Ha sido un mes duro y largo para los que nos dedicamos a poner en marcha la administración de servicios de justicia. La oficina no ha facturado en estos 30 días y lo peor, LO PEOR, es que la vacancia judicial empieza en ummm. 5-4-3-2-1... (y todos estarán pensando como yo: ¿aparte de todo se van de vacaciones? juemadre vida). Como dice la canción de José Barros, esta navidad será bien negra. Y si sumamos los salarios navideños de los docentes de este país (salvo el de una universidad cuyo nombre es el mismo de la cadena montañosa más importante de Sur América), diciembre llevará como foto en el calendario de mi nevera, la de una vaca anoréxica.
Claro, obvio, habrá quienes digan, hasta rasgándose las vestiduras ajenas, que el paro es totalmente legítimo, que ya era hora de un real y significativo ajuste salarial para quienes envestidos de la toga y el martillo, dan a cada uno lo que le corresponde- porque así se define justicia desde épocas romanas (qué ironía, ¿no?). Claro, obvio, habrá quienes digan que en este paisito las cosas tienen que resolverse de esta forma tan socialdemocráta, porque de lo contrario nadie escucha. Claro, obvio, habrá quienes digan que para disminuir las brechas de desigualdad es necesario que lo remuneren a uno conforme a su trabajo. Claro, obvio, habrá quienes digan esto y mucho más, pero igual a todos (hasta a 'los parados') les ha llegado su quincena, caliente, humeante y puntual- como los tamales que empiezan a servirse en esta época.
Claro, obvio, nadie se ha preguntado por nosotros, los abogados litigantes, los pobres y relegados al olvido, abogados litigantes. Los medios solo muestran a cuanto funcionario de juzgado aparezca en las calles gritando arengas (y seguro con algún problema de dicción, y no es por ser clasista o snob, pero estamos en el país del abuso sesual, de familias en atzión, del deque queremos y el deque pedimos un reajuste) , sólo hablan de cuanta audiencia de gente famosa que ha tenido que ser aplazada y de cuanto ladroncillo delincuente ha podido salir a la calle en virtud o por desgracia del hábeas corpus (esos tipos sí que van a hacer su agosto en diciembre, qué envidia y literalmente de la mala, o mejor, para ser más precisa, de los malos).
Ha sido un mes duro y largo para los que nos dedicamos a poner en marcha la administración de servicios de justicia. Entre el aburrimiento y la pobreza, me ha tocado depilarme las piernas y el bigote con pinzas de cejas porque no me alcanza para la cera- aunque les confieso que fue terapéutico y me ocupó las 3/4 partes del día (es un hecho comprobado, el stress genera hirsutismo). He tenido que recordar el suculento menú del atún en lata con pasta Doria, que era habitual en épocas universitarias, por no confesarles lo en boga que está mi dieta 'oda al pico y placa'- mi cédula termina en 6, por lo que sólo como los días impares, de 8:30am a 3:00pm, lo que significa que hago, como los perros, una sola comida al día (aunque a veces hago la del indigente.. sí que horror.. así se llama, yo sé... y consiste en dormir cuando uno tiene hambre). He optado por sacar a pasear a mi perro imaginario 3 veces al día. He optado por llenar los crucigramas de los periódicos gratis que reparten en los semáforos y hasta he descubierto que el sudoku es un engañabobos... ese jueguito asiático de verdad no tiene solución. He aprendido que cortar servilletas por la mitad, contar los fríjoles que vienen en una bolsa, rendir los detergentes con agua, lavarse los dientes como dice el odontólogo ( 8 veces para arriba, 8 veces para abajo), separar el papel higiénico en cuadritos/uso, jugar 'memoria' con la rutina del vecino pensionado, entre otras actividades obsesivo compulsivas, son una verdadera terapia para el aburrimiento.
Claro, obvio, habrá otros litigantes que tendrán unas cuantas actividades que agregar a mi catálogo ( atención: ninguna actividad de club cuenta). Pero en general,tristemente, este diciembre nos encontrará a todos los abogados servidores de la justicia, pobres, estresados, peludos y flacos.
Así que colegas, amigos litigantes, yo los invito a unirse, a salir a las calles a protestar, a consignar en el diario de este evento, que la constitución política habla de derecho al trabajo para todos, hasta para los miembros de nuestro desprestigiado mundillo. Yo los invito a clamar a los medios que nos pongan atención, que nos entrevisten en nuestros aburridores y largos días de rutina. Yo los invito a gritar a todo pulmón, que el vaso de quienes tenemos sed de justicia, está medio vacío y que en este diciembre austero, los villancicos serán entonados a baja voz (los de ASONAL me deberían contratar para clamar por ellos, mucha poesía, mucha retórica, mucha pasión en la vida, jejeje).
Por mi parte, aprovecho la oportunidad, para informarle a mis familiares y amigos, que en la línea 1-8000-corcionelitigante o en la página web www.llevaunabogadoentucorazon.com, pueden hacer donaciones a mi cuenta de Davivienda, que los bienes no perecederos pueden dejarlos en la portería (no me gustan las sardinas) y que en mi peluquería, al igual que en las empresas de servicios públicos y CLARO, pueden pagar con tarjeta por adelantado.
