No caiga en la trampa, no se deje robar

Foto Javier Giraldo Acosta/Kienyke.com

No caiga en la trampa, no se deje robar

18 de octubre del 2018

Hace unos años, para cumplir el sueño de quinceañera de mi hija, viajamos a Europa y en medio de la expectativa de la llegada a París nos sorprendieron las insistentes recomendaciones de quienes nos recibían en el aeropuerto para que nos cuidáramos porque en representativos sectores de la ciudad nos podían robar con facilidad.

Sabíamos que lo mejor era llevar morrales cargados al frente y no en la espalda, busqué una maleta tipo canguro para llevar debajo de la camisa en donde guardé los documentos de identidad y el dinero, pero pregunté, ante las recomendaciones, si debíamos cuidarnos de lo que aquí llaman las autoridades el “cosquilleo”o si nos irían a detener y a amenazar con armas o cuál era la precaución que debíamos tomar.

Entonces nos aclararon que podían aparecer unos fulanos que simulaban encontrar una joya cerca a nosotros y enredarnos para decirnos que repartiéramos su valor y así quitarnos dinero u otros objetos.

En efecto, mientras caminábamos por el Puente de las Artes y mirábamos la cantidad de candados que colgados en la baranda testimoniaban miles de amores sin fecha de vencimiento, una mujer de cierta edad resultó a nuestro lado levantando un anillo de gran tamaño y preguntando en inglés si sería oro. De inmediato busque retirarme y le insistí a mi hija en que nos alejáramos porque con amabilidad le quería responder, pero yo veía a la mujer tratando de establecer conversación.

Nos alejamos y minutos después identificamos a dos personas más que repetían la escena. Era increíble la habilidad con la cual llevaban la mano al piso y de la nada hacían aparecer una pieza dorada, brillante, atractiva…

Tiempo después encontré una explicación científica en uno de los capítulos de la serie Juegos Mentales de NatGeo: el cerebro tiene buena fe y tiende a creer lo que le digan. Y recuerdan que los correos que hoy llegan con la historia de un supuesto heredero de una fortuna en un lejano país que busca quién le reciba un giro mientras supera una crisis a cambio de lo cual pagará una jugosa recompensa, es una estratagema que ya completa cien años, pero que sigue dejando víctimas.

Expertos aseguran que el proceso de conocer una historia y compararla con conocimientos relacionados para tratar de definir si es real o no el nuevo planteamiento requiere un tiempo en el cual el pícaro puede sacar ventaja.

Si a eso le sumamos la actitud de ganador del pillo, su conversación amable, sus datos descrestantes y quizá la solución mágica para algo que atormente a la víctima (falta de dinero, de trabajo, exceso de peso u otra insatisfacción con el aspecto físico propio), las cosas están en su contra.

Hay quienes dicen que la “oportunidad hace al ladrón”, pero ellos también estudian, observan, entrenan y tienen definidas estrategias para engañar y con violencia o sin ella aprovechar una oportunidad que por esta época se vuelve ambiciosa porque todos quieren “cuadrar su Navidad”.

  • Piense en las situaciones que acabo de describir y si quiere, dedique unos minutos para ver el documental del que hablé, para que tenga claro qué tan fácil puede caer.
  • No olvide que la vida no le cambia de un momento a otro, sino que usted lo logra con esfuerzo y trabajo.
  • Evite las “soluciones mágicas”.
  • No sea impulsivo.
  • Tome precauciones para que sus cosas, su casa, su carro, sus compras no queden expuestas.
  • No entregue datos ante cualquier llamada telefónica que le ofrezca maravillas, ni en promociones o encuestas que le pretendan hacer mientras usted tanquea el carro o camina haciendo una diligencia.
  • Advierta a sus familiares para que no den información a extraños.
  • Evite hacer transacciones bancarias en computadores desconocidos.
  • No revele las claves de sus cuentas.
  • Evite visitar el mismo banco a la misma hora para hacer transacciones similares. Seguro lo están observando.
  • Informe a las autoridades sobre cualquier hecho sospechoso en las entidades bancarias o sobre objetos raros en los cajeros automáticos.

Y en todo caso, recuerde que es mejor planear sus gastos. El mayor costo de una decisión apresurada es no comparar precios y seguro puede perder dinero.

@jgiraldo2003

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO