Ni idiota útil ni pendejo inútil

Lun, 25/11/2019 - 10:04
“¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia: todo, incluida la guillotina”.
“¿Cómo es posible condenar algo fugaz? El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia: todo, incluida la guillotina”.Milán Kundera. Desde los medios, las redes y, quién lo creyera, hasta el gobierno han tratado de dividir la marcha del 21 en dos: la de los buenos y la de los malos; la de las buenas intenciones y la de las malas; la de los que actúan bien y la de los que actúan mal. Recurren ellos a manidos argumentos como los de la libre expresión y el derecho a la protesta para santificar a una buena parte de los participantes de los terribles sucesos de ese día que pasará a la historia para vergüenza de los colombianos. Sin reparos a las nefastas consecuencias que podrían resultar, los buenos hicieron llamados entusiastas a la protesta. Lo que no debemos pasar por alto, como si fuera fugaz para bañarlo con “la magia de la nostalgia” de la que habla Kundera, es que quienes convocaron a la marcha estaban plenamente conscientes de lo que se venía y, es más, se aprovecharon de eso para crear, previo a la marcha, un clima de zozobra generalizado, lo cual es imperdonable. Luego del anuncio de Diosdado Cabello de que, con el “huracán bolivariano”,  las cosas en Colombia no se iban a quedar así, los promotores del paro vieron como utilizar a sus idiotas útiles para lograr sus fines. Todo estaba previsto para que el país cayera dentro de la escalada de violencia que padece la región y de la que tenemos el tenebroso ejemplo de Chile. Como precedente podemos mencionar la sistemática recurrencia a manifestaciones violentas cada jueves de los cuales el pasado significó la entrada de Colombia al club de las democracias en riesgo en América, lo que algunos llaman la “primavera latinoamericana”. De eso no nos podíamos escapar porque nuestro país ha sido considerado, desde hace un siglo, la joya de la corona para el comunismo internacional. Sin lugar a dudas lo del 21 no fue tan solo un acto de protesta ciudadana, sino la utilización de un derecho ciudadano dentro de una estrategia de desestabilización del que conocemos sus orígenes, las patadas de ahogado del castrochavismo. Durante 2019, los ojos del mundo están puestos en Venezuela haciendo que la tiranía de Maduro se vea obligada a caminar en una cuerda floja que podría llevarla a su fin, arrastrando a Cuba  y sus satélites al colapso definitivo, poniendo punto final a lo que, 30 años atrás, Castro y Lula, desde su plataforma ideológica y de acción, concibieron como el Foro de Sao Paulo. Protestamos en el pasado como ciudadanos libres y no como idiotas útiles. La marcha que realizamos contra las FARC fue  monumental, En ella no se quebró un solo vidrio, no se agredió a la policía y no se presentó ningún acto de violencia. Durante el ilegítimo gobierno de Santos marchamos en múltiples ocasiones manteniendo siempre la calma así fuésemos provocados. De pronto nos vieron como pendejos inútiles, cuatro pelagatos fanáticos uribestias. En su momento asumimos la responsabilidad de lo que pudiera desembocarse de nuestras manifestaciones y no nos lavamos nunca las manos como lo han venido haciendo quienes promovieron y participaron del desastre del 21. A los marchantes les queda la carga moral pero los políticos que como hienas se lanzaron contra el gobierno, presa en apariencia débil, tendrán que responder por la manera criminal como pretendieron crear el caos y el terror en un país que cuenta con un presidente legitimo de la mejor condición al que han querido humillar sin lograr su objetivo. Iván Duque saldrá fortalecido de esta prueba que está enfrentando si sus compatriotas lo acompañan en su lucha por mantener la democracia y llevarnos por el sendero del progreso. Ni idiotas útiles ni pendejos inútiles. Colombia la conformamos millones de ciudadanos libres que amamos nuestro país.
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