Acuerdo Final tiene el apoyo mayoritario del país y del mundo…

Acuerdo Final tiene el apoyo mayoritario del país y del mundo…

14 de septiembre del 2016

“Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, El Gobierno Nacional y las FARC  hemos acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno”

Así reza la introducción del acuerdo final para la terminación del conflicto, acto que tendrá en Cartagena una gran ceremonia de la firma entre el Sr. presidente Santos y el señor Timoleón Jiménez,  jefe de  la fuerza insurgente que se reinserta. Este certamen contará con la presencia de todos los sectores de la comunidad nacional  e internacional, gobiernos extranjeros así como organismos internacionales. Es sin duda un acto histórico sin precedentes en el país y  el mundo.

Viene después de la firma  el plebiscito para poner punto final, ya no solo a la confrontación armada, sino verbal  que ha generado la firma de la paz y que no gusta a algunos sectores políticos y ciudadanos radicales que seguramente no se sienten conformes porque en el acuerdo no se reflejan sus intereses y al contrario, sienten que los afectan.

En efecto y como muchos afirman, la terminación de la confrontación armada no resuelve la totalidad de los problemas graves que vive la nación, sin embargo, la firma de los acuerdo en la Habana, ayuda sustancialmente a volver a la tranquilidad, en los campos y las ciudades, es una oportunidad para reparar las víctimas, que son más de 7 millones, se evitan nuevos asesinatos, desapariciones, persecuciones, destierros, secuestros, extorsiones, se vuelven a integrar los territorios; los niños y jóvenes vuelven a la escuela, se reactiva la producción agrícola e industrial, se fortaleza las instituciones y se profundiza la democracia.

El acuerdo tiene puntos vitales a resaltar. La reforma rural integral, volver la atención del ESTADO al campo tan duramente afectado y a las zonas discriminadas. La participación política ampliada ayuda a poner en vigencia el Estado social y de derecho, el pluralismo y el surgimiento de nuevas fuerzas y coaliciones que buscan el poder.

La lucha contra la criminalidad, el narcotráfico y la corrupción no deben tener excusa de ninguna manera. Ir contra la ilegalidad y derrotar estas prácticas de la violencia es una tarea inaplazable del Gobierno, la Justicia, las Fuerzas Militares y la sociedad. La comisión de la verdad, la justicia transicional, mecanismos de verificación e implementación de lo escrito, y el confortable acompañamiento de la comunidad internacional, son temas sustantivos del pacto que lo enaltecen y obligan a su apoyo.

Los contrarios al SI, con vocería del Sr. Expresidente Uribe, y seguramente apoyado por su aliado el también Expresidente Pastrana, le han propuesto al Sr. Presidente de La República Juan Manuel Santos, un debate público sobre el acuerdo con voceros de los dos sectores. Mi sugerencia al Presidente es aceptar el debate y seguramente personas como Humberto de la Calle, Sergio Jaramillo, María Ángela Holguín, los Gr. Mora y Naranjo,  políticos como Roy Barrera, Iván Cepeda y Ministros como Juan Fernando Cristo, Pardo, entre otros, podrán con lujo de detalles explicar los acuerdos y enfrentar la otra opinión cuyos voceros serían entre otros, Carlos Holmes, Oscar Iván Zuluaga, Iván Duque, y otros más.

Después del SI QUE A TODAS LUCES GANA, viene el desarrollo del acuerdo, las reformas que deben ser aprobadas por el Congreso de la República a iniciativa del Presidente, los decretos presidenciales, la desmovilización total, la actuación del tribunal, la reparación de víctimas, la comisión de la verdad y el perdón, y las tareas de reconstrucción de las zonas afectadas por el conflicto armado, y todo con la vigilancia de las delegaciones internacionales y la acción de la sociedad civil.

Los partidos políticos minoritarios hoy, como la Alianza Verde, el Polo Democrático Alternativo, el Movimiento Mira, Opción Ciudadana, los movimientos indígenas, le han dirigido una carta al Sr. Presidente de la República para una reunión de carácter urgente con el fin de precisar y acordar como voceros de movimientos que además de apoyar la paz, los acuerdos y la profundización de la democracia, exigen tener en cuenta en las reformas temas específicos como,

  • Umbral del 2%.
  • Ampliación de la financiación estatal para el funcionamiento y campañas de los partidos minoritarios.
  • Participación en los medios de comunicación social.
  • Poner en práctica la ley que obliga al voto electrónico.
  • Representación en los organismos de control electoral.
  • Respeto y vocería a quienes han declarado en oposición.

Por supuesto, el país va a entrar después del 2 de Octubre en un debate interesante y fascinante sobre cuáles deben ser los puntos prioritarios de un programa democrático post-plebiscito y post-conflicto que se proponga para gobernar a Colombia después de las elecciones presidenciales y de cambio de la composición del Congreso en el 2018.

La confrontación no será principalmente, entre quienes están con el sí y quienes están con el no. Muchos de ellos, son parte del establecimiento y responsables principales de la debacle en que se debate el país, entonces; serán varios bloques, los del establecimiento divididos entre ultra derecha y  derecha, aliada con algunos sectores de izquierda radical, y por otro lado, estarán, los demócratas y la izquierda alternativa que propugna por los cambios y las transformaciones serias y responsables para construir una nación con auténticas libertades, justicia social y autonomía.

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