José Obdulio y la libertad de expresión

Dom, 30/09/2012 - 01:01
No soy Joséobdulista. De hecho, estoy bastante lejos de identificarme con sus principios, su ética y su forma de ver el país. Sin embargo, debo confesar que me inquieta bastante su salida de El
No soy Joséobdulista. De hecho, estoy bastante lejos de identificarme con sus principios, su ética y su forma de ver el país. Sin embargo, debo confesar que me inquieta bastante su salida de El Tiempo. Y no es que defienda lo que hizo: ningún periodista puede inventarse historias para tratar de convencer a sus lectores. Eso está mal. Lo que me preocupa es el trasfondo del mensaje. Ver como poco a poco avanzamos hacia un unanimismo mediático en donde las voces disonantes a ‘lo que queremos’ no tienen cabida. Basta con revisar algunos de los comentarios hechos por los lectores de Kien&Ke en la nota en donde se anunciaba la salida de José Obdulio Gaviria del periódico. Todos estaban revestidos por un cierto halo de victoria, como si se hubiera logrado acallar al enemigo. Lo mismo pasaba con las opiniones callejeras: muchos felices porque el exasesor de Uribe ya no tenía su tribuna en el diario más importante del país para expresar aquello que tenía en la cabeza. Insisto, no soy Joséobdulista. Lo que me preocupa es que nuestro desprecio hacia quienes piensan diferente a nosotros nos ha llevado a esa situación. Celebrar el que se calle su voz, el que ya no puedan expresar su opinión en los medios masivos de comunicación. Vemos entonces como en Twitter muchos claman a los medios para que dejen de ponerle los micrófonos a Uribe. Aparecen otros pidiéndole a El Tiempo que también retire la columna de Fernando Londoño o la de María Isabel Rueda de sus páginas editoriales. En resumen, muchos quieren que se silencien las voces del uribismo, simplemente porque no les gusta, porque no las quieren oír. Lo soprendente del asunto es que muchos de aquellos que piden el silencio al uribismo son los mismos que en otras ocasiones han posado de defensores de la libertad de expresión. Eso es lo triste. Porque la libertad de expresión no es un derecho que aplique solo para unos cuantos, la libertad es para todos por tanto defenderla implica incluso proteger aquellos puntos de vista no nos gustan. Insisto una vez más, no soy Joséobdulista y el error que cometió en su columna merecía salir de las páginas editoriales del periódico. Sin embargo, me parece bien que en las páginas editoriales de diarios como El Tiempo o El Espectador, así como en revistas y portales web como Kien&Ke encontremos muchas opiniones y muy diversas sobre lo que pasa en el país. Eso es enriquecernos y una apuesta hacia el equilibrio en la información. Ojalá se den cuenta en El Tiempo que a José Obdulio lo deberían reemplazar con alguien que piense como él para no perder esa visión de país que representa a una porción (pequeña o grande, no importa) de nuestra Colombia. No podemos creer que porque callamos una voz, entonces sus ideas dejan de circular. Ese es el error que se comete cuando se cae en el abismo de la censura, una verdadera tragedia pase donde pase. Y recuerde, si usted es liberal de pensamiento (como yo creo serlo), si usted defiende la libertad de expresión, lleve siempre como máxima esta frase de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.” @colombiascopio juanpablocalvas@gmail.com
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