Roberto Pedraza: hasta pronto a un hombre que nos enseñó a soñar con el corazón

Publicado por: maria.vargas el Dom, 27/12/2020 - 08:57
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KienyKe.com rinde un homenaje y se despide de Roberto Pedraza, un hombre que nos enseñó que siempre es buen momento para luchar por los sueños, con valor, disciplina y ética.
Roberto Pedraza qepd

Pensar en Roberto Pedraza es inevitablemente, recordar a un hombre impecable, comprometido e inmensamente bondadoso, un ejemplo de que con disciplina y persistencia todo es posible.

Nació en la Bogotá de los cincuentas, en el seno de una familia de tradición. En Colombia echó raíces y vivió gran parte de su vida en México, ambos países lograron cautivar su corazón, pero él propiamente fue un ciudadano del mundo. Su conocimiento sobre  finanzas, geografía, política, arte, cultura, entre muchos otros temas, daban cuenta de lo mucho que le apasionaba conectarse con el mundo a través de herramientas como la lectura o el internet.

Amor y complicidad

Existen historias y creencias que hablan de las personas que están destinadas a estar juntas, es el caso de Roberto Pedraza y Daissy Cañón. Él, un hombre de números y método, ella una mujer de letras, periodista; ambos con un punto de encuentro: el amor y el respeto mutuo.

Se conocieron desde muy jóvenes, y cada uno empezó a vivir la vida con base en las decisiones que tomó, sin embargo hace casi cinco años esa misma vida los juntó para crear una historia única: vivieron momentos inolvidables, con Daissy, Roberto fue un caballero. Le decía “mi tesoro” y la cuidaba como tal.

Se casaron y fueron felices, como un ejemplo de que el amor no se mide en tiempo sino en momentos.

Una pasión en cuatro ruedas

Era común verlo un fin de semana disfrutar de un programa de automovilismo en el estudio de su casa; otra de sus grandes pasiones fue la velocidad y compartía ese interés con su hijo Juan Pablo Pedraza y su nieto Juan Felipe.

Roberto siempre habló con orgullo y cariño de Juan Felipe, quien a su corta edad ya es bicampeón de EasyKart, “es una maravilla”, decía con la certeza de que gracias al apoyo y constancia de su hijo Juan Pablo día a día logra conquistar nuevos terrenos en la vida y en las pistas de carreras.

Cariño y ejemplo

Además de ser un padre ejemplar, Roberto fue un abuelo que no solo llenó de cariño a sus nietos sino que también se encargó de mostrarles, a través del ejemplo, que la ética y la disciplina son las bases para lograr los sueños.

En sus conversaciones era frecuente escuchar el nombre de Daniela Pedraza, o como él le decía Danielita: su nieta de quien hablaba con cariño y orgullo. Y el sentimiento era recíproco; Daniela, quien hoy es una joven universitaria, habla de su abuelo como un héroe.

México lindo y querido: La ‘Morenita’ y el chile

De su paso por México trajo a Colombia una herencia imborrable. Desde allí, sus hijas y nietos lo recuerdan con una sonrisa que trasciende fronteras, y en su regreso a Colombia se encargó de traer en su corazón la esencia de un país que le abrió sus puertas por más de 40 años.

Cómo no recordar su devoción por la Virgen de Guadalupe, su ‘Morenita’, a quien consagró su corazón, se refería a ella con la ternura y afecto con la que se refiere un hijo a una madre.

A pesar de no haberse criado en la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, era todo un crítico y amante de la comida Mexicana, el chile era un fruto que no podía faltar en la mesa de su casa en Colombia y disfrutaba compartir con sus seres queridos el “por qué los tacos saben de una forma diferente según la región donde se preparan”.

Además de ser su casa por varias décadas, Roberto hizo de México un país de oportunidades, donde cumplió sueños y se destacó en multinacionales donde en las que dejó huella.

Disciplina para alcanzar los sueños

Tanto en Colombia como en México se desempeñó en el sector de las finanzas y el mercadeo, una de sus grandes virtudes fue la disciplina: la rigurosidad y el compromiso lo llevaron a destacar en importantes grupos económicos y a liderar equipos de trabajo que siempre lo recordarán con respeto y admiración.

A su paso por Kienyke.com como Director de Foros K, dejó un legado que permanece al día de hoy, quienes tuvieron la oportunidad de compartir con él, dan fe de su compromiso y talento al momento de diseñar y ejecutar cada proyecto.

Una de las bases de su trabajo era lo que él definía como ‘método’: todo se podía resolver con un plan, estrategia y acciones concretas.

