El bosque y no el árbol

Sáb, 15/10/2011 - 08:55
Habían transcurrido 15 años de estar ejerciendo como especialista, cuando me picó el bichito de retornar a la práctica de medicina general. Quería volver a realizar consulta básica, primaria, vo
Habían transcurrido 15 años de estar ejerciendo como especialista, cuando me picó el bichito de retornar a la práctica de medicina general. Quería volver a realizar consulta básica, primaria, volver a ver múltiples enfermedades y enfermos que por la especialidad había dejado de lado. Son diversas las historias personales, muy diferentes en realidad, las circunstancias de vida de una persona con discapacidad (mi especialidad) que de alguien con gripa, amigdalitis, diabetes, cáncer o una no tan simple diarrea. Busqué aliarme con una amiga de facultad que era médico general. Las vueltas de la vida no me lo permitieron, o de pronto no tuve el coraje suficiente para hacer el cambio. Las pocas personas que supieron de mi deseo, no tardaron de tildarme de loco. Hoy, otros tantos años después, encuentro un artículo titulado: Yes, Alex, There are smart primary care doctors. (Si, Alex, hay médicos generales brillantes). Artículo por Robert M Centor y colaboradores, visto en Medscape 09/23/2011. Se origina la publicación en comentarios como “usted puede hacerlo mejor”, cuando un médico anuncia su intención de ser general o familiar y su interlocutor cree que “hacerlo mejor” es buscar una especialidad. Como refieren los autores, tendemos a subestimar al médico general y sobrevalorar a los especialistas. Pero aun entre especialistas y para rematar, sucede en lo personal, en la familia, que ante un miembro con enfermedad de vida o muerte, observo la falta de comunicación entre dos médicos. Cada uno imbuido en su especialidad, no observan suficientemente el panorama completo, no tienen en cuenta lo que el otro está haciendo, no leen la historia clínica y llevan a la persona a una descompensación. ¿Qué lección saco de estos tres hechos? ¿Qué aprendo? Aprendo que debemos mantenernos alertas a mirar el bosque en su conjunto, aun cuando un árbol sea lo que nos atrae en principio. Dicho en otras palabras, mirar al ser humano en todas sus esferas, aun cuando estemos enfocados en un órgano especifico. Aprendo que no es la medicina, no es la especialidad, no es el enfermo, tampoco la enfermedad, lo que nos conducen por caminos tórpidos, sino nuestra visión de los hechos. No es al médico general quien debemos relegar, tampoco al especialista, cada cual tiene su campo, siempre y cuando no perdamos el objetivo de sanar por encima de todo. El especialista no pierde su visión integral si mantiene dentro de si a ese médico general que fue en un comienzo, fuerte, consciente, alerta. La esencia no la podemos perder, somos primero generalistas y en nuestro interior, en el fondo de cada cual, habita es el médico holístico, por más que estemos dedicados a un campo especíico. Es este médico general el que facilita la integralidad por encima de todo, que facilita explorar tanto al órgano, como la patología, y ver que son influyentes en lo físico, lo ambiental, lo emocional, mental y espiritual. Finalmente me di cuenta que en el fondo no quería retornar a ser médico general, sino quería rescatar, reencontrar, el ejercicio holístico dentro de mi propia especialidad. www.medicointerior.com
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