Pablo Escobar, el nuevo celebrity en Argentina

3 de febrero del 2014

El 2 de enero de este año se estrenó en la televisión argentina la serie sobre Pablo Escobar llamada “Escobar. El patrón del mal”. En los medios no se tenía mayor expectativa sobre la producción en particular. Las altas temperaturas del verano, los problemas políticos y los chismes de los famosos que vacacionaban en Punta del Este eclipsaban un poco el inicio de esta producción que en Colombia fue un éxito.

Bastó solo una semana en el prime time para que, poco a poco los temas de las conversaciones en las calles empezaran a ser sobre el narcotráfico en Colombia. Tal como el agua se mete en la casa por los agujeros del techo, así explotó la sensación por uno de los hombres que marcó en un muy mal sentido de la palabra la historia del país.

Es curiosa la forma en que la gente se cree todo lo que le dicen. En la tarde, la novela que marca la pauta es la retransmisión por enésima vez de Café con aroma de mujer, en donde Margarita Rosa de Francisco está joven y muy bella.  Por esos tiempos, las preguntas que me hacían en la calle eran del corte: ¿che, los lugares donde se cultiva el café en Colombia son como en la novela? O ¿Esa mujer es así de diosa en persona?  Ahora, con Pablo, ese Pablo de la droga, el mismo de los asesinatos y precisamente el Pablo de los regalos a los pobres, se convirtió en el personaje de moda.

No es suficiente que en las discotecas, restaurantes o reuniones, me pregunten, por ser colombiano, si vendo droga o en dónde consigo cocaína. Ahora, también me tengo que aguantar a más de un argentino comparando a Escobar, ese que odio y ese que ponía bombas, con Robin Hood.

Me siento ofendido, es como si ese Pablo que tuvo la culpa de la muerte de Galán fuera el propio mesías que bajó del cielo a salvar nuestras vidas de la pobreza.

El tipo con el que trabajo, luego de especificarme que primero se perdería el juicio final que un capítulo de Pablo Escobar, me dijo que los colombianos son peligrosos, que todos son unos drogadictos y asesinos. Por otro lado, el locutor del programa de la mañana duró como media hora en el intento de aclarar su confusión por haberse puesto a hablar del verdadero Pablo, es que voló un avión en el que murieron 110 personas y ya estaba hablando incoherencias y resolviendo a quien era que había matado y si había sido Escobar senador o ministro.

Pablo Escobar, ese mismo que lideraba grupos de sicarios en Colombia, es hombre de portada en Buenos Aires mientras los colombianos que vivimos por aquí, seguimos escuchando esas críticas que sugieren que todos somos unos marihuaneros. Mientras Pablo convence a los televidentes de su mal, nosotros tenemos que salir todo los días a responder preguntas estúpidas sobre la guerra contra el narcotráfico. Mientras Escobar le enseña a los del sur a ser unos criminales crueles, los compatriotas tenemos que decir que a Colombia se puede ir sin que los maten a los dos días.

Estoy hasta las tetas de aburrido con el tema de Escobar, déjenlo estar muerto, hay muchas más cosas que decir en Colombia. Por ejemplo, quisiera volver al tiempo en que decía que los cafetales eran mágicos y los ojos de la Mencha son hipnotizantes.Pablo Escobar

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