Santos, el incomprendido

Santos, el incomprendido

13 de marzo del 2016

El mundo está lleno de rechazados, como millones de adolescentes que se quejan porque sus padres los marginan. Seguramente muchos de ustedes vieron “el club de los incomprendidos”.

La historia está llena de personajes que terminaron luchando contra la corriente y se hicieron héroes. Algunos simplemente se consagraron como loquitos despistados.

El popular Goyeneche murió incomprendido, en su idea y propósito gubernamental de pavimentar el río Magdalena, para convertirlo en la gran vía nacional. También quería ponerle marquesina a Bogotá.

Otros piensan tener la verdad y creen que los demás están equivocados. Como el cuento viejo del pastuso que iba en contravía en Bogotá y en una emisora informaron con alarma sobre la situación:

-Atención….hay un carro en contravía, imparable, por la carrera séptima.

-El hombre, quien iba escuchando, comentó al pasajero acompañante: ¿Uno?. ¡miles¡

El presidente Santos acaba de ingresar al batallón de los arrinconados por el capricho. Dice que está haciendo lo correcto, aunque muchas veces se siente incomprendido.

En un largo reportaje en El País, de España, Santos se burla de los uribistas, cuando califican como dictadura a su gobierno.

-Ahí sí me río, porque ese tipo de ataques lo que causan es risa. Son tan absurdos que se caen por su propio peso, responde Santos, quien también señala que la paz se va a lograr con o sin Uribe, “pero prefiero 1.000 veces que sea con él. Que sea una paz de todos”.

Pero no deja quieto a Uribe: -Cuando la gente vea que firmamos los acuerdos va a decir: “Qué maravilla”. Toda esa desinformación de que estamos entregando el país al castrochavismo, al comunismo, que me volví miembro de las FARC… nada de eso es cierto. Es toda una estrategia de sembrar miedo y mentiras.

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