Perdonar: la mejor inversión

Perdonar: la mejor inversión

14 de noviembre del 2018

¿Cuántas deudas tenemos con la vida, con nuestra familia, con nuestros amigos, con algún conocido, o con nosotros mismos? Y por supuesto que no hablamos de dinero. Hablamos de todos los actos que hemos omitido o realizado y que han afectado de alguna manera nuestra propia vida o la de otros.

A diario nos equivocamos. Es un hecho. Pero hay personas que pasan por este mundo sin tomarse un instante para reconocer o para enmendar. Los errores hacen parte de nuestra naturaleza. Un mal día o un malestar nos produce mal humor y nos hace reaccionar de maneras equivocadas, lo importante es tener la capacidad de decir “perdón”.

Por otro lado también debemos entender que todas las personas son diferentes, viven distinto, reaccionan mejor o peor que nosotros. Así que tengamos la disposición para perdonar, para acogerlas, para ayudarlas, para ser parte de un mejor proceso y no de uno más doloroso, porque si pedir perdón no es fácil, es doblemente difícil pedirlo y que no sea aceptado.

En un aparte de nuestro libro “Perdonar: la mejor inversión” hablamos de lo terrible que es vivir con el corazón repleto de odio.

En cierta forma, el remedio para el odio es el más sencillo de todos: perdonar.

Perdone, y podrá sanar, progresar, reducir los riesgos sobre la salud y aligerar el espíritu; perdone, y podrá superar la sensación de carencia, porque el perdón abre un mundo de posibilidades para satisfacer las necesidades; perdone y podrá restablecer la armonía en su hogar y devolverle a sus relaciones esa alegría que había olvidado que podría existir; perdone y libere toda la energía que está consumiendo en repasar viejas heridas, imaginar el desquite, anhelar justicia; perdone y libere la parte que tiene atada a la ira, para que pueda ser mucho, mucho más feliz”.

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