Hoy agradecemos a Roberto Pedraza, por demostrarnos que una sonrisa tiene el poder de cambiar el mundo, por brindarnos su cariño y experiencia de forma auténtica. Gracias por enseñarnos que siempre es buen momento para cumplir los sueños y que todos los días son una nueva oportunidad para agradecer.

Mensajes a Roberto Pedraza
Roberto, amigo y maestro
 

Nuestra casa editorial está de luto y con profundo dolor manifiesto que despedir a las personas que queremos es quizás lo más difícil que debemos afrontar.

Hoy despido a Roberto: amigo, maestro y el compañero de vida de Daissy Cañón; una pareja maravillosa, amorosa, luchadora, valiente, y que en este tiempo tan difícil nos dio una lección de amor y unión que nunca se nos olvidará.

Roberto fue y seguirá siendo de nuestra casa, de mi familia y deja una huella inmensa en cada uno de nosotros. 

Sé que estará siempre en nuestro corazón. Hoy le doy las gracias porque me brindó su amistad y conocimiento siempre con una sonrisa, con una cálida lección humana y profesional.

Tenía el poder de la palabra y convencía con argumentos y debates filosóficos que dejaban reflexiones en nuestra cabeza, lo que al final terminaba en fortalecer y crecer la admiración que sentía hacia él.

Hoy me quedo con los buenos recuerdos y las lecciones aprendidas. Lo extrañaremos y nos hará mucha falta, pero seguro que su inteligencia, fe y alma irán llenando con bendiciones ese vacío que nos deja.

Desde KIENYKE queremos rendirle un homenaje con las diferentes voces que lo conocieron, lo quieren y admiran.

A mi querida Daissy, a sus hijos, nietos, familia y amigos mis más sinceras condolencias y oraciones, los acompañamos en este duelo  para despedir a este gran ser humano. 

Por: Adriana Bernal Salgado

Buen viaje Roberto


La partida de una gran persona deja un dolor y una alegría. El dolor por la despedida pero la alegría de haber tenido la oportunidad de compartir tiempo con ella y sus enseñanzas. 

Buen viaje Roberto.

Por: Carlos Andrade Carrasco

Su humildad, su mejor cualidad


Esta es una devastadora noticia para las personas que tuvimos la gran oportunidad de conocer y trabajar con Roberto.

Fue un gran ser humano, que tenía la mejor actitud frente a cualquier situación por difícil que fuera. Siempre estuvo  dispuesto a enseñar y ayudar a cualquiera que lo necesitara.

No sólo dejará un gran espacio en su familia y amigos sino en cada persona que alguna vez tuvo la oportunidad de conocerlo.

Siempre lo recordaremos por esa gran sonrisa que tenía todos los días, por su apoyo incondicional y el amor que le tenía a nuestra directora editorial Daissy Cañón.

Por: Ana María Moya 

Siempre estarás aquí


A las 9:00 p.m. de este sábado 26 de diciembre recibí una de las noticias más tristes del 2020: Roberto, nuestro querido amigo y esposo de la gran Daissy Cañón, se nos fue para siempre.  

Cuando lo conocí me pareció un tipo interesante y lleno de sabiduría. Siempre que me lo encontraba en la oficina nos tomábamos unos minutos para platicar acerca de su vida en México, su trabajo, su familia y sus días al lado del amor de su vida. 

Recuerdo la tarde en la que esta gran pareja me invitó a su hogar; un apartamento hermoso, cálido y lleno de amor... como ellos. El almuerzo se convirtió en una larga charla sobre la vida, el trabajo, las dificultades diarias y los sueños por cumplir. 

Por supuesto, Robert me dio los mejores consejos para no rendirme en esta locura llamada realidad y también me ‘echó’ un poquito de cantaleta porque, como me lo dijo esa vez, “todo es para mi bien”. 

Gracias Robert por tener siempre las palabras indicadas cuando sentía que no podía seguir. Gracias por cada enseñanza, la confianza y por siempre tratar de subirme el ánimo con una gran sonrisa. 

Gracias también por cuidar y amar a nuestra querida Daissy Cañón, quien estuvo contigo hasta el último momento. Gracias Robert por absolutamente todo y por ser como un padre para muchos de la redacción. 

Te prometo que acompañaremos, apoyaremos y le daremos fuerzas a Daissy, nuestra maestra. Ella jamás estará sola.

No te olvidaremos y espero que donde quiera que estés descanses en paz.

Por: Gabriela García Aguilar

Roberto Pedraza, una sonrisa digna de un ángel


Roberto era de esas personas que, con una sola sonrisa, podía cambiarte el día. Siempre tenía una palabra para guiarnos a quienes pudimos trabajar con él y a los que recibimos su amistad, pura y llena de nobleza.

