Se llegó el día del gran conclave en el congreso, en donde se cantará y se gozará al unísono “Habemus Papam” para proclamar el máximo jerarca “judicial” de la iglesia católica, elegido por los honorables congresistas, maestros de la moral y del buen ejemplo en el país que legislan con pulcritud y ponderación de intereses, claro está, de sus amigos, familiares, paramilitares, guerrilleros y unas cuantas marionetas útiles que distribuyen por todo el país en época de elecciones, que es cuando se reproducen por varias ciudades en busca de unos cuantos votos y favorcitos.
La Constitución del 1991, atribuyó la función al senado de elegir al Procurador General de la Nación, según artículo 173 numeral 7, tal autoridad que es precisamente la que se encarga de ejercer control disciplinario a los mismos funcionarios que lo eligen, aspecto que resulta bastante paradójico en un ordenamiento jurídico con grandes vacíos y lagunas, que en la mayoría de oportunidades son aprovechadas por todos aquellos sujetos que burlan la ley y pasan por encima de ella como si obligara solo para el ciudadano del común y no para las altas jerarquías del Poder.
La reelección del procurador pone de manifiesto un debate histórico entre fuertes tendencias históricas que manifiestan, por un lado, una marcada influencia de la moral en medio de la norma jurídica, y por otro lado, la preponderancia de la ley, que no importando si es justa o injusta o moralmente aceptada en la sociedad o no, debe cumplirse a cabalidad.
Sin embargo la reelección polémica del Procurador, Alejandro Ordoñez, no solo pasa por sus planteamientos de arraigo religioso, que deben ser respetados, incluso por todas aquellas personas que lo critican duramente y que piden respeto por las minorías sociales y por la libertad de expresión, evidenciando una gran doble moral, por cuanto pareciera que la opinión de unos debe ser vetada, en un país, que debe escuchar e incluir en la mesa de la polémica todas aquellas posturas que enriquecen el lenguaje crítico y el desarrollo de una cultura abierta y dispuesta a transformarse.
Sin importar si se está de acuerdo con el aborto o no, o con el matrimonio o la adopción entre parejas del mismo sexo, o si estoy a favor de legalizar las drogas, lo que se busca es que los directores o jefes de los órganos de control propendan por la protección y el cumplimiento del ordenamiento jurídico, porque cuando se es elegido para conducir tales órganos, como en este caso el Ministerio Público, se jura para cumplir la ley y la Constitución y no para velar por la implantación de un régimen moralista donde primen los principios y los valores por encima de la norma jurídica.
Por otro lado, es lamentable el papel político que ha ejercido el Procurador, que ha demostrado ser muy hábil a la hora de otorgar puestos y de frenar sospechosamente algunos procesos de los cerca de 13 senadores que vienen siendo investigados por el Ministerio Público, como lo son: Eduardo Enríquez Maya, Miriam Paredes, Hernán Andrade, Musa Besaile, Armando Benedetti, Karime Motta, Luis Fernando Velasco, Jorge Enrique Robledo, Jorge Londoño, Honorio Galvis, Alexánder López, Gloria Inés Ramírez y Álvaro Ashton, quienes están recusados para participar en la elección del Procurador General.
Es más que claro, que todo lo que pasa por la mayoría del senado está impregnado de intereses sucios y oscuros buscando legitimar de una forma democráticamente burda y manipuladora, una elección que desde hace mucho tiempo está cantada y que confirmará la grandiosa labor de los honorables senadores, de los cuales nos sentimos tan orgullosos y complacidos por seguir legislando a favor del presidente y asociados.
La labor a nivel disciplinario del Procurador me parece que ha sido aceptable a nivel general, por cuanto no ha ejercido una actitud pasiva o indiferente en muchos casos de relevancia del país, como si lo hace el defensor del pueblo que es un desconocido mas en Colombia, su labor es de poco impacto social aunque es el encargado, según el artículo 282 de la Constitución Política, de velar por la promoción, ejercicio y divulgación de los Derechos Humanos, en medio de fuertes violaciones a los mismos, incluso, de parte del mismo Estado.
Soy partidario de estar en contra de cualquier modalidad de reelección por cuanto degenera en concentración peligrosa de poder, no hay recambio de ideas y proyectos y en muchas oportunidades el hecho de ostentar el poder, implica estar en un estado de superioridad frente a los demás candidatos que les toca hacer toda una campaña de reconocimiento en la sociedad y de socialización de ideas y proyectos, o acaso alguien conoce los otros dos candidatos y sus propuestas, aunque hace poco renunció la candidata del presidente de la República, María Mercedes López aduciendo falta de garantías, que nunca ha habido ni habrán en una elección que ya tiene ganador.
¿CONSIDERA QUE DEBE SER REELEGIDO EL PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN?
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