La tiranía…

Dom, 11/09/2011 - 00:00
No es ficción. Es frecuente. Sucede en todas las especialidades. La escena se desarrolla como sigue: entra el paciente al consultorio del médico y sin mediar casi ni

No es ficción. Es frecuente. Sucede en todas las especialidades. La escena se desarrolla como sigue: entra el paciente al consultorio del médico y sin mediar casi ni el saludo, tira unos papeles encima del escritorio y dice: “Doctor, yo vengo  que usted me formule esta droga”. O “Doctor yo vengo a que usted me ordene este examen”. Dicho paciente no permite que el médico desarrolle su labor, que realice la correspondiente anamnesis, examen clínico, diagnóstico y prescripción.  Ni siquiera se logra establecer un vínculo entre profesional y paciente. El cliente solo desea algo preestablecido, lo que le han aconsejado los amigos, otros médicos, internet, o simplemente lo que se ha figurado. Lo anterior no es exageración, sucede,  a mendo, con más frecuencia de la que ustedes imaginan.

Una variante es: transcurre la consulta normalmente,  al final el médico emite el diagnóstico y da su recomendación terapéutica. Si está atento, observa la cara de disgusto del paciente. Asombrado y con un poco de asertividad el médico pregunta, ¿Cuénteme señor, que no le parece, que otra cosa espera usted de la consulta? El paciente responde, pero doctor es que ya he pasado por muchos médicos y ninguno me ordena los exámenes que necesito, como van a saber que tengo si no me piden exámenes. Con paciencia el médico le explica los motivos clínicos para no hacerlo, a lo cual el paciente se levanta y sale con cara más disgustada aún, este médico no sirve, este médico es esbirro de la EPS, perdí mi tiempo.

Y el tope de todo llega cuando el paciente entra al consultorio con muleta, cojeando o sin mover un brazo para nada, con quejas inmensas de dolor al solo rozar su piel para examinarlo. Este paciente sí está muy mal, sería la lógica conclusión. Conclusión que se desvanece en el aire cuando al ir a la calle nos tropezamos con el mismo paciente, sin muleta, caminando normal, o cargando cosas con el brazo que estaba, por decir lo menos, paralizado. El paciente acababa de simular con toda la intención de lograr prolongar la incapacidad de que disfruta. Tampoco esto es ficción.

Igualmente cierto es  la conversación en un cafetería en que un persona le dice a la otra: yo te doy el nombre y el teléfono del médico que te enseña como aparentar cuando vayas al examen en que te van a calificar invalidez y así quedas pensionado.

Afortunadamente está el paciente honrado que nos cuenta cómo sus compañeros le aconsejaron llegar exagerando los síntomas para obtener más beneficios, y él, por sus valores personales, no lo hace.

¿Realidad o ficción? Realidad simple, llana y escueta.

La tiranía no  solo es de los médicos, no es solo de las batas blancas.

La tiranía está creada por unos valores sociales tergiversados e individualistas.

La tiranía la sostiene un sistema de salud donde priman los intereses  económicos de ganancia para propietarios y accionistas, cuando debiera estar por encima el servicio.

La tiranía la incrementan los sistemas de supuesta auditoria en que por encima del criterio médico científico están las políticas de ahorro, de negar servicios, con el supuesto de racionalizar recursos. Ha pocas veces que realmente permea la equidad.

La tiranía está en el sufrimiento humano, en el dolor prolongado por años, cuando no se aprueba el remplazo de rodilla en la persona que está realmente limitada en su autocuidado.

La tiranía esta en un sistema de salud que fragmenta al ser humano, por un lado lo profesional, por otro lo de origen común. Por un lado mente, por otro cuerpo. ¿Dónde queda la integralidad? ¿Pueden creer ustedes que nos vemos abocados a, en una misma persona, decir que la mano y su túnel del carpo lo atiende la ARP y el hombro y su tendinitis la EPS. Todo en el mismo brazo, de la misma persona, del mismo ser.

La tiranía está en los periodistas que solo ven una cara de la  moneda y publican artículos sin antes escuchar las dos versiones de un mismo hecho.

La tiranía la fomentan las empresas que quieren empleados “perfectos” y que a la mínima discapacidad, despiden al empleado, fomentando así las prácticas de exageración, simulación, que vemos quienes actuamos en el sistema de salud laboral.

La tiranía está en nosotros mismos al poner nuestras metas individuales por encima del bien común.

Finalmente, ¿dónde está la confianza plena, depositada por el paciente en su médico, su médico de toda la vida, su médico de cabecera?

Médico  Fisiatra, Medicina Mente-Cuerpo

www.medicointerior.com

Más KienyKe
El político cordobés logró una de las votaciones más altas de su partido en las últimas elecciones, pero ahora enfrenta una orden de captura de la Corte Suprema.
La Corte Suprema acusó a cinco congresistas y un excongresista por presunto cohecho en el caso de la UNGRD. Dos de ellos deberán cumplir medida de aseguramiento en centro carcelario y podrían perder su curul en el Congreso.
La abogada Sondra Macollins inscribió su candidatura presidencial usando una máscara de Salvador Dalí y un traje rojo, al estilo de La casa de papel.
La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea también advirtió sobre desinformación, uso indebido de cuentas oficiales y amenazas contra periodistas.