Colombia 2011 d. C.

10 de enero del 2012

No quería hacer un resumen del año 2011, pero como debo ser breve, trataré de sintetizarlo. El asesinato de los dos estudiantes de la Universidad de los Andes, a principios del año pasado en Córdoba, demostró, estrictamente hablando, que las Autodefensas nunca han existido como tal, a excepción de un reducto en el Magdalena, porque […]

No quería hacer un resumen del año 2011, pero como debo ser breve, trataré de sintetizarlo. El asesinato de los dos estudiantes de la Universidad de los Andes, a principios del año pasado en Córdoba, demostró, estrictamente hablando, que las Autodefensas nunca han existido como tal, a excepción de un reducto en el Magdalena, porque en realidad siempre han sido bandas criminales; los Urabeños, por ejemplo, que hace poco realizaron un paro armado y un plan pistola al mejor estilo de Pablo Escobar, en retaliación a la muerte de uno de sus cabecillas.

 Por el otro lado, los señores Nule regresaron de Miami para decirnos que “la corrupción es inherente al ser humano”, mientras que SaludCoop estuvo a punto de regresar a sus dueños. Por si fuera poco, cada cuatro años los camioneros reciben al gobierno entrante con un paro, gracias a que en Colombia carecemos de una red ferroviaria y de ríos navegables.

 El precio de la gasolina siguió subiendo, ubicando su precio en el cuarto lugar más alto del mundo. Razón tenía el senador estrella, Juan Manuel Corzo, cuando pidió que le pagaran la gasolina, porque en Venezuela sigue siendo más barata que el agua que pretende regalar Petro. Y como Mockus no pudo tragarse el sapo de Uribe en la campaña de Peñalosa, el nuevo Alcalde Mayor de Bogotá, se la juega por otro modelo de ciudad.

Mientras tanto, Santos ha gobernado como “un liberal de Tiempo completo”. Propuso activar la locomotora de la minería y al mismo tiempo maldijo, culpando a La Niña de los desastres en su gobierno, en vez de responsabilizar a las cinco generaciones de los últimos 100 años que leyeron periódico.

Uribe se lució como Pablo Hermoso, rejoneando a la Comisión de Acusaciones de la Cámara. Unos indultaron por televisión y otros cuando salió a caminar por la calle para sentir el fervor popular y aunque untándose del constituyente primario, todavía se lamenta de que algunos de sus exfuncionarios de gobierno, estén presos o vivan una constante persecución política.

De todas maneras, Venezuela ya no nos pide visa a los colombianos, sino calma para hacer las filas en los consulados, desde que la Corte Suprema de Justicia, dictaminó que los computadores de Raúl Reyes, no representaban una prueba judicial como para que el país llorara por ambos ojos.

Pero no todo fue tan malo, las leyes de tierras y de víctimas se aprobaron, mientras se concentra más la tierra y las víctimas emanan. Por eso, a las manos negras hay que interpretarlas sin racismo, porque de lo contrario, deterioran la seguridad cuando se sienten amenazadas.

Sin olvidar que la Constitución de 1991, cumplió 20 años sin cumplirse, acabando con el Frente Nacional tácito del bipartidismo y dando vida a las nacientes coaliciones para alcanzar el poder y gobernar a punta de bolillo en el único negocio que es mejor que el narcotráfico: el Estado Social de Derecho; donde se refleja y se recoge lo mejor de la sociedad, cuando nadie entiende cómo es que se mide la pobrez´

También cabe destacar, el buen trato al señor Juan Carlos Martínez, porque le dieron permiso para que viajara a hacer política en el Valle, gracias a que el Inpec le certificó a un juez de la República, el buen comportamiento de quien todavía sigue políticamente vivo. Algunos culpan al diseño normativo, ignorando que, aunque Garavito esté ad portas de culminar su condena en Colombia, inmediatamente será extraditado a Ecuador.

Lo que no tiene perdón de Dios es que el fuero militar fuese un mico en la Reforma a la Justicia o una bandera exclusiva de la derecha colombiana, porque de lo que se trata es de la protección constitucional que se merecen las Fuerzas Militares de la patria.

En todo caso, fue reconfortante que la reforma a la educación superior que planteaba el Gobierno, se hubiera convertido en una pacífica y amorosa conquista estudiantil, aunque el rector de la Universidad del Valle, se haya mantenido mudo y lejos, mientras se reelige una y otra vez.

 Tan lejos como Santos, que quiere a Angelino en la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y como no ha podido hacer la paz con las Farc, ahora está empeñado con la paz entre Israel y Palestina. Pero nada de esto será posible si aparecen nuevas falsas víctimas en el caso de Mapiripán; si no se revisa el caso contra el general Uscátegui; si Petro continúa con fragmentos de un discurso nacional, o si nos oponemos al amor entre la fiscal Viviane Morales y el señor Carlos Alonso Lucio…

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