Que Hacienda no se trague a Planeación

Lun, 30/01/2012 - 00:03
Planeación Nacional es realmente un superministerio, y así debe manejarse. Sus cargas son inmensas: ahora tiene que vigilar el cumplimiento de las metas

Planeación Nacional es realmente un superministerio, y así debe manejarse. Sus cargas son inmensas: ahora tiene que vigilar el cumplimiento de las metas del Plan de Desarrollo, lo que le implica tener la independencia suficiente para poder poner a los ministros en cintura. Por ello, es fundamental que los directores del DNP no le teman a los ministros sino que, precisamente por tener que ejercer ese nivel de responsabilidades, se sientan con la autoridad para asegurarse que no se salgan de sus verdaderas prioridades. Lo deseable entonces es que quien llegue a ese cargo ya haya pasado por un ministerio para que no se lo traguen vivo, o viva, sus colegas de gabinete. Casos se han visto. Los que han pasado por esas experiencias saben que coordinar un documento Conpes es una de las tareas más difíciles que enfrenta la dirección de Planeación. Cuando los Conpes eran semanales, miércoles y jueves de cada semana, había amanecida asegurada para todos en el DNP, pero además, se requería trabajar con los ministros hasta agotarlos y así lograr convencerlos.

El nuevo director de Planeación Nacional cumple con varios requisitos: es un tecnócrata reconocido, buen investigador; joven y pilo que además ya fue subdirector del DNP y conoce la institución por dentro. Viene de ser Ministro de Protección Social y no se va a dejar deslumbrar por esos títulos. Llega al cargo cuando toca demostrarle al país que su Plan de Desarrollo está en marcha, mostrarnos como se van cumpliendo las metas y apretar clavijas donde vayan a paso lento. Ejecución, es la palabra que más se escucha, no entre los opositores del gobierno, bastante desaparecidos porque casi todo el mundo aterrizó en la Unidad Nacional, sino entre muchos de los columnistas que también son en un alta proporción, santistas. Todos por razones distintas: unos porque quieren que a Santos le vaya bien y otros porque reconocen que es un gobierno mediático con poca ejecución en demasiados campos. Y es a Planeación Nacional a quien le toca hacer ese seguimiento, sector por sector, y además vigilar la evolución de la inversión pública que también es su responsabilidad.

Hasta ahí, bienvenido Mauricio Santamaría, nuevo director del DNP. Pero hay un pequeño problema que es mejor plantearlo desde ya. Planeación no debe y no puede quedar bajo la órbita del Ministerio de Hacienda, sino que debe conservar su independencia por el bien del país. Los objetivos de las dos instituciones coinciden en muchos casos en los que tienen que trabajar en llave, pero difieren en muchos otros temas. Y la gran diferencia está en la importancia de la gente, de los 46 millones de colombianos y en su bienestar. Ahora que Echeverry es el Ministro que manda, como lo dice la Silla Vacía, y que pertenece a esa escuela donde la eficiencia, los equilibrios macroeconómicos y el mercado son su doctrina, Santamaría no puede jugar a ser el subalterno de Minhacienda, por muy amigos que sean. Por el bien del país, de la gente y de la cacareada Prosperidad para Todos. Ambos son buenos economistas, nadie lo niega, pero Echeverry es el típico Ministro de Hacienda para quien la política macro es neutra en términos sociales, en términos de género y en términos de todo.

En aras de que la Prosperidad Democrática no se quede como siempre en unos pocos, una recomendación para Santamaría, nuevo jefe del DNP: no se arrugue ante Minhacienda y pelee por la gente, mucho más de lo que hizo en Minprotección. ¡Lo necesitamos!

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