La última vez que hablamos lo escuché feliz y con eso me quedo, con esa alegría que transmitía siempre. Le agradezco por todas sus enseñanzas y sus consejos, profesionales y personales, que recordaré por siempre. 

Su partida nos deja un vacío pero el agradecimiento de haberlo tenido en nuestras vidas. A mi queridísima Daissy Cañón la tengo en mis oraciones y con un abrazo desde el alma. Ella y Robert son de esos amigos que deja la vida. Solo puedo desear que descanses en paz por siempre mi querido amigo.

Por: Ricardo Moreno

Robert, no se muere quien se va, solo muere el que se olvida


Robert, no hay palabras para describir la gran persona y la vocación que tuviste para enseñar, para guiar y alentarnos a tener grandes ideas en nuestro trabajo. 

Agradezco por cada momento que compartimos, por esas conversaciones de Fórmula 1 y Deportes y de tus años en México, además de dejarme conocer a tu familia con tu nieto que sé que te dará grandes alegrías en el deporte motor. 

Gracias por tus consejos profesionales y del amor que tanto ejemplo nos diste en la sala de redacción. ¿Harás falta? Claro que sí y te vamos a recordar de la manera más bonita y añorando esos momentos con tu compañía y ahora que estás en la eternidad seguro estarás con nosotros.

No se muere quien se va, solo muere el que se olvida.

Por: María Fernanda Vargas

El adiós de un grande


La palabra grandeza se queda corta para describirte. Un ser humano con unos valores excepcionales, con un don de ayudar a los demás de forma desinteresada y única. 

Le agradezco a Dios, a la vida, y a este bonito camino llamado periodismo el haber tenido la oportunidad de conocerte Robert. Gracias por tus mensajes siempre positivos, gracias por siempre tener una sonrisa dibujada en tu rostro y un comentario sabio aún cuando las cosas no parecían sencillas. 

Nunca olvidaré que aún conociéndonos muy poco, te interesaste como nadie cuando tomé la decisión de querer compartir lo que he aprendido en el periodismo. Dedicaste horas enteras a buscar la mejor manera de enseñarme a expresarme mejor, a convencerme de que tenía lo necesario para hacerlo y por supuesto todo esto venía acompañado de una gran cantidad de retos, uno que otro regaño hasta que lo hiciera mejor, que al final era recompensado con una sonrisa genuina que significaba que las cosas iban por buen camino. 

No hay palabras suficientes para describir y expresar lo que pienso de este ser humano tan maravilloso. Solo espero que allá en el cielo puedas sentirte orgulloso de esta generación de jóvenes con la que coincidiste en KienyKe y en la que dejaste una huella imborrable en sus corazones. Que le des mucha fortaleza y sabiduría a nuestra Daissy quien supo acompañarte con valentía y gallardía hasta el final de tus días. 

A tus familiares, amigos y seres queridos, muchísima fuerza. Descansa en paz Robert. 

Por: Andrés Romero Cuesta

Los ángeles terrenales existen 
 

La vida me ha enseñado que los ángeles terrenales existen y uno de ellos fue Robert, un hombre inigualable, con una calidad humana maravillosa que lo único que inspiraba era amor y tranquilidad. 

Mi querido Robert, es dolorosa tu pérdida pero hoy agradezco a Dios por haberte puesto así fuera por un ratito en mi camino. Aunque fue poco lo que pudimos compartir, cada momento fue muy enriquecedor. 

Se quedará en mi corazón y mi mente esa sonrisa encantadora y tus dulces palabras que siempre fueron las indicadas para cada momento. 

Hasta pronto a uno de los seres humanos más buenos que conocí.

Por: Michelle Figueroa 

Más que un jefe, un padre


Pensar en un padre para mí a veces es complicado porque el destino decidió que esa figura no estuviera presente en mi vida, y está bien, eso no es un motivo para sentirse triste o desfavorecido, todo tiene su razón de ser.

Sin embargo, conocer a alguien que en poco tiempo se comporta como uno sin esperar nada a cambio y de repente perderlo, eso sí es un motivo para llorar y pensar que son los pequeños detalles los que marcan la diferencia, y que más que el tiempo y la sangre, es el respeto, la cercanía, la confianza y el cariño mutuo, lo que hace que los lazos entre personas sean más fuertes e indestructibles.

Te conocí hace dos años en medio de un reto laboral que para mí además de poner a prueba parte de mis capacidades, también me llenó de temor, pero tú desde el primer día, hiciste las cosas un poco más fáciles. Además de aprender a hacer presupuestos y proyecciones que dentro del campo del periodismo no tenía contemplados, me enseñaste que con paciencia y una buena sonrisa ante las malas circunstancias, todo podía ser un poco mejor.

