El "mentiródromo" nacional

Sáb, 10/03/2018 - 05:57
El “mentiródromo” colombiano es una imaginaria pista por la que, a grandes velocidades, circulan grandes mentiras en todos los campos: político, religioso, económico, etc. Lo hacen a diario o d
El “mentiródromo” colombiano es una imaginaria pista por la que, a grandes velocidades, circulan grandes mentiras en todos los campos: político, religioso, económico, etc. Lo hacen a diario o día de por medio, portando gérmenes que polarizan y suscitan sentimientos de alta tensión en muchas personas. Si bien estoy seguro de que los lectores de esta columna las han oído o leído en diversos escenarios, al fungir de detector de mentiras, dejo constancia de ocho de ellas: 1. El país está dividido entre los amigos y los enemigos de la paz. Esa división no existe. Es un invento perverso, reduccionista, de diversos líderes del Sí desde la derrota en el plebiscito de octubre de 2016. Uno de sus formuladores es el exministro Rudolf Hommes (autocalificado de “izquierda”). Lo hace con cierta frecuencia en sus columnas de El Colombiano y El Tiempo. Un ejemplo: en este último, el 22 de octubre de 2017, Hommes escribió: “La paz vuelve a ser uno de los temas centrales de las elecciones presidenciales y va a dividir a la opinión en dos bandos, el que está a favor de ella y otro que no lo está”. Delirante. 2. Los críticos del acuerdo de paz son enemigos de la paz. Esta mentira la vienen repitiendo, desde el plebiscito de 2016, no pocos de los líderes y seguidores del Sí, que no han podido o querido entender que una cosa es rechazar algunos aspectos del acuerdo Santos-Timo y otra, muy distinta, ser “enemigo de la paz”. Esa reiteración crea el ambiente para construir y echar a volar la afirmación falaz que se expone en el párrafo que sigue.   3. Si gana el candidato de la derecha, hará trizas los acuerdos. No pocos dirigentes políticos y de opinión, como Humberto de la Calle (según lo dijo el 30 de julio de 2017 en una entrevista con Yamid Amat), sostienen, de tarde en tarde, para meter miedo, que ello ocurrirá. Mentira. Iván Duque, por ejemplo, ha expresado de modo reiterativo que si gana la presidencia no habrá “ni trizas ni risas” respecto de los acuerdos Santos-Timo. 4. Quienes apoyan los acuerdos son castrochavistas. Esta mentira no deja de ser una manifestación torpe y subjetiva. Es cierto que entre quienes respaldan los acuerdos hay personas de ideologías extremistas, pero concluir que todos los que los apoyan lo son es tan inverosímil como decir que ninguno lo es. Una parte de quienes los secundan lo hacen porque llevaron a que las Farc cesaran su sangrienta guerra contra la sociedad y el Estado, y no tienen dificultad para reconocer que los acuerdos contienen “sapos” intragables, que dieron lugar al No mayoritario. 5. El “castro-chavismo” es un espanto creado por la derecha. Lo dicen distintos analistas, como Héctor Riveros, en Blu Radio, para ridiculizar a la derecha y quitarle autoridad intelectual al ser capaz de incurrir en tamaña creación. Por supuesto que el castro-chavismo existe: es un popurrí ideológico que resulta de combinar, tropicalmente, la corriente política y social de los hermanos Fidel y Raúl Castro y de su discípulo, Hugo Chávez, militar que se tomó la libertad de interpretar a lo “siglo 21” algunos aspectos del pensamiento de aquellos dictadores. 6. La derecha metió miedo diciendo que las Farc podrían ganar las elecciones. Esta mentira la han sostenido analistas como Álvaro Forero Tascón, también de Blu Radio. Es una falsedad que busca desviar el foco de la situación, pues la derecha nunca ha sostenido que las Farc fueran a ganar en las votaciones, sino que Santos –bajo la sensación de que con él todo es posible– les estaba entregando el país a cuotas por los acuerdos habaneros. El temor real, por lo tanto, no lo generaba la creencia en el hipotético triunfo electoral de esa organización. 7. Gustavo Petro es de centro izquierda. Entre quienes lo dicen está el profesor Luis Carlos Valencia, de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, quien en una entrevista en El Espectador del domingo 4 de marzo, de este 2018, indicó: “La polarización [en las elecciones] va a ser entre un voto a la derecha, en consonancia con el momento político, y un voto de centro, el de Petro. Lejos está Petro de ser castrochavista y populista”. Sentencia en la que anida, claramente, la idea de que tal candidato ni siquiera es de centro izquierda. No, don Gustavo aún es fiel a la ideología extremista que lo impulsó a empuñar las armas, de la cual no se ha desenganchado. Que se sepa. 8. Iván Duque es de extrema derecha. Mentira. Lo apunta, entre otras personas, la connotada periodista y líder del antiuribismo Cecilia Orozco en la entrevista que se cita en el párrafo precedente, en la que le pregunta al profesor Valencia: “¿La presidencia se definirá en uno de los dos extremos ideológicos?”. Se refería a la nominación de Petro y de un candidato de la derecha “extrema”. Sugerir o afirmar que Duque es de esta vertiente es otro modo de desorientar, inducir al enojo y desfigurar la realidad, a lo que son propensas ciertas figuras visceralmente contrarias al expresidente Uribe. Son cosas que suceden en nuestro país, que tal vez en parte se expliquen a la luz de esta reflexión de Norberto Bobbio: “Derecha e izquierda: dos palabras que aún están tan cargadas de significado emotivo, que encienden los ánimos hasta el punto de ser utilizadas, por cada una de las dos partes, para magnificar la propia o insultar a la contraria”. INFLEXIÓN. Lo que algunos llaman la “posverdad” no es la mentira, es el asombro.
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