Por una menstruación libre de impuestos

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Por una menstruación libre de impuestos

27 de Junio del 2017

Por: @CifuentPatricia

Para nadie es un secreto que en Colombia las mujeres están en condiciones muy por debajo de lo que deberían estar. Y si bien esta es una tendencia mundial, las inequidades son más marcadas en los países subdesarrollados.

Ganan menos dinero que los hombres por el mismo trabajo. La responsabilidad del hogar recae sobre ellas. Algunas analistas han probado, que, de ser pago, el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado representaría el 20.4% del PIB. Son víctimas de acoso porque todavía existe un imaginario colectivo que las considera propiedad de alguien o ciudadanos de segunda.

Según el art. 13 de la Constitución, “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica” (http://bit.ly/1kOHrXf). Pero algunas leyes pisotean el mandato constitucional.

Un ejemplo es la reforma tributaria aprobada en diciembre del año pasado y tan lesiva para los colombianos. Creó el mono tributo para cobrar nuevos impuestos a pequeños comerciantes como tiendas de barrio, panaderías y peluquerías. Intentó bajar  la base gravable para el impuesto de renta y aumentó el IVA del 16% al 19% en general e iba a hacer lo mismo para las toallas higiénicas, los tampones y los demás artículos similares que son de primera necesidad para las mujeres. El IVA es un impuesto por naturaleza regresivo, pues grava por igual a quienes tienen menos capacidad adquisitiva y a quienes tienen más.

Para contrarrestar el intento de aumentar el IVA a las toallas higiénicas, el Grupo Género y Justicia Económica de la Red por la Justicia Tributaria impulsó una campaña llamada “Menstruación Libre de Impuestos”, denunciando lo injusto de la medida, pues su uso es obligatorio. La menstruación hace parte del ciclo natural de las mujeres y no pueden elegir si tenerla o no tenerla. Después de esta batalla visibilizando el tema, la campaña logró que en lugar de que el IVA subiera para estos productos, bajó al 5%.

De acuerdo con Natalia Moreno, vocera del Grupo Género y Justicia Económica, “No hubo argumentación técnica por parte del gobierno para dejar en 5% y no en 0% que era lo que nosotras solicitábamos, no existe ninguna argumentación para gravar un producto de primerísima necesidad para las mujeres, lo que lo traduce en un costo por el solo hecho de ser mujer” (http://bit.ly/1kOHrXf). Por estas razones, el Grupo radicó una demanda el pasado 15 de junio ante la Corte Constitucional para que las toallas higiénicas y los tampones queden excluidos del IVA.

Natalia Moreno afirma que “En general los productos de primera necesidad no deberían pagar IVA porque generan un obstáculo al acceso, a la supervivencia de las personas. Pero además las toallas higiénicas están atadas a una condición biológica exclusiva de las mujeres, no es una opción usar o no usar estos productos, no son insustituibles por otro productos” (http://bit.ly/2sOXLWU).

Toda esta discusión es más sobre equidad que sobre igualdad. Las mujeres tienen unas tasas de desempleo del 13%, un 5% más que la de los hombres, hoy en 7,3%. La brecha salarial es del 20% y la informalidad llega al 60%. 30% de los hogares con jefatura femenina son pobres.

Con el 5% que quedó vigente en la reforma, el costo aproximado del impuesto para las mujeres asciende a 105 mil millones de pesos anuales. Es tal cual un costo por ser mujer. Si bien es cierto que existen otras alternativas, más ecológicas incluso, como la copa menstrual, también lo es que no están todavía ampliamente difundidas en el país, son de difícil acceso y las mujeres deben tener derecho a decidir qué usar y no hacerlo solo por el costo.

La Corte Constitucional tiene en su decisión la posibilidad de dar un paso adelante en la defensa de los derechos de las mujeres, buscando disminuir un poco las brechas existentes. Aunque se diga a los cuatro vientos que en Colombia hombres y mujeres son iguales, no es así, porque lo que es permitido hacer a los hombres no lo es para las mujeres y aquellas que deciden transgredir esos límites sentirán aplastándolas todo el peso de la sociedad. No es posible que además ganen menos y deban pagar más impuestos por artículos de uso exclusivamente femenino.

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