Te convertiste en mi mentor y el mayor admirador de pequeñas cosas que lograba, lo que a diario me motivaba a seguir dando todo de mí para que juntos como equipo la sacáramos del estadio, y sí, cometimos errores, pero contigo como jefe, todo se sentía más llevadero.

Luego cuando llegó Caro, nos convertimos en el trío maravilla, éramos una mezcla de risas y estrés, sin duda, el mejor team de todos, de eso estoy segura.

Creaste un grupo para nosotras que llamaste “Mis Ángeles” pero sabes, siempre pensamos que era al contrario, tú eras nuestro ángel, el que siempre estaba pendiente de si llegábamos bien de los viajes de trabajo y el que hacía todo lo posible porque nuestra labor fuera lo más amena posible.

Hoy más que nunca reafirmo esto, eras, eres y serás un ángel para mi que donde quiera que estés, estoy segura siempre me enviarás tu buena vibra para que todos mis proyectos sean exitosos.

Gracias por creer en mí, gracias por apoyarme, gracias por ser un mentor, un maestro, una compañía, un amigo. Mi Robert, siempre te voy a llevar en mi corazón, tú lo sabes, sabes lo mucho que te quiero y lo que tu ausencia significa para mí.

Quedé con muchas cosas por contarte, algunas te las adelanté durante estos meses por mensajes de WhatsApp que no alcanzaste a leer, pero desde hoy, te las diré a través de oraciones que seguro vas a escuchar.

Las despedidas son difíciles y más si son para siempre, pero me alienta el saber que siempre supiste lo mucho que te quiero y admiro, y que tus consejos, siempre fueron para mí algo muy importante.

Nos veremos cuando sea mi turno, a todos nos toca. Sé que me estarás esperando con los brazos abiertos, por ahora trataré de hacer lo mejor para que te sigas sintiendo orgulloso de mí. Te quiero y que tengas un feliz viaje.

¡Hasta siempre mi Robert!

Por: Erika Ríos 

Gracias por tocar nuestras vidas
 

Roberto será profundamente extrañado. Fue un pilar y una fuente de confianza, apoyo, fortaleza, sabiduría, prudencia, compasión, amabilidad, liderazgo y sobretodo lealtad. Era un hombre comprometido con su familia. Una figura paternal, un protector, un intercesor y una guía para todos los que lo conocimos. Será siempre recordado con profundo cariño.

Por: Gabriela Caballero 

Tu vida es una huella en nuestros corazones


Pocas son las veces que la vida nos da un amigo y a la vez un mentor como lo fue Robert, una persona que siempre tenía una sonrisa dulce y amable, una voz llena de calma y sabiduría. Solo me queda un infinito agradecimiento por sus consejos, enseñanzas en mi vida profesional y sus abrazos amistosos que traspasan las barreras de lo laboral. Te quiero y te extrañaré Robert. Descansa en paz querido amigo.

Por: Samuel Villalobos 

Ahora eres tú nuestro ángel


Mi querido Robert, es dolorosa e inesperada tu partida pero hoy quiero recordarte con todo lo que siempre fuiste, un ser alegre y amoroso. Serás siempre el claro ejemplo de un ser maravilloso, que compartía todo lo que sabía con amor. 

Todos en algún momento deberíamos conocer a alguien como tú, tener un jefe como tú, un amigo como tú; un ser que transforma y nutre el alma. Fuiste bálsamo en momentos difíciles.

Siempre fuimos tus ángeles pero desde hoy y por siempre tú serás el nuestro. En mi mente queda grabada tu sonrisa y tu forma de ver la vida, siempre con positivismo y así te tendré en mis recuerdos. Descansa en paz.

Por: Carolina Montenegro 

¡Gracias, Robert!
 

Hay sonrisas y energías que siempre contagian, que siempre llenan de vibras positivas y, sobre todo, que nunca se olvidan. Así te recordaremos, Robert... como un hombre ejemplar para quienes estamos tras los pasos de los mejores profesionales como tú, un hombre que siempre se mantuvo positivo ante cualquier dificultad y que siempre mantuvo una sonrisa en cualquier espacio y oportunidad. A Dai... a nuestra querida Dai... no te abandonaremos, ni te dejaremos sola. Estaremos ahí para acompañarte, para subirte el ánimo, para abrazarte a la distancia, porque en KienyKe somos una familia. 

Para Robert: simplemente ¡GRACIAS! 

Para Dai: ¡Estamos contigo!

