Pecados vociferantes

1 de abril del 2015

“Invocando la protección de DIOS” voy a escribir este artículo porque hablar de la iglesia católica, y sobre todo en estas fechas es un peligro, así no me quemen en la hoguera, si puede haber un matoneo ni el tenaz, porque enfrentarse a millones de personas aferradas a creencias absolutistas y cegadas por la fe […]

“Invocando la protección de DIOS” voy a escribir este artículo porque hablar de la iglesia católica, y sobre todo en estas fechas es un peligro, así no me quemen en la hoguera, si puede haber un matoneo ni el tenaz, porque enfrentarse a millones de personas aferradas a creencias absolutistas y cegadas por la fe es complicado.

Hay que hablar de pecados vociferantes, de cosas que manchan esa pulcritud que siempre se ha querido ver, también hay corrupción, muertes, tráfico de dinero y quizás el más grave de todos, la pedofilia que tanto daño le ha hecho a los niños de nuestro planeta.

El sol con un dedo no se puede tapar, pecado es pecado y lo peor radica en la intención de la iglesia de querer ocultarlos, de pretender que son seres que se pueden resarcir a punta de oración, si bien es bueno orar y puede ayudar eso no es motivo para eximirse de los males que han hecho.

El que va en contra la iglesia es satanizado, así como le paso a Séptimo Día que por sacer una verdad a la pantalla paso a ser del odio de más de uno, esos católicos férreos y aguerridos les digo que no se tomen las cosas tan a pecho, no me voy lanza en ristre con el catolicismo,  las manzanas podridas se deben sacar del canasto y eso es lo que debe hacer la iglesia, tener pedófilos en sus interiores para intentar “sanarlos y salvarlos” es ilógico, el celibato es algo que incluso va contra la naturaleza de la humanidad, por algo la reproducción es placentera.

Yo creo en que se puede cambiar, en eliminar el dichoso celibato, en que las mujeres también puedan ser sacerdote, en que se acepten a las personas homosexuales como cualquier otro cristiano que puede profesar su fe, en que los pedófilos paguen por sus delitos y el daño hecho a miles de niños alrededor del mundo.

Fácil no es, sino estoy mal son casi o más de 500.000 sacerdotes para vigilar, la verdad muy difícil, pero a los gobiernos y a la comunidad en si también le corresponde dicha tarea, sobre todo la comunidad que es la que más contacto tiene con los sacerdotes, no todos son malos y hay grandes personas con doctrinas fantásticas y pensamientos que ayudan mucho a la humanidad, pero lo que no sirve se bota.

jetoledod@gmail.com

@JorgeToledoDiaz

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