Una mejor justicia

Una mejor justicia

13 de marzo del 2019

6 fueron los artículos que el presidente Iván Duque objetó de la Ley Estatutaria de la Justicia Especial para la Paz (JEP) en la noche del domingo 10 de marzo. Era un hecho que se veía venir luego de que esta ley fuera aprobada a pupitrazo mediante el mecanismo del fast track y la famosa mermelada al final del gobierno Santos. Un hecho que sus votantes le reconoceremos, que sus opositores le criticaran, pero que al fin y al cabo busca garantizar la esencia de todo proceso de paz, una #PazSinImpunidad.

Las objeciones son claras en seis de los 159 artículos que componen la Estatutaria de la JEP I) Buscan obligar a los victimarios a reparar con sus bienes y activos a las víctimas, II) plantean lineamientos para que se pueda tener claridad sobre quiénes son miembros de Grupos Armados, III) tipifican los alcances de la JEP y la Fiscalía en diligencias judiciales, IV) levantan la renuncia de la acción penal frente a crímenes de lesa humanidad y por último, V-VI) regulan y aclaran el tema de la extradición en conductas posteriores a la firma del acuerdo.

Sin duda alguna se le debe reconocer al presidente Duque la carta que se juega con estos nuevos lineamientos para la JEP. Es claro que escuchó el llamado de los más de 10 millones de votantes que lo elegimos presidente y los más de 6 millones que votamos NO en ese famoso plebiscito de 2016, alegando los mismos argumentos que hoy son una triste realidad: falta de reparación integral para las víctimas, curules en el Congreso para los victimarios, delitos sexuales contra menores juzgados por le JEP y no por la justicia ordinaria, faltas graves con posterioridad a la firma, entre otros.

Esas razones son más que suficientes para que la Ley Estatutaria regrese al Congreso en aras de una revisión seria, consensuada y de fondo. Una que ponga en el eje central del acuerdo por primera vez a las víctimas y no a los victimarios.

Es necesario aclarar que las objeciones no representan un golpe a la rama legislativa ni a la rama judicial, por el contrario, abren la puerta a una discusión mucho más amplia y aterrizada a la realidad del posconflicto. Buscan mejorar y corregir la Justicia Transicional sin que ello represente “hacer trizas el acuerdo” o que “aumenten las disidencias” o que “Duque juegue con el futuro del país” como diversos líderes de opinión y políticos afirmaron erróneamente ¡no coman cuento!

No hay que temerles a esos discursos de miedo y a esas mentiras que replican los nostálgicos del santismo, esos mismos que amenazan con limitar las acciones presidenciales porque creen que los guerrilleros se devuelven al monte o porque después de la objeción van a aumentar las disidencias. Recodemos que ese era el mismo discurso que nos contaron hace 3 años si ganaba el “NO” y que nunca ocurrió.

Es hora de dar un debate donde la JEP deje de estar a puertas cerradas. Estamos cansados de ver como este tribunal impide la extradición de Santrich mediante sobornos, esconde las audiencias de los criminales, crea puestos y burocracia para los amigos y familiares de su presidenta Patricia Linares, pero sobre todo, estamos cansados de ver la impunidad y la ilegitimidad que este tribunal ha venido representando.

El país no le debe temer al debate sobre los cambios en la JEP, recordemos que solo los criminales le temen a un país donde se imparte una mejor justicia.

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