La delgada línea del amor

Al lector le va a extrañar el titular de mi editorial de hoy. No acostumbro a escribir sobre temas del amor o de los asuntos sentimentales, más allá de los que se puedan relacionar con sentimientos
Al lector le va a extrañar el titular de mi editorial de hoy. No acostumbro a escribir sobre temas del amor o de los asuntos sentimentales, más allá de los que se puedan relacionar con sentimientos generados a raíz de asuntos humanitarios y del desafortunado conflicto armado como lo llaman algunos. No obstante el asunto del amor empapa cada actuación de todos los seres por malos que sean y  en las novelas políticas que tenemos que padecer hasta el antagonista podría "morir de amor". El caso de la política colombiana, el proceso de paz, el paro agrario que se avecina y las propuestas humanitarias de reparación a las víctimas, así como los sátrapas, no escapan a las deliciosas mieles y dolorosas consecuencias del amor. Veamos por ejemplo el oportuno y acertado refrán que reza: del amor al odio no hay sino un paso. Esto desde la perspectiva de la traición es lo más cierto que he podido oír y ver materializado. Es así como una pareja de enamorados en un determinado momento por alguna razón se ve abocada al horrendo y sangriento espectáculo de la infidelidad y el engaño, es decir que uno de los dos como se dice coloquialmente le puso los cachos al otro. El primero se convierte de inmediato en victimario y el segundo el víctima de la traición descarnada e imborrable. Entonces sobrevienen los recuerdos y con ellos la famosa tusa o moridera, a la vez que a la víctima le siguen mintiendo. Pasa igual en el conflicto por el hecho de la sistematicidad. Ahora bien, otro ejemplo de amor desvanecido por engaños y compases tramposos sin duda es el de Uribe y Santos. A diferencia del primer ejemplo los recuerdos y fantasmas del ayer traicionero, se dan en las redes sociales y en las declaraciones públicas sobre lo que uno piensa y siente por el otro -que obviamente es odio- pues para nadie es un secreto que se han declarado la guerra públicamente como los más acérrimos enemigos de la historia política en Colombia. Lo anterior fácilmente puede suceder en el ejemplo de los supuestamente enamorados. Y digo supuestamente porque es ahí donde esa delgada línea del amor se ve deshilachada por una ruin mentira y una traicionera actitud sin pensar en el dolor de la víctima. El papel de la nobleza y la grandeza del perdón, siempre y cuando sea precedida de la verdad, serían a mi juicio el único conjuro que podría realmente dar cuenta de una sincera reconciliación. Es un proceso y como tal requiere de un tiempo racional para entregar el dolor al Creador, perdonar, sanar y llegar a consensos. Desde la Fundación Colombia con Memoria hemos querido hacerle una apuesta a la verdad como concepto jurídico materia prima de la Memoria Histórica, que a su vez apalanca las Garantías de No Repetición. Todos estos presupuestos inexorables para al menos pretender hablar de reconciliación. Sentirse engañado no solamente es un insulto a la inteligencia de cualquiera cuando además se tienen pruebas, sino que constituye una flagrante agresión a los sentimientos y los derechos del sujeto pasivo. En el caso de la pareja esto no requiere de mayor explicación, pero en el de los expresidentes la cosa es a otro nivel y sin duda en el de las víctimas es de la mayor importancia y reviste un carácter sumamente lesivo para sus derechos y garantías. Entre Uribe y Santos existió una estrecha relación de confianza, pero dónde quedó la lealtad que se debían. Es lamentable para el país que dos jefes de Estado a través de twitter, se estén insultando al mejor estilo de las marchantas en la plaza de mercado. Se ve con claridad que la oposición y el odio se confundieron y aquella delgada línea del amor una vez más se hizo agua. Antes se trataba de una sociedad de mutuo elogio, hoy se siente como riña de gallos dispuestos a dejar toda su sangre y clavar sus espuelas letales en los sitios donde la herida está más abierta. Otro precioso acercamiento romántico es del Procurador General de la Nación y el reintegrado Alcalde Mayor, pero creo que la historia de estos dos protagonistas nació sin siquiera aquella delgada línea del amor. La camándula y el martillo y la hoz nacieron enemigos. En el ejercicio de la defensa de los derechos humanos y en especial de las víctimas del narcotráfico, las víctimas seguimos luchando por nuestros derechos conculcados y que por décadas han estado en la vergonzosa impunidad colombiana. Esto ha generado escepticismo frente al sistema y a las instituciones. Acá también se presenta una ruptura de esa frágil frontera entre la credibilidad, el señalamiento y las demandas contra los entes de la administración de justicia por parte de las víctimas generando ingratos resquemores. Preocupa un tema y es que por lo general el agresor y el mentiroso siempre se la vuelven a hacer a sus víctimas, sobre todo en la traición sentimental, aunque en los otros dos ejemplos es muy probable que se dé y no se garantice la no repetición de aquellos actos inhumanos. Entonces: nos enamoramos y creemos o....? Habrá que vivirlo para poder decidir hacia el futuro. Ya he padecido los tres escenarios. Abrazo cálido. Seguimos trabajando. @colconmemoria presidencia@colombiaconmemoria.org
Más KienyKe
El Gobierno anunció además el ‘Fondo Milagro’ para liderar la reconstrucción de las zonas afectadas.
La Cancillería informó que Colombia ha recibido 222,5 toneladas de alimentos, medicamentos y suministros, además del apoyo de 144 especialistas internacionales para atender la emergencia causada por el terremoto.
Hayden Panettiere, reconocida por sus papeles en Heroes, Nashville y la saga Scream, murió a los 36 años. Aunque han surgido versiones sobre las circunstancias de su fallecimiento, la causa oficial continúa pendiente.
La exreina busca personas amputadas tras el terremoto en Colombia para brindarles acompañamiento y ayudarles a acceder a prótesis.