Suicidio colectivo e indefensión aprendida

29 de junio del 2017

Los colombianos estamos siendo arrastrados, como lo fueron nuestros hermanos venezolanos, al suicidio colectivo, es decir nos están “autosuicidando”.

Suicidio colectivo e indefensión aprendida

Hace cuatro años Carlos Alberto Montaner pronosticó un “suicidio colectivo” de los venezolanos. El chavismo, siguiendo instrucciones de Castro, implantó un sistema de penetración y control que ya había sido aplicado, tiempo atrás, por los soviéticos en Cuba y que se ha mantenido, luego de casi seis décadas, a pesar del derrumbe de la Unión Soviética. Según Montaner, la infiltración de 40.000 soviéticos en la isla fueron suficientes para implantar una política carcelaria, método que ha sido calcado en Venezuela por Castro infiltrando cubanos.

Los colombianos estamos siendo arrastrados, como lo fueron nuestros hermanos venezolanos, al suicidio colectivo, es decir nos están “autosuicidando”. La “franquicia carcelaria” exportada por la Unión Soviética a Cuba y posteriormente de Cuba a Venezuela, se está implementado en Colombia desde que al presidente Santos le dio la gana de desatender el NO rotundo del pueblo a lo pactado en La Habana. Si los hilos fueron movidos por los soviéticos en el caso de Cuba y por los cubanos en el de Venezuela, en Colombia quienes los maneja son las FARC con la asesoría del comunismo internacional y del crimen transnacional organizado, haciéndonos más compleja la situación cuando nos vemos atacados por el síndrome de la impotencia

En los años sesenta el psicólogo Martin Seligman acuñó el termino de indefensión aprendida luego de experimentar con dos perros, a uno de ellos le aplicaba aleatorias descargas eléctricas sin que el animal pudiera hacer nada para evitarlas, mientras que a otro, víctima de las mismas descargas, le permitía interrumpirlas moviendo una palanca. Luego colocaba a los dos perros en una superficie electrificada dividida con otra libre de electricidad por una barrera baja. El perro que había podido interrumpir las descargas saltaba la barrera y se quedaba en el área libre; por el contrario, el perro que no tuvo la oportunidad de liberarse de las descargas se quedaba pasivamente soportando la corriente.

La aplicación de la indefensión aprendida es lo que nos ha correspondido a los colombianos en estos últimos siete años. Han hecho con nuestras instituciones lo que han querido sin dejarnos ninguna posibilidad de impedirlo. La corrupción se ha desbordado como nunca y no contamos con los organismos de control ni con la acción de la justicia. El crimen organizado se ha hecho amo y señor en buena parte del territorio nacional y a nuestras fuerzas militares les han amarrado las manos para que no puedan actuar. El gobierno ha dilapidado las arcas de la nación y ha endeudado al país con total descaro sin rendirnos cuentas. Se ha venido implementando un acuerdo ilegítimo de paz con un grupo terrorista de una manera dictatorial con lo que nos vemos totalmente impotentes como ante muchas otras arbitrariedades que están llevado al país a una ruina económica y moral sin precedentes en la historia.

De choque en choque, como al pobre perro de Seligman, nos han creado una indefensión aprendida que viene a tener consecuencias tan o más graves que las que sufre el pueblo venezolano luego del “autosuicidio” del que apenas ahora “resucita” protestando en las calles.

De estos dos males que aquejan a venezolanos y colombianos no sabría decir cuál es el peor. Lo evidente es que mientras nuestros vecinos ya se levantan y protestan, nosotros apenas nos estamos resignando, con la cabeza gacha, al piso electrificado. No estamos plenamente conscientes de que somos victimas de la indefensión aprendida, lo que nos está llevando a un profundo sentimiento de depresión e impotencia. Si abriéramos los ojos y la mente cambiaríamos radicalmente de actitud y no seguiríamos permitiendo que, como al perro de Seligman, nos dejen postrados y esclavizados.

Que un presidente, repudiado por su pueblo, junto con un grupo terrorista nos mantengan en una situación de indefensión es incomprensible, pero así están las cosas y así seguirán si no asumimos la obligación con nosotros mismos y con nuestros hijos de levantarnos y saltar la barrera.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO