Oswaldo Regino Pérez

Oswaldo Regino Pérez

11 de noviembre del 2010

Oswaldo Regino Pérez era tartamudo y llorón.  A los 16 años trabajó como periodista de lunes a viernes haciendo un informativo matutino en la emisora. Era tan sensible que en ocasiones, cuando fue corresponsal del Noticiero de las 7, interrumpió sus informes porque las lágrimas no lo dejaban hablar.

El 11 de noviembre de 1989 iba hacia un basurero ubicado en el kilómetro quince vía Medellín. Por esos días había adquirió la costumbre de llevarle refrigerio tres veces por semana a un grupo de recicladores. Dos kilómetros antes de llegar, a cien metros de un cementerio, fue atacado por unos hombres que iban en moto.

Treinta y cuatro años antes, Regino Pérez nació el 23 de diciembre en Cereté y creció en Montería en una familia acomodada. Cuando no trabajaba en la emisora vendía productos de aseo para aliviar la crisis económica que se generó en su casa después de que su papá, Andrés Eduardo Regino Sinarca, muriera de una enfermedad desconocida. Oswaldo recorrió algunos municipios como La Coroza, Los Venados, Las Babillas, en su mayoría pueblos con nombres de animales. En uno de ellos, conoció a su futura suegra, quien le  guardaba comida todos los fines de semana e, incluso, lo dejó dormir durante más o menos un año todos los sábados en su casa.

Yolanda nunca se sintió atraída por Oswaldo. Dice que, además de tartamudo y llorón, era muy flaco y a ella le gustaban los hombres musculosos. Sin embargo, un día uno de los hermanos de Yolanda le pegó y Oswaldo aprovechó la situación para proponerle irse a vivir con él a  Montería. Ella aceptó, tuvieron cuatro hijos, pero nunca se casaron.

Su escritor favorito era Lenin, sus cantantes preferidos fueron Mercedes Sosa y Pablo Milanés y sus investigaciones más destacadas tuvieron que ver con los crímenes de los paramilitares en su región. Quizá por eso fue tildado, en ocasiones, de marxista y supuesto colaborador de la guerrilla.

21 años después de su muerte, Yolanda, su esposa, recuerda que su trabajo nunca ganó premios y tuvo poco reconocimiento. Sin embargo como hijo, esposo, hermano y papá fue ejemplar. Nunca se tomó un trago y, aunque era amante de la música folclórica de su región, no sabía bailar. Por esto, y mucho más, su esposa lo recordará por siempre.



Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO