¿Qué ha pasado con las metas que se propuso el plan de ordenamiento territorial vigente?

¿Qué ha pasado con las metas que se propuso el plan de ordenamiento territorial vigente?

9 de mayo del 2019

Desde el año 2000, Bogotá adoptó el Plan de Ordenamiento Territorial –POT como un instrumento para orientar su desarrollo urbano y rural durante un periodo de 12 años; metas y objetivos diseñados a mediano y largo plazo para cumplirse independientemente de la visión política de las distintas administraciones distritales.

Con la expectativa de recibir a mediados de este año la versión definitiva del nuevo POT en el Concejo de Bogotá, realizamos durante los últimos meses una evaluación de las principales metas propuestas en el POT vigente, y lo que se hizo frente a temas como ambiente, movilidad, renovación urbana y equipamientos durante los últimos 18 años. Aquí la compilación de los hallazgos encontrados, que sirven para ponerle la lupa a la nueva propuesta de la Alcaldía y entender en qué ha avanzado la ciudad.

Sobre la Estructura Ecológica Principal

El POT vigente se fijó pocas metas frente al manejo, recuperación y protección de los elementos ambientales de la ciudad, y más aún cuando en el año 2000 la ciudad no era del todo consciente de la situación de abandono, contaminación e invasión de las reservas forestales, los humedales y las cuencas hídricas.

Frente a los Cerros Orientales, a pesar de la adopción de un Plan de Manejo Ambiental en 2016, el POT no hizo mella sobre la recuperación y restauración de los mismos. De las 13.142 hectáreas que conforman la Reserva Forestal de los Cerros Orientales, solo se intervinieron 54 Ha en los últimos 18 años, y cerca de 60 barrios informales ocuparon 1.200 Ha que hacían parte de suelos de la Reserva.

A su vez, el POT, en el tema de humedales, incluyó la recuperación de 10 de ellos dentro de sus proyectos; de esta forma, desde el mismo año 2000, se han recuperado más de 200 hectáreas de humedales y hasta el momento se han aprobado 12 Planes de Manejo Ambiental que han permitido proteger su biodiversidad.

Otro tema importante es la recuperación del Río Bogotá. Entre sus metas se incluyó i) la ampliación de la capacidad de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales -PTAR Salitre, ii) la construcción de la PTAR Canoas, iii) los interceptores Engativá-Cortijo, Fucha-Tunjuelo, Tunjuelo-Canoas y Canoas-Alicachín, y iv) las estaciones elevadoras de Tunjuelo y Canoas. Sin embargo, pese a los avances de recuperación y adecuación que se han realizado por orden de la sentencia emitida por el Consejo de Estado en el año 2014, desde el año 2000 la ciudad sigue teniendo casi la misma capacidad de tratamiento de aguas. Situación preocupante si tenemos en cuenta el desarrollo urbano y el crecimiento poblacional que ha vivido la ciudad en los últimos años. Con la infraestructura actual, el tratamiento de aguas solo responde a una cuarta parte de los que se necesita en la capital.

Por último, evidenciamos un retraso marcado en el desarrollo de las Unidades de Planeación Rural – UPR, representado principalmente en el abandono de los centros poblados de la localidad de Sumapaz. Y es que la mancha urbana de Bogotá no puede seguirle quitando terreno a las áreas rurales con miras a un crecimiento insostenible, y olvidando que casi el 75% del suelo total de la ciudad corresponde al suelo rural.

Sobre la Estructura Funcional y de Servicios

Durante el POT vigente de Bogotá se estableció que entre el 2005 y el 2015, el espacio público debía pasar de 2,87 m2 por habitante a 5 m2. No obstante, hoy solo contamos con 4,46 m2/hab de espacio público efectivo o caminable en la ciudad, mientras el estándar internacional señala que debería ser de 10 m2/hab. Esto evidencia que no cumplimos con lo consignado en el POT y que aún hay rezagos en la gestión del suelo para construir nuevos parques, plazas y andenes. Durante los últimos 18 años no se habilitaron nuevos parques metropolitanos en la ciudad y solo 5 localidades se vieron beneficiadas por 13 parques zonales nuevos.

