No resultaron nada sorprendentes las palabras del expresidente Álvaro Uribe al asegurar que estaba de acuerdo con que los funcionarios de su gobierno que tienen procesos judiciales en curso busquen refugio en otros países, con el argumento de que “no tienen garantías judiciales”.
Si este argumento resultase cierto, creería yo que el único culpable es el mismo Álvaro Uribe, quien durante ocho años se dedicó a insultar a jueces y magistrados, cuando dictaban fallos que no eran de su agrado. Y para colmo de males, no sé si con su autorización o a sus espaldas, se llevaron a cabo seguimientos ilegales e incluso se gestaron montajes como la famosa carta de “alias Tasmania”. Por esto creo que si algún reclamo les cabe a sus funcionarios, porque hoy sus actuaciones son blanco de críticas y señalamientos judiciales, se lo deberían agradecer a su exjefe, quien apasionadamente se dedicó a amedrentar verbalmente al poder judicial.
Dice el viejo y conocido refrán, “Que quien nada debe, nada teme”, por eso no es lógico que con el argumento de que no se cuenta con las suficientes garantías para enfrentar una investigación judicial y un posterior llamamiento a juicio, se prefiera tomar la opción de buscar asilo político, dejando en una situación incómoda al país que lo otorga, o sencillamente aprovechar que aún no tiene orden de captura en su contra y que por lo tanto los funcionarios de migración en los aeropuertos del país no pueden impedir su salida, para huir y quedar con el rótulo de “prófugo de la justicia”.
Me gustaría saber si esto mismo va a ocurrir con cuanto personaje del gobierno anterior tenga que enfrentar un proceso judicial por sus actuaciones como funcionario público, porque de ser así quedaría en el panorama nacional la sensación de que algo teme el uribismo que prefiere huir antes que darle la cara a alguna investigación en su contra. Y si no es así, entonces no se entiende porque se inclinan por salir del país, sin importar los costos que esto pueda acarrear, no solo a ellos, sino también a la imagen del mismo Álvaro Uribe, a quien esto parece importarle muy poco, y se atreve a defender las actuaciones de alguien como María del Pilar Hurtado, de la misma manera como lo hizo con Jorge Noguera.
Me pregunto también si serían estas las verdaderas razones que tenía Álvaro Uribe para querer mantenerse en el Palacio de Nariño de manera indefinida como era sus deseo, porque es claro que su permanencia en la Presidencia le daría muchísimo más poder del que hasta 2010 había logrado, y cualquier hecho judicial que amenazara a alguno de sus funcionarios más cercanos, le sería fácil maniobrarlo. Si eso es así, gracias a Dios la Corte Constitucional le puso un tatequieto.
Seguramente, al igual que otras opiniones que he escrito sobre algunas de las actuaciones del mandato de Álvaro Uribe, esta no será de su agrado, y amenazará nuevamente con demandas judiciales. Pero como toda persona que tiene derecho a la libre expresión, y por los hechos recientemente ocurridos que tienen que ver con funcionarios de su gobierno, formulo la misma pregunta que muchos colombianos se hacen y no se atreven a hacer, quizás por el temor de que algo les pase, y esta es: ¿A qué le teme el uribismo que prefiere huir del país antes que darle la cara a la justicia?
@sevillanojarami
¿A qué le teme el uribismo?
Mar, 14/02/2012 - 23:59
No resultaron nada sorprendentes las palabras del expresidente Álvaro Uribe al asegurar que estaba de acuerdo con que los funcionarios de su gobierno que tienen procesos judiciales en curso busquen r
