El periodo del actual Contralor -Diego Ardila- vence este domingo y el concejo de Bogotá está corriendo contra el tiempo para elegir su sucesor, so pena de que se mantenga en el cargo la vicecontralora -Ligia Botero- por un tiempo indefinido.
La marrulla en gestación, dicen los entendidos, es que Ardila deja en su cargo a Botero y ésta promueve y apoya su candidatura (la de Ardila) que quiere ser personero de la ciudad. Se quedarían, entonces, con los dos cargos de fiscalización y control administrativo de la capital colombiana.
Detrás de la artimaña estarían viejos concejales conocidos como “del carrusel”, los mismos que compartieron con Samuel Moreno el saqueo a la ciudad, entre ellos Juan José Rodriguez y Omar Mejía Báez.
El problema que enfrenta la mesa directiva actual es que los procedimientos definidos (convocatoria popular, entrevistas, calificaciones) no se pueden cumplir en un fin de semana. Y así las cosas, la señora Botero quedaría en propiedad, a partir de lo cual se complican el proceso y las decisiones.
¿Cuáles son los peros a Botero?
1. La relación cercana con el actual contralor Diego Ardila, en la práctica su subalterna.
2. Es investigada por la Procuraduria por impedir el traslado a los órganos competentes de hallazgos legales encontrados en la Contraloría.
El concejo busca salidas legales para garantizar una elección acertada de Contralor y Personero, con personas que no estén contagiadas ni vengan a ocultar los hechos de corrupción que ha enfrentado la ciudad.
