Por El Arracadas
En la asamblea de las Naciones Unidas del presente año, Mahmud Abbas presentó la petición para que Palestina sea reconocida como un estado libre y soberano. Teniendo en cuenta el desarrollo histórico del conflicto Árabe – Israelí, los constantes intentos fallidos de paz y las nefastas consecuencias que cada una de las poblaciones de los países beligerantes ha tenido que sufrir, lo más sensato para construir la paz en esta zona de Medio Oriente, es que la ONU acepte la petición del líder palestino, saldando la deuda histórica que se tiene al respecto.
Y es que es importante acudir a la historia para poner en evidencia las incongruencias que se han generado a lo largo del tema, por parte de los líderes Israelíes que en sus declaraciones han insistido en que no es correcto que se constituya una nación de manera unilateral, sin negociar con las distintas partes implicadas en el tema. Y este tipo de afirmaciones resultan vergonzosas e insostenibles desde el punto de vista histórico, dado que el Estado de Israel fue constituido de manera unilateral, sin ningún tipo de acuerdo previo con la población palestina de la zona, que incluso fue expulsada de sus tierras, de sus hogares y de sus ciudades, que fueron demolidas para erigir lo que hoy en día es la denominada nación judía. La Nakkba (catástrofe) representó el éxodo de más de 700.000 palestinos que formaron campos de refugiados en Jordania y el Líbano. Estos refugiados y su descendencia, nacida en estos campos, aún aguardan por su legítimo derecho al retorno.
Cabe decir que la formación de un estado israelí, no fue obra única de los movimientos sionistas. Potencias mundiales como Estados Unidos y el Reino Unido, impulsaron la creación de dicha nación, la cual fue reconocida inmediatamente después de su proclamación. Se sabe incluso de documentos ingleses históricos, que hablan de la creación de un estado judío en los inicios del siglo XX.
Y es que el mundo entero tiene complicidad en la injusticia que representó la formación del estado sionista. La ONU propuso en 1948 una solución al problema, planteando la creación de dos países, Israel y Palestina, con fronteras definidas. Sin embargo, tras la proclamación de la nación de la Estrella de David, no se impulsó el reconocimiento de su vecino árabe, lo que desde un principio dejo el camino preparado para lo que a lo largo de estas décadas se ha constituido como una ocupación de territorios.
Benjamín Netanyahu, en su discurso ante la asamblea de la ONU, redujo el problema del conflicto a las facciones extremistas palestinas e incluso llegó a afirmar que el mal era inherente al Islam, algo realmente ofensivo para una religión milenaria. Por supuesto, estas declaraciones incendiarias omitieron cada uno de los terribles detalles de la ocupación Israelí en Palestina: El bloqueo a Gaza, la construcción de un muro apartheid en Cisjordania, los asentamientos civiles, los checkpoints a lo largo del territorio palestino, las detenciones administrativas, los bombardeos a la población civil (incluso a ambulancias), la demolición de hogares como castigo y los asesinatos selectivos. Netanyahu habló de miles de ataques con cohetes Kassam a las poblaciones de Israel (estos cohetes son caseros y no tienen sistema de navegación, por lo que el porcentaje de aciertos es realmente hilarante), pero no habló de la operación Plomo Fundido (2008-2009), en la que las tropas sionistas arrasaron Gaza durante un mes aproximadamente, cercando la franja, impidiendo la entrada de organismos de ayuda humanitaria y de cadenas de prensa (Solo AlJazeera pudo entrar y tuvo que soportar ataques directos). Durante esta ofensiva murieron más de 1400 civiles, un tercio de ellos niños.
