Repunta, pero para abajo

25 de julio del 2017

Lo único que verdaderamente ha repuntado es la producción de coca.

opinion

A principios de año el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas lanzó una esperanzadora campaña de medios denominada Colombia Repunta. Creo que no duró ni una semana hablando en cuanto micrófono y cámaras pudo para intentar convencernos de que este año sería de prosperidad económica y con ello se vería de sobra contrarrestada la reforma económica que acababa de pasar en el Congreso.

Pero no fue así. El país no repuntó, tal vez porque la economía es terca y no se deja llevar por las maromas ilusionistas que hace un ministro, pero sobre todo porque hay factores externos que no se movieron a pesar de los deseos de Cárdenas. El petróleo siguió estancado y los beneficios de la paz, que están siendo muy grandes en lo social y en la seguridad, todavía no se sienten en la recuperación de la actividad económica.

Lo único que verdaderamente ha repuntado es la producción de coca, que aumentó tanto que ya no se pudo esconder. Así lo anunciaron la ONU, los Estados Unidos y tuvo que reconocerlo el gobierno a regañadientes y con múltiples explicaciones que no han convencido a nadie. Los territorios, antes custodiados por las Farc, ahora están plagados de sembrados de coca a cargo de nuevos grupos mafiosos y sus poblaciones, sin mayores opciones para cultivar otros productos, se han volcado a la ilegalidad.

Mientras eso sucede en el campo, en las ciudades decae la construcción, la industria y el comercio, actividades que siguen sin repuntar, pero resintiendo el peso del aumento del Iva y en general las medidas de la reforma del ministro Cárdenas.

Sin duda los beneficios de la paz llegarán poco a poco y esto podría hacer que, en dos o tres años, regiones olvidadas, antes eran zonas de conflicto, tengan actividad legal y productiva. Claro, para que esto suceda se requieren medidas urgentes. Pero si el gobierno se deja embolatar en la politiquería pre electoral que se ha desatado como una jauría salvaje en persecución de la mermelada para financiar sus campañas, la situación empeorará. Si, como parece estar ocurriendo, al presidente lo acorralan los intereses partidistas, esta etapa de transición puede extenderse e inclusive podría dar al traste con los pocos avances que se han logrado después de la firma de la paz.

Como solución, se anuncia cambio de gabinete en este momento de calma chicha. Pero entre los nombres que mencionan para salir no aparece el de Mauricio Cárdenas, que después de su rutilante anuncio de “repunte” económico, está calladito, pasando de agache, como quien dice: no me culpen a mí del mal desempeño de la economía.

No creo que la situación mejore con el simple cambio del ministro de hacienda, pero sería un buen precedente cobrarle tanta babosada que anunció a principio de año. Nada de lo que dio tenía un sustento fiable, ni obedecía a una realidad económica; más parecía una campaña electoral, sin ninguna repercusión en la vida real del país. Y así se ha visto. De manera que no se entiende por qué no incluirlo en la posible lista de fusibles a cambiar.

Así falte solo un año de gobierno, resultaría interesante darle un mensaje al país, un nombre nuevo, serio, no promesero, que apriete el pantalón al gasto inoficioso y controle la mermelada pre electoral. Pero sobre todo uno ministro que entienda mejor las prioridades del posconflicto para ver si la prosperidad y el repunte económico llega más temprano que tarde.

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