Thor, el Boyacense.

Mar, 19/07/2011 - 08:03
 



Por. Walter Arévalo. Hace p
  Por. Walter Arévalo. Hace poco, un creyente católico, practicante, honorable y resueltamente convencido de lo que su tradición y credo le han enseñado, seguro de todas esas cosas de la religión, que, como de las direcciones en la calle, no se duda, me decía, entre los pasillos de una librería cristiana que yo recorría con desconcierto ante la inconsistencia planificada de los títulos en los estantes, que la gran ventaja del catolicismo frente al cristianismo está dada por la jerarquía, la uniformidad, la univocidad de su dogma, muy distinto al cristiano, que en medio de esos muchos cristianismos, muchos liderazgos, lo que gana en libertad lo pierde en solidez. El argumento me resultó difícilmente aplacable, contundente, fue veraz, definitivo y lo fue mas aun, conociendo las maneras de la iglesia católica para generar su doctrina (Como el concilio de Nicea, 325 d.C, primer desayuno corporativo de la historia), y siendo un feliz admirador del calvinismo que tiene la oportunidad de ver las peripecias y los ires y venires de nuestro muy propio, protestantismo tropical, que se debate entre grandes templos y minúsculos garajes. Aun así, la discusión me implantó una duda mayor, una idea casi herética, peligrosamente liberal, seguramente irresponsable, que no aspira hacer convertir a nadie, pues “que sean felices los que ya están convencidos”, individualista, pero a la que difícilmente podría renunciar; Si me viera obligado a creer en algo, o si fuese necesario, incluso útil, pero si pudiera, en vez de verme obligado a cumplir con un credo implantado, creado, o importando, en que y cómo creería? Después pensé que sería necio, casi estupido, sentarme a inventar toda regla, dogma, práctica, manera y faceta de un Dios imaginado, así que reduje el esfuerzo, solo a pensar, que tomaría, yo, de todos los credos posibles, para construir el mío. El fundamento esencial, sería sin duda de estructura politeísta: Los griegos se gozaron a sus dioses, es nuestra hora, imaginese usted, diciendo para sus adentros: “Samuel, Dios de la contratación, por que me has abandonado?” “Dios del desazón, dime donde puse mi calzón”. No nos neguemos esa dicha. Los antiguos se dieron cuenta que dejarle todo, a solo uno, era un abuso de confianza, retomemos la burocracia cósmica, abramos el concurso de meritos. Un segundo paso sin duda, es reconstruir “la idea escatológica”: el problema del para donde vamos cuando todo no va mas: La elección fue sencilla, me disculpa el cielo cristiano, muy limpio y suavecito como lo pinta Miguel Angel y Disney,  pero la idea de un Asgard, bien situado entre Chia y Cota, con clima templado y los mismos ríos de cerveza que embriagaban a Freyja en los versos del Gylfaginning es una idea a la que no renunciare y que promovería muchisimas conversiones, pasemos del “Azote de Dios” a la “Resaca Divina”. Si tuviera que personificar un Dios principal (jerarquía SÍ hay que tener, el despelote no es sirviente de nadie) sin duda recurriría a Thor, pero no al metrosexual aquel de la película reciente, se me hace la mayor imprudencia metafísica tener un galancito de novela, concienzudamente depilado,  por regente del destino, imagínenselo pidiendo 40 toallas blancas perfumadas y chontaduro selecto al cuarto de hotel 5 estrellas del cosmos: No, de ninguna manera, yo quiero al Thor de las Sagas: al barbudo, bonachón, amiguero, bromista, cervecero, ojiverde, de cachetes grandes y rojos: Thor es la versión metafísica de un perfecto Boyacense. Este tipo de deidades generan una maravillosa y casi jovial explosión narrativa, nunca veremos a los grandes hitos del monoteísmo, en escenarios como aquel en que Thor, ya páginas adentro de la Prossa Edda, no encuentra otra manera de recuperar su martillo robado, que disfrazarse de su hermana, con vestido de novia, con maquillaje y ademanes a bordo, para recuperarlo de manos de un ogro perdidamente enamorado; tiene un episodio travestí, si, pero sigue siendo todopoderoso. De pecados y comportamientos me he olvidado, seré moralmente pragmático (lo he sido siempre), alguno de esos tantos dioses, que se ocupe de vigilar la correspondencia de mis actos con las leyes, es mas, que lo nombren procurador general de la nación. Sin duda, implantaría la disciplina de los musulmanes, pero no se si para la oración, tal vez para