Ha sido un mes duro y largo para los que nos dedicamos a poner en marcha la administración de servicios de justicia. La oficina no ha facturado en estos 30 días y lo peor, LO PEOR, es que la vacancia judicial empieza en ummm. 5-4-3-2-1... (y todos estarán pensando como yo: ¿aparte de todo se van de vacaciones? juemadre vida). Como dice la canción de José Barros, esta navidad será bien negra. Y si sumamos los salarios navideños de los docentes de este país (salvo el de una universidad cuyo nombre es el mismo de la cadena montañosa más importante de Sur América), diciembre llevará como foto en el calendario de mi nevera, la de una vaca anoréxica.
Claro, obvio, habrá quienes digan, hasta rasgándose las vestiduras ajenas, que el paro es totalmente legítimo, que ya era hora de un real y significativo ajuste salarial para quienes envestidos de la toga y el martillo, dan a cada uno lo que le corresponde- porque así se define justicia desde épocas romanas (qué ironía, ¿no?). Claro, obvio, habrá quienes digan que en este paisito las cosas tienen que resolverse de esta forma tan socialdemocráta, porque de lo contrario nadie escucha. Claro, obvio, habrá quienes digan que para disminuir las brechas de desigualdad es necesario que lo remuneren a uno conforme a su trabajo. Claro, obvio, habrá quienes digan esto y mucho más, pero igual a todos (hasta a 'los parados') les ha llegado su quincena, caliente, humeante y puntual- como los tamales que empiezan a servirse en esta época.
Claro, obvio, nadie se ha preguntado por nosotros, los abogados litigantes, los pobres y relegados al olvido, abogados litigantes. Los medios solo muestran a cuanto funcionario de juzgado aparezca en las calles gritando arengas (y seguro con algún problema de dicción, y no es por ser clasista o snob, pero estamos en el país del abuso sesual, de familias en atzión, del deque queremos y el deque pedimos un reajuste) , sólo hablan de cuanta audiencia de gente famosa que ha tenido que ser aplazada y de cuanto ladroncillo delincuente ha podido salir a la calle en virtud o por desgracia del hábeas corpus (esos tipos sí que van a hacer su agosto en diciembre, qué envidia y literalmente de la mala, o mejor, para ser más precisa, de los malos).
Ha sido un mes duro y largo para los que nos dedicamos a poner en marcha la administración de servicios de justicia. Entre el aburrimiento y la pobreza, me ha tocado depilarme las piernas y el bigote con pinzas de cejas porque no me alcanza para la cera- aunque les confieso que fue terapéutico y me ocupó las 3/4 partes del día (es un hecho comprobado, el stress genera hirsutismo). He tenido que recordar el suculento menú del atún en lata con pasta Doria, que era habitual en épocas universitarias, por no confesarles lo en boga que está mi dieta 'oda al pico y placa'- mi cédula termina en 6, por lo que sólo como los días impares, de 8:30am a 3:00pm, lo que significa que hago, como los perros, una sola comida al día (aunque a veces hago la del indigente.. sí que horror.. así se llama, yo sé... y consiste en dormir cuando uno tiene hambre). He optado por sacar a pasear a mi perro imaginario 3 veces al día. He optado por llenar los crucigramas de los periódicos gratis que reparten en los semáforos y hasta he descubierto que el sudoku es un engañabobos... ese jueguito asiático de verdad no tiene solución. He aprendido que cortar servilletas por la mitad, contar los fríjoles que vienen en una bolsa, rendir los detergentes con agua, lavarse los dientes como dice el odontólogo ( 8 veces para arriba, 8 veces para abajo), separar el papel higiénico en cuadritos/uso, jugar 'memoria' con la rutina del vecino pensionado, entre otras actividades obsesivo compulsivas, son una verdadera terapia para el aburrimiento.
Claro, obvio, habrá otros litigantes que tendrán unas cuantas actividades que agregar a mi catálogo ( atención: ninguna actividad de club cuenta). Pero en general,tristemente, este diciembre nos encontrará a todos los abogados servidores de la justicia, pobres, estresados, peludos y flacos.
Así que colegas, amigos litigantes, yo los invito a unirse, a salir a las calles a protestar, a consignar en el diario de este evento, que la constitución política habla de derecho al trabajo para todos, hasta para los miembros de nuestro desprestigiado mundillo. Yo los invito a clamar a los medios que nos pongan atención, que nos entrevisten en nuestros aburridores y largos días de rutina. Yo los invito a gritar a todo pulmón, que el vaso de quienes tenemos sed de justicia, está medio vacío y que en este diciembre austero, los villancicos serán entonados a baja voz (los de ASONAL me deberían contratar para clamar por ellos, mucha poesía, mucha retórica, mucha pasión en la vida, jejeje).
Por mi parte, aprovecho la oportunidad, para informarle a mis familiares y amigos, que en la línea 1-8000-corcionelitigante o en la página web www.llevaunabogadoentucorazon.com, pueden hacer donaciones a mi cuenta de Davivienda, que los bienes no perecederos pueden dejarlos en la portería (no me gustan las sardinas) y que en mi peluquería, al igual que en las empresas de servicios públicos y CLARO, pueden pagar con tarjeta por adelantado.
