Pero sigo siendo el rey

Pero sigo siendo el rey

15 de mayo del 2017

Con la etapa número 9 del Giro de Italia, Nairo Quintana volvió para decir: presente. Nairoman (apodo que le denomina con cariño Mario Sábato) hizo de las suyas en los últimos 7 kilómetros y se llevó la etapa que lo coronó hoy por hoy como dueño de la Maglia Rosa.  

Que el rifi rafe que vivió la Federación Colombiana de Ciclismo con el señor Jorge Ovidio González al frente, que Mariana Pajón ha dado dos glorias olímpicas con las medallas de oro obtenidas en Londres 2012 y Río 2016, (lo que le ha permitido ser una de las deportistas más reconocidas en nuestro país), todo ello no opaca la contundente victoria de Nairo Quintana en la etapa comprendida de  Montenero di Bisaccia hasta Blockhaus con 148 kilómetros que lo catapultaron para decir: estoy aquí, como expresó no de manera literal en la atención a medios posterior a la carrera.

Y es que la verdad es esta como dirían algunos expertos: el ciclismo, después del fútbol es el deporte rey de los colombianos. No vamos a caer en discusiones de cual es mejor (por la sencilla razón de que todos son totalmente diferentes en historia, contexto y práctica) porque entre nosotros quedamos discutiendo sin acabar esta vida y la otra. Solo hay que sentirse orgulloso de que los colombianos siguen en la lucha por ser resaltados en el ámbito universal de las prácticas deportivas (sea fútbol, ciclismo, tenis).

Hoy por hoy, nos encontramos ante uno de los mejores pedalistas colombianos. El tunjano (criado en Cómbita, Boyacá por lo que se considera combitense) ha estado desde hace más de 6 años cosechando su gloria, la que siente cada vez que se sube al altar, al lado de las acompañantes del delegado encargado de realizar la entrega del premio, del beso que recibe, de la champaña que derrama en símbolo de triunfo, no es un producto de la casualidad o de que de la noche a la mañana se haya convertido en uno de los majestuosos ciclistas que ha tenido este país junto a Fabio Parra, Luis “Lucho” Herrera, Martín “Cochise” Rodríguez.

Por algo alega Nairo Quintana su queja ante la Federación de Ciclismo: no se siente el apoyo por parte del Comité Ejecutivo que lidera el señor González (a pesar de que el señor presidente diga todo lo contrario y se defienda a capa y espada, como cualquier humano que tenga su derecho). Es un tema que es administrativo y obviamente afecta el tema deportivo (pero no nos quedemos allá) y volvamos.

La alegría de Quintana, alzando las manos luego de la llegada a la meta es entendible: fueron 14 kilómetros que luchó de cabeza a cabeza junto al italiano Vincenzo Nibali, el francés Thibaut Pinot y el holandés Tom Dumoulin (los competidores directos de Quintana). Emoción, impulso y fuerza fue lo que mostró el colombiano que se dio el lujo de sacar la ventaja necesaria para dejar con impotencia y resignación a sus rivales (a pesar de que entre ellos previo a entrenamientos y carreras se lleven bien), la gloria es para Boyacá y para Colombia.

Con un tiempo de 42 horas, 6 minutos y 9 segundos, Nairo Quintana sigue diciendo: presente y hoy (15 de mayo del 2017) tiene el descanso que se merece, que tendrá que luchar con el alma (si quiere seguir haciendo historia y consolidarse como el primer colombiano en tener doblete del Giro de Italia: todo con mesura y paciencia). Pero es para el mundo del ciclismo un orgullo, decir lo que recitaba aquella canción de ranchera que emociona y da a entender la grandeza (a pesar de los enfrentamientos verbales que tuvo con Mariana Pajón y la Federación Colombiana de Ciclismo): Pero sigo siendo el rey.

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