Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino

28 de Enero del 2011

Desde la Alta Edad Media, que en contra de la intuición inmediata vino antes de la Baja Edad Media, los padres de la Iglesia católica estuvieron dedicados a armar lo que llamaban el corpus, o el total de textos teológicos, históricos y bíblicos que habrían de ser el fundamento de la fe. Uno de los principales retos era el de poner de acuerdo la filosofía con la teología, es decir, las verdades reveladas por la observación del mundo y las reveladas por la fe, y en esto estuvieron los padres de la Iglesia durante más de diez siglos, y les habría tomado otros tantos de no haber sido por los avances considerables del sabio Tomás de Aquino.

La filosofía de entonces estaba regida por el método escolástico, simplemente un juego de reglas que otorgan validez a los hallazgos, del mismo modo en que hoy lo hace el método científico. La escolástica exigía, entre otras cosas, el cumplimiento del principio de concordantia, que indicaba que, dado que las Escrituras y los textos de los Padres de la Iglesia contenían verdades intrínsecas, por ser inspiradas por Dios, no podían contradecirse. Entonces el ejercicio de la teología se reducía al de borrar las diferencias, a través de la interpretación, entre las fuentes, cosa no del todo imposible, y que muchos Padres hicieron muy bien.

El verdadero problema nace con la llegada de los filósofos griegos, poco más de un siglo antes del nacimiento de Santo Tomás, que llevaban varios siglos perdidos en traducciones árabes, y que contenían muchas verdades irrefutables y sin embargo contradictorias a las verdades de las Escrituras. Pero Aristóteles no podía ser simplemente catalogado como hereje, pues de sus afirmaciones dependían gran parte de los conocimientos prácticos y científicos de la época. Y por eso Tomás se dio a la inmensa tarea de hacer concordar las Escrituras con las obras del filósofo, lo cual resultó en el famoso modelo aristotélico-tomista, en que la teoría de las substancias que forman el mundo concuerda con la doctrina de la Creación.

Poco tiempo después, Padres como Guillermo de Ockham habrían de volver a la primacía de las Escrituras sobre la filosofía, pero para entonces el modelo tomista ya estaba profundamente arraigado en el pensamiento de todos los pensadores de Occidente, incluido el de Guillermo de Ockham, y es por eso que aunque la opinión docta al respecto de la filosofía haya tratado de esquivar el aporte de Tomás, las cosas habrían sido del todo distintas de no haber sido por la inmensa labor conciliatoria de este Santo.