Sexo en la primera cita

3 de agosto del 2012

Tener sexo en la primera cita no es tan malo como nos quieren hacer creer.

Afortunadamente el tiempo hace que algunas cosas cambien y otras por el contrario, por la perseverancia y presencia insistente de la ignorancia cobren tanta validez como la verdad misma. Es nuestra realidad, que le vamos hacer. Hemos crecido engullendo lo que los mayores nos dicen, y malo o bueno, correcto o no, eso con el tiempo se ha de convertir en nuestra realidad, casi tan fiel y persistente como la historia misma, que contada con las exageraciones, matices y mentiras propias de cada quien, consisten a la larga en un criterio apropiado con el ser humano que sigue las corrientes del mundo en el que vive sin razonar. Eso en otras palabras no es más que la forma tradicional en que se concretan leyendas, mitos y tabúes. Dolorosos algunos, muy pendencieros otros.

El comportamiento humano es tan complejo como subjetivo, dependiendo la óptica de quien lo analiza, o simplemente tan primario o simple según sea la percepción de una mente abierta y ligera. Por años los hombres nos hemos quejado de las mujeres y su poca autodeterminación veloz por el sexo, un hecho que ha sido acuñado por la sociedad machista, que sin ambages tacha de fácil a cualquier mujer que en la primera cita caiga en la cama de algun hombre o mujer según sea el caso de la tendencia sexual. Es un pensamiento antediluviano, que sin precedentes marca con moral algo que debería estar desprovisto de esta connotación. Es un hecho necio meter en la cama la moral cuando lo más delicioso del mundo es el sexo más sucio, el que no determina el tiempo para que pase, circunstancias reunidas, sin requisitos sociales y menos morales, simplemente que haya atracción y ganas.

Muchas de las razones por las cuales las mujeres se cohíben del sexo rápido es porque sencillamente, los hombres nos hemos encargado de hacer de esto una práctica reprochable. “Si lo da en la primera cita ella no vale la pena”, nosotros hemos propiciado esta conducta y ahora nos toca aguantarnos, las ganas y demás cosas. Las religiones inoculan en la sociedad, sentencias marginales acerca de lo que desvía al ser humano del velo intangible del credo teológico, birlando al hombre de vivir lo que si le gusta, del placer, en ultimas, de vivir. El sexo y el placer es real, dios es tan real como los extraterrestres.

En algún momento, algún hombre —tonto— lanzó el primer comentario salido de tono y de contexto, acerca de la primera mujer “que lo dio” en la primera cita, de ahí en resto, todos han dicho eso. Lo confieso, yo en algún momento también lo hice. Pero actualmente soy de los que piensa que en la primera cita no es malo que pase el momento de fornicación, todo lo contrario, que mejor primera impresión que un buen sexo en la primera cita, que mejor motivación para otras citas más y que nunca hay una segunda oportunidad para dar una primera impresión. Por el contrario de muchos retrógrados, deberíamos exaltar tal comportamiento y no estar en el primera cita imaginando como devoramos los pechos de esta amiga mientras bailábamos, y en el fondo también pensando que si hay sexo a priori ella es una cualquiera. Despertemos hombres contemporáneos, técnicamente y si los mayas no se equivocan de nuevo este es nuestro último año de vida. Dejemos los prejuicios para los curas, que ven con malos ojos que los humanos tengamos relaciones sexuales pero que les parece muy normal que un obispo viole a un niño de 10 años. Y que como castigo, envían a sus corresponsales de sotana al vaticano a gastarse el dinero que usted con tanta fe diezma. Ya bastante daño le han hecho a la sociedad, inyectando un paradigma de la existencia de un dios efímero que se esconde en los 10 mandamientos para decirte como vivir y poder arrebatarte dinero solo por el hecho que se muestra ante nosotros como una esperanza, tan precisa para los que tienen una mente débil y están viviendo momentos coyunturales en sus vida, la muerte de los padres por poner un ejemplo; esto es un hecho inexorable ligado a la vida propiamente.

Finalmente, está en nuestras manos poder cambiar tal pensamiento y dar paso a una conducta más sensata frente algo tan propio del ser humano como el sexo. ¡A Fornicar que el mundo se va acabar!

@JLenGoIg
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