Así mismo, el acomodado discurso del primer ministro Israelí hablaba de que constantemente le habían hecho propuestas de paz a la autoridad palestina y que esta, en repetidas ocasiones había rechazado. Lo que no dijo Netanyahu, fue que dichas propuestas contradecían por completo la agenda de la ANP, dejando por fuera temas de suma importancia como El Muro y las Colonizaciones. Abbas ha sido enfático en repetidas ocasiones, en que no iba a negociar con Israel mientras este siguiera construyendo asentamientos a lo largo de Cisjordanía, a lo que se ha hecho caso omiso durante años.
La Canciller Colombiana María Ángela Olguín, en una reciente entrevista radial, afirmó que aprobar la creación de un estado palestino sería propinar las condiciones para la violencia en la zona. Argumentando que al no presentarse un cambio en la vida cotidiana de los palestinos, estos se agitarían, formando protestas y levantamientos. Bueno, la ignorancia de la canciller sobre el tema se hace evidente, dado que esta afirmación tiene 2 grandes mentiras. Primero que todo, la población de los territorios palestinos sabe que la formación de su estado no cambiará sus vidas de manera inmediata. Que Palestina sea reconocida como nación soberana no causará la inmediata retirada Israelí, pero si le suministrará herramientas penales a nivel diplomático, para denunciar y demandar ante la corte internacional al estado sionista, lo que seguramente desembocará en cambios drásticos en la zona. Por el contrario, si la petición no es aprobada, la gente saldrá a las calles a manifestar su indignación ante la situación, más aún cuando tanta esperanza ha sido sembrada por esta petición. En un plano más dramático, podríamos llegar a hablar de una tercera intifada, que sin duda sería el punto máximo de violencia en la Palestina histórica.
Israel naturalmente no quiere la creación de un Estado Palestino, no solo porque se vería vulnerable desde el punto de vista legal, dado que todas las violaciones que comete al derecho internacional podrían ser demandadas, como fue dicho anteriormente. Sino también porque el asunto palestino representa para el gobierno Israelí, un colchón para disimular cada uno de los problemas de carácter socio-económico, que esta nación tiene a nivel interno.
Pero si la ONU de verdad quiere la paz, lo lógico es que la petición de un estado palestino sea aprobada. La formación de esta nación, con la posterior retirada de Israel de la zona y la intervención de los cascos azules para respetar las fronteras (como en Kosovo) sería el territorio ideal para un día llegar a hablar de una paz verdadera en la zona. Al pedir el reconocimiento de Palestina como estado con las fronteras del 67, inmediatamente se está reconociendo la existencia de Israel y veríamos por fin, después de 6 décadas, lo que desde un principio había ideado la comunidad internacional.
Sin duda uno de los problemas de la petición es el de los refugiados que fueron expulsados antes del 67, pues esta petición no incluye algún punto que hable sobre su derecho el retorno a lo que hoy en día es tierra Israelí.
De todas maneras, más de 120 países que representan el 75% de la población mundial apoyan esta petición. La responsabilidad histórica es de todos y el camino para la paz, en un plano ideal, se debería basar en el derecho internacional, las convenciones acordadas por el mundo y la igualdad de circunstancias, en vez de basarse en las condiciones dictaminadas por un sector dominante, apoyado por una potencia con fines estratégicos en la zona.
Así como la ONU intervino en Libia, en Costa de Marfil, en Kosovo y en otras situaciones de conflicto, también debería hacerlo en la cuestión palestino-israelí, porque a lo largo de la historia ha sido demostrado que no basta con publicar resoluciones, sin que haya verdaderas acciones.
Es el momento de Palestina, es el momento de reivindicarse, es el momento de que el mundo actúe por la paz… Es el momento de reconocer a Palestina como un estado libre, soberano e independiente.
¿Por qué la ONU debería aceptar la petición de un Estado Palestino?
Mar, 11/10/2011 - 15:18
Por El Arracadas
En la asamblea de las Naciones Unidas del presente año, Mahmud Abbas presentó la petición para que Palestina sea reconocida c
En la asamblea de las Naciones Unidas del presente año, Mahmud Abbas presentó la petición para que Palestina sea reconocida c
