La muerte llegó y el Gordo Benjumea estaba ahí

Publicado por: Erika Mesa Díaz el Jue, 13/05/2021 - 13:01
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Carlos "El Gordo" Benjumea confesó que quería vivir para siempre y dedicó sus últimos años a cuidar de sí mismo. Su final llegó este 13 de mayo a los 80 años.
La muerte llegó y el Gordo Benjumea estaba ahí

Carlos "El Gordo" Benjumea confesó que quería vivir para siempre y dedicó sus últimos años a cuidar de sí mismo. El final de una larga vida de arte, rebeldía, satisfacciones y reconocimiento llegó este 13 de mayo, cuando el actor y comediante tenía 80 años.

El comienzo del Gordo Benjumea en la actuación no fue sencillo. Primero, porque si la sociedad señala hoy de vago e improductivo a quien elige el arte como forma de vida, durante su juventud —en los complejos y enrarecidos años 40—, el estigma era aún más pesado: las actrices se consideraban prostitutas y los hombres eran homosexuales, todos ellos considerados vergüenzas dentro y fuera de los conservadores hogares colombianos. 

Dentro del teatro la cosa tampoco cambiaba mucho para él: su carácter rebelde y parlanchín, el mismo que le costó la expulsión en muchos colegios de su natal Bogotá, fastidiaba a los directores de las producciones y le cerró las puertas en un principio.

Su padre era aficionado al teatro, pero el Gordo Benjumea nunca se sintió listo para tener la conversación sobre su verdadera vocación. Tampoco fue necesario, puesto que él descubrió a su hijo en el lanzamiento de una obra. Desde entonces apoyó su decisión de estudiar para convertirse en actor.

La televisión, bajo sus ojos de actor clásico, era a simple vista un trabajo de segunda. Sin embargo, la situación económica lo forzó a darle una oportunidad a la pantalla chica. Quedó gratamente sorprendido por el talento que allí encontró.

Se ganó el cariño de Colombia al presentar el programa Sabariedades y participar en reconocidas producciones como Yo y túDon Camilo, Fuego verde y Allá te espero. Eso fue bueno. También llegó a los 160 kilos por cuenta del demandante estilo de vida que exigían las grabaciones, porque solo se permitía comer una vez al día. Por eso se ganó el apodo de "el Gordo". 

Eso no fue tan bueno. Con el paso de los años, y al sumar malos hábitos como las borracheras y el tabaquismo sus órganos se vieron deteriorados por su estilo de vida. Tuvo una diabetes escandalosa y sus riñones dejaron de funcionar. Tras rechazar el trasplante de riñón, bajo el argumento de que alguien más joven podría aprovecharlo mejor, se vio forzado a conectarse a una máquina de diálisis.

Con todo, el Gordo Benjumea le aseguró hace unos años a este medio que estaba enamorado de su vida y que desearía poder escaparle a la muerte. Tras su participación en la telenovela Un bandido honrado, en 2019, tomó la decisión de retirarse definitivamente de la vida artística.

Pasó sus últimos años en el municipio de Girardot, rodeado de su familia, dedicado a descansar y a ser abuelo. Su salud se fue deteriorando en los últimos días y finalmente murió.