento del Meta por los paros petroleros. Ojo con los atentados a la infraestructura que se presentarán y sus efectos ambientales colaterales. PD3: Mucho silencio frente al caso de la Mina La Colosa, en Cajamarca (Tolima). Siguen los trabajos como si nada los vigilase. PD4: Continúa la minería ilegal en la Amazonía colombiana. ¿Dónde están las autoridades? PD5: ¿Porqué tanto interés del Grupo Helios (principalmente de los Solarte) en cambiar el diseño del tramo 1 de la Ruta del Sol? PD6: ¿Qué habrá pasado con las explotaciones mineras y madereras ilegales en el Chocó? PD7: Siguen las minas ilegales de carbón en Cundinamarca y Boyacá, con sus tragedias, y sus poderosos dueños haciéndose los de la vista gorda. PD8: ¿Porqué el Cerrejón y Drummond no pensaron en el desierto de la Guajira para el puerto carbonífero? Hubieran sido menos los efectos ambientales.
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