Hay suficientes indicios para pensar que sí en el Génesis está escrito que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, amboscompartimos, entonces, necesidades parecidas; por lo que el acto de placer más puro, íntimo, libre y sincero de todos, la masturbación, debe contar al menos, con la bendición celestial. Si no, ¿de qué otro modo se puede explicar la manera de satisfacerse el Rey de Reyes? Todo en nuestro cuerpo, y por ende en el de él, está diseñado para cumplirfunciones,obligaciones y placeres; y solo es a través de, por y con su mano que Dios puede complacerse. El no debe tener el miembro sexual de adorno, pero tampoco se rebajaría a tener sexo con una simple mortal. La masturbación es la respuesta a sus necesidades y, claro, a las nuestras.
Estas y otras más candentes revelaciones subyacen entre líneas de un delicioso manual llegado a mis manos en días pasados: El Manual de Manuela, de Antonio Armonía. Dentro de sus 103 páginas descubrimos 86 formas, o recetas, para obtener placer en solitario, aunque hay varias maneras de lograrlo en compañía, y elevar el gozo de la manuela a un arte sublime
La masturbación ha sido por siglos la rama de la sexualidad que más tabúes y prejuicios religiosos, morales, educacionales y psicológicos ha tenido y le han sostenido.. Desde la religión que la califica como pecado mortal por ser un placer que no tiene como fin la procreación, según nos lo reafirma Armonía al recordarnos que su primera condena se encuentra en el castigo del primer gran censor, Jehová, a Onán por la práctica de este “vicio”; y sin embargo en el Levítico (el libro moral por excelencia), no hay ninguna referencia a la misma. Estamos entonces antes ¿una aprobación divina?, por aquello de que ¿calla otorga? Otras conclusiones erróneas pueden apreciarse en las teorías de Freud, por ejemplo, quien la calificó como un acto sexual incompleto. Hipótesis refutada por el autor quien se pregunta: ¿Cómo puede ser un acto sexual incompleto si se alcanza la misma satisfacción sexual, y a veces con mayor intensidad, que con una mujer, puesto que su único limitante es la imaginación su única finalidad el placer?
En el Manuel de Manuela se representa el mundo a través de la masturbación. Sin pelos en la lengua, mucho humor y dibujos originales de 35 artistas, se recorre el mundo latinoamericano, de forma específica el mexicano, para hacernos entender que el “hombre que desperdicia el semen no causa más daño que el que ocasiona la naturaleza o Dios al no usarlo”[1]. De manera singular Armonía recorre los diferentes términos usados, en el paso de los siglos, para la masturbación. Desde chaqueta, que proviene de abrigar el miembro sexual con las manos,pasando por puño o paja, y de ahí entender aquello de “la paja en el ojo ajeno”, hasta el de jalársela o pelársela y sus derivados: ¿vamos a visitar a Manuela?, ó, “los hermanos se dan la mano y en la esquina se meten mano.”
Otro goce del libro, quizá el más importante, son lo niveles en que divide el arte, según el grado de complejidad: desde las simples hasta las ayudadas, en las que nos obliga a caminar por senderos prohibidos: “Cuando se trata de masturbar a un hombre, otro hombre se desempeña infinitamente mejor que una mujer; como sabe lo que le va bien a él, sabe lo que tiene que hacerle a los otros…”[2]
Una buena manuela es la mejor invitación a la vida. Es un ejercicio con el que se ahorra tiempo y dinero; es la forma más segura de sexualidad, con la única con la que no se expone a una enfermedad venera o de trasmisión sexual. Es a la vez somnífero sin efectos secundarios y una práctica que reduce el índiced e nacimientos. Es en fin, el paraíso de la soledad, donde se dan “rienda suelta a los deseos más acuciantes y perversos sin necesidad de enfrentarse a los censura de un tercero….Donde no hay limitaciones, uno se abre bien hacia adentro….donde se construye un mundo que se destruye en el placer, cuyos fragmentos se almacenan en la memoria como un rompecabezas para ser usados otra vez”. La masturbación es un arte, un saludable arte, donde se crea y recrea una realidad que suple y supera, ampliamente la existencia diaria. Gracias a esta guía ya no me considero un simple chango. Ahora estoy al nivel de un Miguel Ángel. Alberto Salazar Castellanos salazarycastellanostecomunica@hotmail.com
