Conocer a Eusebio Leal fue un privilegio

Publicado por: maria.vargas el Mar, 04/08/2020 - 08:19
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Por: Katya González.
Eusebio leal y Katya González

Conocer a Eusebio fue un privilegio; Enamorado, apasionado del Patrimonio, responsable y visionario de la recuperación del centro Histórico de la Habana. Hoy recuerdo la primera llegada de Eusebio a Barranquilla, con su guayabera blanca impecable ¡de puro hombre caribe! Ese día inauguramos la restauración del Castillo de Salgar en Puerto Colombia, yo estaba feliz.

Además, entre los promotores del proyecto se encontraba el Vice-Presidente Gustavo Bell. Ambos excelentes historiadores, el “click” fue inmediato. Luego de la ceremonia oficial, Eusebio nos pidió llevarlo a conocer la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta. Gustavo preparó inmediatamente todo el viaje y partimos al atardecer. Durante todo el recorrido ambos compartieron fechas, anécdotas y conocimientos en una larga conversación con Bolívar de protagonista. Después de visitar la Quinta e inspeccionar y sentir todos sus espacios, los dos personajes se sentaron bajo un palo de mango y hablaron y hablaron hasta que las puertas del lugar se cerraban y ellos nada que acaban su tête a tête con el caribe y su historia presente.

 

Eusebio visitó Colombia muchas veces y nos encontramos también en México y en la Habana. En cualquier lado, sus conferencias se abarrotaban de estudiantes y profesores. Era un conferencista “taquillero” como decimos en Barranquilla. Con él, recorrí el Centro Histórico de Barranquilla y quedó completamente maravillado. Visitamos varios inmuebles, atravesando esos primeros pisos llenos de mercancía de todo tipo y en los pisos superiores, nos encontramos con baldosas de mármol y ascensores de bronce con águilas doradas. Todo esto que permanecerá –estoy segura- cubierto de polvo y de olvido. De ahí en adelante, se convirtió en mi maestro y en mi asesor permanente.

Cuando le conté mi idea de un voluntariado para proteger nuestro patrimonio y el nombre con el que Gabo, otro de sus grandes amigos, me había ayudado a bautizarlo; enseguida quiso ponerse el chaleco amarillo y hacer el juramento de los Vigías del Patrimonio. Yo le lleve su chaleco en una de mis visitas a la Habana y ahí, en su oficina, rodeado de varios de sus aprendices que tanto lo querían y admiraban, hicimos una ceremonia oficial donde prestó juramento y nos fuimos a recorrer toda la Habana vieja.

Él me mostró orgulloso todas las casonas restauradas, las plazas y los cafés del siglo pasado. Todos esos espacios que convirtieron a la Habana en un destino obligado para todos los viajeros del mundo, convirtiendo al turismo en el principal pilar económico del país.

Leo Orellana, experto en recuperación de centros históricos, escribió hoy desde Francia: “Eusebio es recuerdo de un hombre de voluntad y pasión, de una gran capacidad para lograr resultados en contextos inéditos y reales. En síntesis, la resiliencia constante y activa por el patrimonio”. Gustavo Bell, acongojado todavía por su muerte, me llamó y me dijo: “Eusebio es todo un patrimonio mundial de la humanidad” y yo pienso que eso es el título que más se merece.

Por: Katya González.