Jaime Cervantes: otra curul perdida

4 de marzo del 2013

El representante a la cámara Jaime Cervantes perdió otra batalla ante el Consejo de Estado. / Columna de Pablo Bustos.

A solicitud nuestra, el representante a la cámara Jaime Cervantes perdió otra batalla ante el Consejo de Estado, tras negarle la petición de aclaración y adición de la sentencia de pérdida de investidura o muerte política proferida por ese tribunal supremo en octubre pasado.

Justicia para pocos y de a pocos: los molinos de Miguel de Cervantes y los de Jaime Cervantes

Con dicha maniobra – solicitud de aclaración de lo que está por Constitución y Ley como es la muerte política de quien pierde la investidura– la defensa del parlamentario del Magdalena hoy preso en la Picota –por presuntos vínculos con el paramilitarismo– pretendía se dijera que no era irregular el hecho de que sus familiares en primer, segundo y tercer grado se hubieran, efectivamente, beneficiado de los recursos para el sector educativo de su región –particularmente de Soledad, Atlántico– durante al menos dos años.

También el Consejo de Estado desestimó al argumento de que las compañeras sentimentales, sus múltiples excompañeras permanentes –con las cuales tenía hijos(as)– no constituyeran parte del entorno de beneficios personales y políticos del cuestionado parlamentario, hoy tras las rejas con medida de aseguramiento por cargos de parapolítica –a quien la Corte Suprema le acaba de denegar la solicitud de casa por cárcel–.

Consejo de Estado cojea pero… –a veces– llega

Dicha medida de aseguramiento se produce cerca de cuatro meses después del decreto de la muerte política del parlamentario que capturó el manejo de los cupos escolares por votos en una compleja red de corrupción, en el sector educativo, que lo llevó al Congreso, en la que aparecía votando en su favor todo el municipio de Soledad (Atlántico), donde se habían cambiado el día de elecciones todos los jurados de votación. Las autoridades electorales y la Fiscalía se han quedado cortas frente a la investigación de semejante desafuero, denunciado por la Revista Semana y El Heraldo, que judicializamos ante el Consejo de Estado.

La demora del Consejo de Estado permitió que el parlamentario Cervantes se desempeñara como congresista, con todos los beneficios, sin que hubiera tenido derecho siquiera a posesionarse, que actuara, votara, asistiera y fuera sostenido como parlamentario por hechos ocurridos antes de las elecciones del periodo actual.

Consejo de Estado: el remedio de los conjueces, peor que la enfermedad de morosidad  

Cuatro meses demoró al Consejo de Estado en resolver tal solicitud, cuyo proceso por ley debió tardar solo veinte días, y que en su conjunto tardó más de dos años. No se sabe hasta dónde contó el hecho de que el demandado votó a favor de las Cortes, la Reforma a la Justicia (donde les ampliaban el periodo y edad de retiro a dichos magistrados que le investigaban y juzgaban, muchos de los cuales salvaron su voto) retrasaron tanto la toma de la decisión de despojarlo de su investidura. Se opusieron a ella, admitieron el trámite de nulidades y recursos abiertamente infundados y dilatorios del mismo fallo. Algunos de tales magistrados se declararon impedidos y los conjueces designados para reemplazarlos estuvieron, para colmo, ausentes para participar en el debate y toma de decisiones.

Misceláneos:

Benedicto XVI visitó la sabana de Bogotá siendo cardenal, tocó el piano en el Rosal…

Siendo cardenal, el papa Benedicto XVI visitó el Monasterio San Benito de El Rosal, en la sabana de Bogotá. En dicha visita  recorrió el paradisíaco lago –que se halla en su interior vestido y peinado de arboles espesos y concurrido por patos y gansos sonoros–. Recuerdan los monjes cuanto le gustaba la música y como tocó el órgano tubular del siglo XVIII elaborado en bambú y madera, así como a su retorno a Roma paseaba en su carro verde, que él mismo conducía, e incluso a sus anfitriones colombianos recomendaba conocer el Rosal.

Por enfática recomendación de Benedicto XVl –en su visita a Roma– una religiosa enfermera fue a conocer el Monasterio de El Rosal, justo cuando le dio un fulminante ataque al hermano Conrado González, quien gracias al consejo papal, le prestó los primeros auxilios con los que ayudó a salvar su vida.

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