No es más alentador el avance en equipamientos, pues, aún con los Planes Maestros adoptados en 2006, hoy tenemos un déficit total de 1.497 equipamientos, que suman más de 7 millones de metros cuadrados que faltan por construir, especialmente en educación, integración social y salud.

Por nombrar algunas metas incumplidas, específicamente en instituciones educativas, el Plan Maestro planteaba construir 160 colegios para 2019, pero solo fueron construidos 56, es decir un 35 % de la meta; y en hospitales, el Plan Maestro de Equipamientos de Salud fijó la meta de construir 42 proyectos, de los cuales únicamente se logró la ejecución de 13, que representan el 31% de cumplimiento.

Pasando al tema de movilidad, uno de los más difíciles de la ciudad, observamos que entre el año 2000 y 2018 se construyeron 1.432 km nuevos de vías, es decir, la malla vial aumentó en un 9% frente al total de kilómetros existentes. A pesar de esto, la meta del POT señalaba que debían construirse 3.567 km nuevos de vías por lo cual solo se avanzó en un 40% de la meta.

El sistema de transporte masivo Transmilenio tampoco avanzó como se esperaba.  De 234 km que deberían estar construidos, solo hay 113 km, es decir un rezago de 121 km.

Así las cosas, la ciudad aún no cuenta con los kilómetros de malla vial mínimos para responder al alto crecimiento de automóviles y motocicletas, y mucho menos para generar un flujo continuo en su tráfico. En el año 2001 se registraba una velocidad promedio de 26,9km/h y para el 2018 se registra 24 km/h.

No obstante, es de resaltar lo que se logró en beneficio de la movilidad alternativa, pues actualmente contamos con 532 km de ciclorrutas, y desde el año 2000 hasta el 2018 se aumentó en un 192,54 % el total de vías para la circulación de ciclistas. Esto da a entender que, pese a los atrasos en la construcción y mantenimiento de la malla vial general de la ciudad, Bogotá priorizó y promovió el uso de la bicicleta dentro de los distintos gobiernos.

Sobre la Estructura Socioeconómica y Espacial

Frente a esta estructura, el POT se propuso una serie de acciones para consolidar de manera espacial la ciudad, incentivar la construcción de vivienda, la localización de actividades de comercio y servicios con el fin de impulsar el uso del suelo mediante la renovación urbana y la consolidación de unas operaciones estratégicas.

En el tema de vivienda VIS y VIP, el Distrito avanzó sustancialmente. La meta formulada por el POT era la construcción de 18.000 viviendas y esta fue cumplida en el 2007. El avance en la aplicación de obligaciones e incentivos para los constructores, y la ejecución de varios Planes Parciales en áreas de desarrollo de la ciudad, promovieron el desarrollo de estas viviendas. Pero cabe anotar que la ciudad sostiene un déficit en esta materia y que se debe seguir incentivando su construcción, sobre todo en las partes centrales de la ciudad que ya cuentan con los servicios urbanos básicos.

Para terminar, observamos que en renovación urbana poco y nada avanzó la ciudad. El POT estableció una política de renovación urbana y uno de los principales objetivos era la recuperación de áreas centrales deterioradas mediante grandes actuaciones y/o proyectos como los Planes Parciales de Renovación Urbana. Bogotá debía darle prioridad a estos planes, pero desde al año 2000 solo fueron aprobados 10, que suman 1.934 hectáreas. A la fecha solo uno (1) se encuentra en construcción –El Pedregal-.

En conclusión, es importante señalar que, con todo este análisis, la discusión del nuevo POT debe recoger las lecciones aprendidas de los últimos 19 años en el desarrollo de la ciudad, y son dos quizás las lecciones principales. Por una parte, la visión que plasme el plan debe ser lo suficientemente amplia y objetiva para que los futuros gobiernos no antepongan sus intereses políticos a los objetivos de mediano y largo plazo de la ciudad. Por otra parte, las metas del POT deben tener fundamentos técnicos sólidos que permitan un seguimiento juicioso de sus indicadores, las inversiones y la ejecución lograda por cada administración, pues a su vez existe una desarticulación entre las metas del POT y las metas de los planes de desarrollo.

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