Rogelio Salmona: Google homenajea al arquitecto de los círculos

Publicado por: erika.diaz el Mié, 28/04/2021 - 11:38
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El buscador más grande del mundo homenajeó al arquitecto colombo-francés en el aniversario de su nacimiento. Una de sus obras podría estar muy cerca de usted.
Rogelio Salmona: Google homenajea al arquitecto de los círculos
Créditos:
Crédito - Fundación Rogelio Salmona

Para quien no está demasiado familiarizado con el arte de poner un techo sobre las cabezas de trabajadores, estudiantes y habitantes de un hogar, podría significar poca cosa el doodle que Google le dedicó este miércoles al arquitecto Rogelio Salmona, a propósito del aniversario de su nacimiento. 

Sin embargo, si usted vive en Bogotá, es posible que usted ya se haya encontrado con uno de sus trabajos mientras recorría sus calles laberínticas. Misma situación si vive en otras ciudades de Colombia, como Cali, Armenia o Cartagena, e incluso en municipios como Chía o Cota.

Una de las bibliotecas más representativas de Bogotá y Colombia, la Biblioteca Pública Virgilio Barco, inaugurada en 2001, es un hermoso lugar para encontrarse consigo mismo mediante la cultura. Sus recovecos, pasadizos, detalles de agua y plantas invitan al silencio, la exploración y la calma. En la Bogotá antes del covid, también era un punto de encuentro ideal para una actividad diurna: está cerca del Palacio de los Deportes, el Parque Simón Bolívar y el Parque de los Novios. Es un edificio entrañable para los bogotanos y fue diseñado por Rogelio Salmona.

Otra de sus creaciones le dio una nueva cara al centro de la Bogotá del nuevo milenio. Sobre la caótica Avenida Jiménez, que mostró el rostro más duro de la capital de Colombia a finales del siglo XX, brotaron fuentes de agua con esquinas redondeadas bajo árboles en los andenes y suelo de ladrillo rojo. Aunque los habitantes del centro no han cambiado, porque la arquitectura no tiene la capacidad de llegar tan lejos, su forma de interactuar con el centro sí cambió.

En 2014, cuando este ciudadano australiano fue captado nadando en las fuentes del Eje Ambiental, las personas lo vieron como una curiosa excentricidad de un extranjero durante un día cualquiera. En 1990, una escena como esa sería impensable: en lugar de las aguas tóxicas, estarían los ríos de gente que compra, vende, quita, pone, necesita y adolece. El centro era el lugar transaccional por excelencia, al que se entra para salir porque es inseguro y no hay nada para ver.

Según los apuntes de Rogelio Salmona, que fueron recolectados y publicados por la fundación que lleva su nombre y honra su memoria, las intervenciones en Bogotá antes del Eje Ambiental eran pensadas para que cupieran los carros y la gente llegara de A hasta B. También eran pretextos para lavar dinero obtenido de manos oscuras y conocidas. No eran pensadas para las personas: en las que necesitan salir a vender en la informalidad por necesidad, en las que necesitaban motivos para identificarse con una ciudad de todos y de nadie, en la cultura.

En todos ellos pensó este arquitecto colombo-francés, nacido en París el 28 de abril de 1929. Sus padres eran europeos, pero se instalaron en Bogotá cuando él era apenas un niño. Egresó del Liceo Francés y comenzó sus estudios de arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia. Durante ese tiempo, Rogelio Salmona conoció al arquitecto Le Corbusier, cuando este recorrió América Latina para una serie de conferencias.

El Bogotazo ocurrió, ante lo cual el joven estudiante abandonó sus estudios y se fue para Francia. Allí, Rogelio Salmona fue acogido en el taller de Le Corbusier, con quien trabajó una década entera, recorrió parte del continente africano y de quien aprendió muchos de los principios que desarrolló en su obra. Por ejemplo, que un diseño debía tener una explicación razonable que se pudiera compartir con estudiantes y colegas. También, que la arquitectura debe ser generadora de belleza y esta repercute de forma directa en la vida de quienes habitan los espacios diseñados.

Desde 1958, Rogelio Salmona se radicó en Colombia y comenzó a aplicar lo aprendido en sus años de trabajo con Le Corbusier, con la añadidura de su propio estilo basado en las formas geométricas adoptadas por comunidades étnicas de Colombia. También se dedicó a multiplicar su conocimiento desde la academia.

Entre los regalos que Rogelio Salmona dejó a Bogotá están el conjunto residencial Torres del Parque, cuya forma curvilínea acaricia la silueta de la Plaza de Toros de Bogotá. También estuvo a cargo de la sede Chicó de la Alianza Francesa, el Centro Cultural Gabriel García Márquez y hasta el edificio de la Asociación Colombiana de Arquitectos.

Uno de sus últimos trabajos fue el Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, la misma que le abrió las puertas en el comienzo de su carrera y acabó honrándolo con un doctorado honoris causa. La construcción es tan apreciada por la comunidad universitaria que suele pasar de agache durante los tropeles y no es objeto de bloqueos durante los paros menos agresivos. 

Este ciudadano ilustre murió el 3 de octubre de 2007, pero su memoria sigue entre quienes tienen el gusto de habitar los espacios que diseñó.

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