el cultivo intelectual, como si fuera un compromiso divino; maravilloso que lo dejaran parar a uno en el trabajo, no para rezar, pero si para untarse un poquito de Borges, o 15 minuticos de Nietzche en la mañana al medio día y al ocaso, que a nadie engordan. Como único creyente, practicante y a la vez fundador de aquella religión, seré cabeza de mi propia iglesia, no he pensado en fiestas sacras ni ceremonias, pero sin duda estarán ahí: en algún mes del año necesito de una excusa para recibir regalos o irme de paseo, faltaba más. Lo maravilloso de semejante atrevimiento constructivista, radica en que no me verían tocando a las 7 de la mañana un domingo, a las puertas de las casas, con una Biblia incompleta ( existe alguna completa?) y una risa pendeja tratando de convertir a gente que está a esa hora como Dios manda: dormida. Tampoco me verían buscando aniquilar a los impíos, pues no tendría vocación expansionista, sería una religión -propia-, no implantada, realmente verdadera, originaría: en este punto, ya no me siento tan liberal, descubrí que la idea, es realmente reaccionaria, una reacción desde lo esencia, conservadora del esfuerzo originario, la religión desde el individuo; sea usted su propio Pablo de Tarso en tenis. Tendría que ser necesaria una dosis de locura, o algún buen aliciente a las alucinaciones, pues no quiero renunciar a esa experiencia tan propia de la Odisea, de Troya, de las musas, de andar por ahí y encontrarme con una deidad, o que ella se encuentre conmigo y pase cualquier cosa, se tropiece, o actué como aquellos ya que se creen dioses: y no me salude. Habría complacido a todos, incluso a Lennon, pues no habría “Religión”, con r mayúscula, las habría todas y ninguna, habría revertido el estalinismo, pues del profundo ateismo habría pasado al generalizado, confesionalismo personal. Pero sobretodo, habría logrado lo que muchas religiones no han hecho; darles a los creyentes lo que tuvieron sus fundadores, iniciativa y apropiación. Sin imponerles barreras sobre cosas infranqueables. Renunciaría al clero, que tan mal anda hoy, tendría línea directa, sin necesidad de emisarios ni corresponsales, sobretodo como esos de hoy, que dejan el mensaje por el camino. Blackberry chat con el cosmos. Tal vez esa sea mi posición actual, un creyente discreto, directo, con Dios y sin intermediarios, sin iglesia, escéptico del  Error communis de creer que entre “Dios” e “Iglesia” exista identidad: de pronto es mejor así en estos temas, ir directo a lo divino y saltarse lo humano, con todos sus dilemas, al fin y al cabo, nadie es dueño de la experiencia de lo divino, solo cada uno. Por Walter Arévalo R. @walterarevalo ______________________________________________________________________ Walter Arévalo. Politólogo (Grado Meritorio) y Abogado Rosarista.(EPG.) Miembro de la línea de Investigación en derecho Internacional. Miembro del Observatorio de Política Exterior API. Columnista Invitado en el NUEVO SIGLO y  lasillavacia.com Colaborador del Anuario Colombiano de Derecho Internacional. Panelista de debates internacionales en el programa SlivoDebate de slivo.tv. Editor www.thebluepassport.com y colaborador de www.libretadeapuntes.com y confidencialcolombia.com  . Ha sido parte de iniciativas del Pacto Global de Naciones Unidas en Colombia y de la Agencia Trust For The Americas de la Organización de Estados Americanos. 2011 Galardonado con el Premio Asociación Cavelier del Derecho al mejor trabajo de Investigación para el Observatorio de derecho internacional 2009-2010 TWT: @walterarevalo : www.walterarevalo.com    
Más KienyKe
Antes que el símbolo, estuvo la historia. Antes que el discurso, estuvo Arauca. Lina Garrido habla de miedo, familia, violencia, verdad y poder desde una experiencia atravesada por el riesgo y la convicción.
La Federación Nacional de Departamentos condenó el ataque contra el Ejército que dejó tres militares muertos en Caquetá y aseguró que se reforzará la seguridad para las elecciones de este domingo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador detalló que todo el personal de la misión diplomática de la isla acreditada en Quito ha sido declarada personas no gratas y cuentan con un plazo de 48 horas para abandonar el país.
El Gobierno confirmó cuándo volverá a abrir uno de los destinos naturales más importantes del país, con refuerzo de seguridad e inversión millonaria.