Ideas para contratar

27 de marzo del 2016

“En 5 años Ideas para la Paz se ha quedado con 7.900 millones del erario”.

El pasado 3 de febrero, el denominado “Fondo de Programas Especiales para la Paz”, más conocido como FONDOPAZ, suscribió dos opulentos contratos con la Fundación Ideas para la Paz, cuya directora ejecutiva y representante legal es la señora María Victoria Llorente.

Se trata, en efecto, de los contratos 103 y 104 por 2.198 millones de pesos.

En aras de entender las razones de aquella ordenación, le remití una serie de preguntas a la directora de FONDOPAZ, doña María Inés Restrepo Cañón.

El primer interrogante se enfocó en por qué, siendo que se trata de un monto mayor, no se hizo una licitación pública en la que pudieran participar otras instituciones. La respuesta de la señora Restrepo Cañón fue directa y sencilla: FONDOPAZ se rige por las reglas del derecho privado, ergo no está obligado a hacer licitaciones ni concursos de méritos. En palabras sencillas, la poderosa doctora Restrepo puede disponer de una abultada chequera como le venga en gana y sin mayores controles.

Resulta bastante intrigante por qué se escogió a la Fundación Ideas para la Paz y no a cualquier otra entidad para ser beneficiaria de aquellos contratos. Esto, por cuanto el doctor Sergio Jaramillo Caro, actual Alto Comisionado para la Paz, fue director ejecutivo de dicha fundación entre 2004 y 2006, año en el que fue nombrado viceministro de Juan Manuel Santos. En la dirección de Ideas para la Paz lo reemplazó su amiga, María Victoria Llorente Sardi. Ella, hábilmente, dice que conoce a Jaramillo hace 13 años, pero alega que no es su amiga. Valga recordar en estos días de pascua que, en su momento, Pedro negó a Jesús.

Le pregunté a FONDOPAZ, quién ordenó los contratos con Ideas para la Paz. La respuesta no admite espacio para las dudas: “Para el caso concreto la dependencia solicitante, esto es el Alto Comisionado para la Paz Sergio Jaramillo Caro, remitió a la dirección [de FONDOPAZ], las solicitudes de contratación junto con los antecedentes, que dieron lugar a los contratos FP-103-2016 y FP-104 de 2016”.

Tenemos entonces que el comisionado Jaramillo, por sí mismo, dio la orden para que se contratara a la fundación cuya dirección él ocupó hasta el instante en que fue subrogado por María Victoria Llorente.

Dada la cuantía, quise conocer los productos que Ideas para la Paz está obligada a entregar. ¡Oh sorpresa! Obtuve la misma respuesta que se provee cuando a la Fiscalía se le pregunta por los contratos de Natalia Lizarazo –quien también responde al nombre de Natalia Springer-: Por tratarse de asuntos que atañen a la seguridad nacional, los informes son de “carácter reservado”.

Es rocambolesco que un particular –en este caso una fundación- celebre contratos y nadie pueda conocer el resultado de los mismos, alegando que de por medio se encuentra la seguridad del Estado.

Entiendo que la paz no es gratis, que son muchos los gastos en los que el Gobierno debe incurrir para abonar el terreno de la reconciliación, pero aquello no puede convertirse en excusa para que el señor Alto Comisionado, Sergio Jaramillo tenga licencia para ordenar onerosísimos contratos con entidades que le son cercanas y cuya directora es amiga suya, porque eso se llama corrupción.

Le escribí a la distinguida señora Llorente inquiriéndole si en el pasado ha suscrito más contratos con el Alto Comisionado y su respuesta fue, palabras más, palabras menos: averigüe usted por su cuenta.

Hice caso de la amable sugerencia y el resultado de la búsqueda causa perplejidad. Entre los años 2011 y 2015, la Fundación Ideas para la Paz rubricó contratos con FONDOPAZ que sumados arrojan la espectacular cifra de 5.730 millones de pesos. En estos casos, aplica la misma regla: por “seguridad nacional” no se puede conocer el resultado del trabajo del contratista. De lo que sí tenemos certeza, es que en los últimos 5 años, Ideas para la Paz, se ha quedado con 7.900 millones de pesos del erario, el doble de lo que la impostora “Springer” le esquilmó a la Fiscalía.

Gracias al proceso de La Habana, más de un parásito encontró la manera de nutrirse de la savia de la República. Y que nadie se atreva a decir una sola palabra, porque está decretado que, en aras de la paz, los contratos multimillonarios con personas y entidades amigas del Gobierno son sapos que estamos obligados a engullir.

@ernestoyamhure

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