Otra modalidad de Payola

17 de abril del 2011

Mi amigo acordeonero, compositor y actor, Rafael Ricardo, me hizo una pregunta a quemarropa, que en el instante no supe responderle, pero que posteriormente con cabeza fría pudimos desentrañar entre los dos. Rafa me preguntó: ¿por qué, si el Festival Vallenato tiene entre sus objetivos principales preservar las raíces del folclor, presenta artistas que  desdibujan al vallenato clásico?
En Valledupar y la región del Cesar y La Guajira ha existido siempre una crítica generalizada a lo que algunos han llamado “balanato” “ranchenato” “vallenato llorón”, y otros menos ortodoxos “vallenato romántico”, modalidad que algunos intérpretes han llevado a su peor expresión.
Basándonos en la premisa que encierra la pregunta, no nos queda sino pensar que las disqueras financian o aún los mismos grupos, cuyos nombres no queremos decir por obvias razones, no cobran, o pagan por sus presentaciones. Gravísimo, por no usar otros epítetos, que el ente que debe velar por la pureza del vallenato se deje tentar por estos ofrecimientos, que analizados, no conducen sino a que los visitantes, nacionales y extranjeros, que son miles para el Festival, se traguen el cuento de que toda música que lleve acordeón es Vallenato.
Qué tristeza que la Fundación del Festival Vallenato, que regenta las directrices para velar y preservar la autenticidad de nuestro folclor, mire sólo la parte comercial del asunto; y claro, muchas de esas agrupaciones que sirven de relleno para una de las noches del evento, sí tocan regaladas, e incluso hay quienes dicen que hasta pagan para que las dejen promocionarse, pues puede parecer buen negocio, teniendo en cuenta que el público de todos modos asiste al Parque de la Leyenda, así le metan “embuchados”.
Me resisto a creer que la Fundación contrate y pague bien a algunos de los artistas que presentaron en la edición pasada del Festival, de los cuales no quiero ni acordarme, luego entonces, la única razón que se colige es que: o pagan por presentarse u obsequian las presentaciones, lo cual sería otra modalidad de payola, que de paso le hace daño al folclor vallenato, porque confunde a sus seguidores.
Ahora, como yo no tengo pruebas contundentes de mi aseveración y esta es una simple hipótesis, me gustaría que la Fundación o los mismos artistas me la refutaran con pruebas que me demuestren lo contrario, o concluiríamos con Rafa, que mi aparente especulación tiene asidero.
Hay muchos artistas e incluso algunos de mis colegas que afirman que este “balanato” hace parte de la evolución del vallenato, lo que es a todas luces un exabrupto, porque una cosa es el vallenato romántico o el vallenato lírico, como modalidad no sólo aceptada sino querida por todos nosotros, y otra muy distinta “las chambonadas musicales” que algunos compositores e interpretes quieren mostrar como parte de nuestro folclor, y una clara manera de ocultar su incapacidad de interpretar el vallenato clásico.
Ya es hora que los directores de emisoras, locutores y emisoras payoleras, así como los mismos artistas, dejen de pensar sólo en su bolsillo y se conscienticen que están haciendo un daño que podría ser irreparable al folclor vallenato. Este es un patrimonio de todos, que por ende, debemos cuidar.
El llamado también es para los organizadores de festivales vallenatos, que tienen entre sus objetivos el de preservar las raíces del folclor de “Francisco El Hombre”, y no obstante incluyen en su parrilla a artistas que en su estilo hacen poco por cultivar este hermoso género musical.

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