Bobos y bobadas

Vie, 16/09/2011 - 00:03
En este país todo es posible. Por ejemplo que el Vicepresidente de la República utilice las ausencias del Jefe del Estado del territorio nacional para protagonizar he

En este país todo es posible. Por ejemplo que el Vicepresidente de la República utilice las ausencias del Jefe del Estado del territorio nacional para protagonizar hechos de prensa y ocupar el espacio político. Uno no imaginaría al Vicepresidente de los Estados Unidos aprovechando las misiones internacionales del presidente Obama para abrir debates, fijar posiciones de gobierno e incluso armar polémicas dentro del mismo poder Ejecutivo. No es lógico que el Vicepresidente, cuya única función es la de remplazar al Jefe del Estado en sus ausencias temporales o definitivas (los viajes internacionales no entran en esta categoría), se convierta en un protagonista nacional. Esa no es su función. Y lo ha hecho varias veces.

Peor aún que el Vicepresidente utilice los viajes presidenciales para pronunciarse sobre temas que poco conoce y por lo tanto no domina. El tema sobre la definición estadística de la pobreza es técnico pero también tienen una evidente dimensión política. Para hacer sencillo un problema metodológico complejo, mencionemos que la medición de la riqueza o pobreza se hace por hogares. En otras palabras, un hogar de 5 miembros (2 progenitores y 3 hijos) y dos de sus integrantes ganan cada uno un salario mínimo (alrededor de un millón de pesos), se suman los ingresos de sus miembros y se divide por el número de integrantes del mismo. De ahí sale la cifra de cerca de 200 mil pesos de ingreso mensual que generó la intervención vicepresidencial. La frase del Vice, retando a los técnicos a “mercar” con esa cifra confirma que no ha entendido el tema.

Pero lo más triste es que los técnicos del Departamento Nacional de Planeación y los ministros económicos salgan de controvertir al doctor Garzón con el argumento de que el hogar que recibe un millón de pesos de ingresos mensuales no es pobre. La pobreza no es un fenómeno absoluto sino relativo. Una persona que gane el equivalente de tres millones de pesos mensuales puede formar parte de la clase media colombiana pero estaría en el límite de la indigencia si vive en Suiza. Lo que determina el nivel de la pobreza depende de múltiples elementos dentro de los cuales podría uno mencionar el costo de vida, la paridad del poder adquisitivo, la estructura de gasto e incluso factores culturales que son diferentes en cada país. Quien tiene un empleo estable, así sea de salario mínimo, puede darse por bien servido en esta sociedad llena de inequidades. Pero todos sabemos que es pobre. No será el más pobre, pero dista de poder salir de esa categoría. Tampoco es cierto, como lo afirmó el director de la Dian, que un hogar que tenga ingresos mensuales de cuatro millones de pesos sea rico.

Estas discusiones sin precisión y análisis le hacen daño a las instituciones. Incitan al cinismo y a la demagogia. Los ciudadanos consideran que en la cabeza del Estado hay personas que no conocen la realidad de quienes sufren cotidianamente y luchan en medio de condiciones económicas muy difíciles.

Le hace daño al gobierno las polémicas entre los técnicos y el Vicepresidente. Los del DNP no saben de política y le “dieron papaya” al doctor Garzón que no sabe de economía. Estos comentarios no son más que bobadas dichas por bobos.

representante@miguelgomezmartinez.com

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