Los conciertos paralelos al gran concierto

Sáb, 12/03/2016 - 06:10
Un concierto de Rolling Stones en Bogotá es probablemente uno de los acontecimientos musicales con mayor relevancia de todos los tiempos y para quienes estuvimos en el estadio del Campín, p
Un concierto de Rolling Stones en Bogotá es probablemente uno de los acontecimientos musicales con mayor relevancia de todos los tiempos y para quienes estuvimos en el estadio del Campín, podemos dar fe que realmente fue algo impresionantemente majestuoso y tan imponente que estremeció a todo el público. Mucho se ha hablado de este gran momento y seguirá dando de qué hablar sobre lo musical, lo económico, lo social y obviamente se hablará mucho también de Juanes, de Diamante Eléctrico y del poco menos lucido coro javeriano, todos ellos a quienes con la barita mágica de reyes magos que son y una buena dosis de generosidad y total dominio del show, los rolling les regalaron sus minutos de gloria y algo también de eternidad. Hasta ahí todo bien, incluso el propio Mick Jagger nos sorprendió con su retumbante grito, en un muy grato español: "Colombia la putería, que tanto gustó. Mi interés es reseñar los conciertos paralelos que se suscitan en paralelo a los ritmos de Stones. El concierto de Selfies: no había posibilidad de que nadie se resistiera a tener un recuerdo, mejor, publicar en las redes que estuvo en el gran concierto y que tuvo la fortuna de hacer parte de ese selecto y exclusivo grupo de 45 mil asistentes.  Buena una, buenas dos, pero no se explica que haya tanta gente que va, no a disfrutar del concierto sino a perdérselo y darse su propio espectáculo. Como si quedar registrado y mostrar al ciberespacio el registro fuera lo valioso. El otro gran concierto, el menos grato, el concierto Delictivo en el que el denominado cosquilleo arrasó por su cuenta con un número indeterminado pero bien enorme de celulares, billeteras e incluso de boletas de incautos confiados que se quedaron con los crespos hechos y la enorme rabia de haber hecho toda la inversión, la larga espera y las más grandes ilusiones para que la fiesta fuera de otros. Aquí sí que cae como anillo al dedo esa memorable frase “hay quienes hacen de trueno y es pa otros la llovida” que inmortalizó Atahualpa Yupanqui. Yo por mi parte me gocé la música, la puesta en escena y disfruté de esos legendarios barones del rock. No soy de los del concierto de selfies, pero de todas maneras sí hubiera querido quedarme con un par de fotos para la egoteca, pero no las pude hacer porque los malditos cacos me robaron el celular en el exacto momento y lugar donde la organización falló totalmente, que es cuando ya uno va a ingresar al primer anillo. Solo unos muchachos impotentes de logística y sin ningún policía, porque ellos muy cómodos y orondos estaban ya del otro lado de la valla separadora y debajo de la carpa donde no caía la lluvia.  Me dañaron buena parte de la noche, pero se la dañaron a miles de personas que también reportaron el robo de su celular. Estas son las vainas que dañan todo. Ahí es cuando me pregunto si fue que no le entendimos bien y lo que Jagger gritó era "Colombia da putería.
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