El circulo excremental

20 de abril del 2011

El país desgarrado, la inseguridad disparada, la corrupción sin límite, la justicia cojeando, los parlamentarios en campaña, Bogotá fracturada, las regalías esfumadas, la salud  precaria y  un estado desbordado e inexistente hacen parte de nuestra cotidianidad, por solo mencionar algunas de las enfermedades que, en materia grave, padece Colombia.

Mientras  todo eso agobia a nuestros conciudadanos, el invierno se ha ensañado con nuestra tierra como nunca antes, anegando gran parte del territorio sumándole otros cientos de miles a los ya cuatro millones de desplazados que deambulan como almas en pena, pidiendo una migaja de caridad oficial que no llega porque los politiqueros y hampones de profesión se las roban para conseguir incrementar su peculio.

O, tal vez, por qué no, para conseguir con el sudor de la sangre de otros, algún votico para volver a ser elegidos: y claro está, seguir ejerciendo como cacos, lo que parece ser la profesión nacional que practican ya sin ningún escrúpulo algunos gobernadores, alcaldes, concejales y directores de establecimientos público ¡En fin!

Mientras este excremental círculo del Dante domina la escena nacional, tenemos a una clase dirigente trinando desde sus celulares, echándose vainas entre todos, defendiéndose, atacando, insultando, justificando lo injustificable, en campaña permanente, campaña que se construye virtualmente sobre los hombros de millones de conciudadanos que están ahogados entre sus propias penas, los aguaceros y el barro que los persigue con la  minuciosidad del obseso.

Es precisamente ese panorama el que nos pone a pensar que en Caconia los dirigentes no se unen sino para las cosas despreciables y fatuas, como asistir a los cocteles y las fiestas de los adinerados, pero no en torno a la tragedia nacional, como lo hicieron, por ejemplo, los ex presidentes de EEUU frente a tragedias como la del Katrina en Nueva Orleans.

Resulta inconcebible que un ciudadano, como Álvaro Uribe haya ejercido la presidencia por 8 años y, hoy por hoy, en vez de unirse con otros ex presidentes para ayudar en la tragedia nacional, prefiera agarrarse con Raymundo y todo el mundo sobre temas que, al final, solo le preocupan a él y a quienes durante su gobierno se dedicaron a delinquir o quienes no habiéndolo hecho – porque de esos también hay- y varios, prefieren hoy por hoy pasar agachados negando con su silencio a un gobierno para el que trabajaron.

¿Acaso no sería mejor ver a Uribe, Pastrana, Samper, Gaviria y los demás ex presidentes  viajando por el mundo pidiendo ayuda para Colombia? Pero no, a muchos de ellos la vida se les redujo a 140 caracteres, como si el mundo y la gran tragedia nacional se pudieran resumir a eso.

Tal vez por eso es que este país parece no ser viable, porque en lugar de tener grandes propósitos nacionales, tenemos una clase dirigente a la que su realidad se les ha reducido a trinar, trinar y trinar.

Y después dicen que Dios está en todas partes, aun cuando creo que por acá no pasa hace tiempo porque nos dejó en manos de unos dirigentes que en vez de utilizar sus capacidades, se han limitado a usar solamente sus dedos pulgares.

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