Por: Germán Alarcón

Una carta a Robert
 

Robert, de ti hay tantas cosas por decir. Tantas cosas buenas, agradables y otras tantas graciosas. Tanta cosa diría yo de ti. Diría por ejemplo que en vida fuiste un tipazo, también diría que tu sentido del humor era inigualable –pausado, calmado y fino—; también podría decir que tu sonrisa contagiaba a kilómetros y podría decir que tenías una mirada que mostraba el gran ser humano que eras en vida: noble, sencillo y bondadoso; podría decir que tus ojos mostraban cuánto amabas a tu Daissy, aquella mujer que estuvo, está y estará siempre a tu lado, aquella mujer que nunca se separó de ti mientras estuviste allá metido –soportando no sé qué— de donde no saliste y de donde todos aguardábamos y rezábamos para que lo hicieras.

Robert, de ti podría decir tanta cosa, como por ejemplo que te marchaste sin permiso de los mortales, pero con la bendición de Dios y debiéndome una copa de vino tinto, que seguro la destaparé a tu nombre.

De ti hay tanta cosa por decir, viejo Robert, como yo te llamaba mientras golpeabas mi hombro. Pero hoy, en este preciso momento, el momento para despedirte no hay palabras para despedirte. Ninguna oración por bien estructurada que esté podría agradecer tu amistad y cariño sincero ni muchos menos podría honrarte tal como tú lo merecieras.

Viejo Robert gracias por tanto en tan poco tiempo. Nos dejarás a muchos con el nudo en la garganta por bastante tiempo mientras nos acostumbremos a no tenerte. Nos dejas a muchos achicopalados y golpeados.

Buen viaje amigo. Mientras nos volvamos a ver en aquella eternidad, para la cual te adelantaste, ten la plena seguridad que aquí en la tierra te recordaremos y extrañaremos con el alma y el corazón.

Por: Mauricio Cárdenas 

A Robert

Sencillamente te recordaré como ese gran amigo, de consejos sabios y aportes sensatos, Robert gracias por tu amabilidad, por tus enseñanzas y ese hermoso carisma... como duele saber que ya no estás en este plano terrenal. 

Por: Anyely Ferrucho

La pureza de tu alma vivirá siempre en nuestros corazones

Gracias por ser parte de mi camino y darme la mano cuando lo necesité. Gracias por creer en mí y permitirme demostrar mis capacidades. Nunca olvidaré nuestra primera conversación, en la que me di cuenta la que magnífica persona que eras y la sencillez de tu corazón.

Vuelta alto, Robert. Siempre vivirás en mi como uno de los mejores recuerdos. Te quiero.

Por: Bibiana Riascos. 

¡Adiós Roberto!

Un ser humano no muere porque permanece en el corazón de quienes amó y le amaron, de todos aquellos, además, que alguna vez recibieron sus favores, o sus abrazos, o sus lecciones. Pero claro, el paso de la vida terrena al vuelo a las estrellas es doloroso para quienes formaban parte de su todo. Ahora será luz y guía, y siempre, su mejor sonrisa será la imagen con la que Daissy se quedará como permanente compañía. Para él, descanso eterno, para ella, afecto, solidaridad y templanza. El Todopoderoso le dará fortaleza y compañía.

Por: Ancízar Villa.

Mi amigo Rober

Mi amigo querido, te fuiste a la luz. Donde no hay ruido,  donde todo es paz.  Donde todo es amor, donde no hay dolor... Te quiero y te extrañaré. Extrañaré al socio que iba a tener. Extrañaré por encima de todo al amigo especial. Hoy, al lado de Papá Dios, te pido nos sigas acompañando con tus consejos, con tus risas, con tu sabiduría.

Vuela alto mi Rober, te lo mereces.  Aquí cuidaré de tu señora que tanto te ama. Descansa en paz.

Por: Andrea Alvarado.

Robert, un amigo y además maestro

Robert, gracias por todas tus enseñanzas, gracias por los momentos compartidos, te extrañaré y te llevaré siempre en mi corazón.

Por: David Palencia.

Robert, un legado inolvidable

Mi Robert, 

Siempre estarás en nuestros corazones como un gran ser humano, gracias por todos los consejos que me diste, por ser como un papá y por hacer tan feliz a Dai. 

Nunca olvidaré esa disciplina, responsabilidad y tenacidad que le ponías a la vida y a todos los trabajos que emprendías. 

Robert, solo dejas cosas buenas, vamos a cuidar a Dai como tú lo harías y la acompañaremos como esos pollitos que ustedes cuidaron siempre. 

Estarás siempre en nuestra mente.

Por: Laura Zuluaga