Contradictoriamente hoy estamos viendo como los organismos internacionales que fueron creados para velar por la protección de los Derechos Humanos y la democracia a nivel interamericano, se han convertido en instituciones que pretenden afectar y vulnerar la soberanía nacional de los estados parte.
Me refiero concretamente, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismos principales de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Si bien su origen fue para la promoción y protección de los Derechos Humanos y las libertades en el continente americano, hoy su función se debate entre: la omisión, frente a gobiernos autoritarios (como el venezolano); y la intromisión, condenando a diestra y siniestra a estados que buscan hacer bien su trabajo en relación a estas garantías.
El problema surge cuando los fallos de estos organismos desconocen y atentan contra la legislación nacional. Recientemente existen varios casos en los que se condena a Colombia desconociendo la Constitución Nacional y los esfuerzos que hace el Legislativo en el reconocimiento de estos derechos.
El pasado 26 de febrero otra condena más surgió, esta vez el caso Duque VS. Colombia, en el que el señor Duque reclamaba la pensión de sobrevivencia de su compañero con quien había compartido varios años hasta su deceso, pareja homosexual y de la cual la legislación interna en el 2001 aún no garantizaba ningún derecho.
No obstante, la Corte Constitucional colombiana, desde 2008, reconoció los derechos patrimoniales de las parejas homosexuales, sin embargo, el señor Duque, en vez de acudir nuevamente a la protección interna, acudió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en una salida desproporcionada, abandonando la discusión patrimonial, la convirtió en una de contenido discriminatorio y de igualdad.
En dicha condena se pasó por alto que no se habían agotado todos los recursos internos, atentando contra el principio de subsidiariedad, elemento esencial del Sistema Interamericano de Derechos Humanos.
Situación similar ocurrió con la Resolución 5 de 2014 expedida por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que impuso medidas cautelares en contra de Colombia en el caso del exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, frente a la decisión emitida por la Procuraduría General de la Nación de destitución e inhabilidad a dicho funcionario por la comisión de una falta gravísima consagrada en el Código Disciplinario Colombiano.
Dicha Resolución no solo vulneró el ordenamiento jurídico interno, sino que además la Corte Constitucional colombiana con el objetivo de no quedar mal frente a estos organismos internacionales, le otorgó fuerza vinculante restándole obligatoriedad al pronunciamiento emanado de la Procuraduría, órgano de control competente que actuó en ejercicio de sus funciones constitucionales.
Estos eventos nos demuestran la existencia de una intención de pasar por encima de los poderes Legislativo y Judicial internos, un afán mediático y protagónico que está produciendo cierto temor en los estados miembros frente a las condenas.
Respecto de estos hechos me surgen las siguientes inquietudes: ¿Dónde están las medidas cautelares de la Comisión Interamericana frente a la impunidad que pretende otorgar el Gobierno colombiano a las Farc, quienes han practicado miles de abortos y reclutado a miles de niños?
¿Dónde está la Comisión y la Corte Interamericana para reivindicar los derechos de las mujeres que han sido utilizadas como objetos de guerra por parte de este grupo ilegal?
¿Dónde está la Comisión Interamericana advirtiendo que el reclutamiento forzado de menores para la guerra, atenta contra el Derecho Internacional Humanitario?
¿Dónde está la Comisión y la Corte Interamericana para condenar lo que está viviendo Venezuela frente persecución a la oposición democrática?
¿Por qué organismos como la OEA, la Comisión y la Corte Interamericana parecen estar obedeciendo a intereses políticos de ciertos gobiernos, a agendas políticas e ideológicas determinadas y no a la defensa de los Derechos Humanos y la democracia?
En conclusión, es necesaria la existencia de estos organismos Internacionales que velan por la protección de los Derechos Humanos, pero no debemos permitir que se extralimiten en el ejercicio de sus funciones, porque de lo contrario aceptaríamos que los poderes internacionales vulneren la autoridad nacional.
Por: Santiago Valencia G
Representante a la Cámara
@sanvalgo
Entre la injerencia y la omisión
Vie, 17/06/2016 - 06:36
Contradictoriamente hoy estamos viendo como los organismos internacionales que fueron creados para velar por la protección de los Derechos Humanos y la democracia a nivel interamericano, se han conve
