Una vida de lucha por los derechos de las mujeres

4 de febrero del 2020

Por azares de la vida terminó siendo un referente para el feminismo.

Una vida de lucha por los derechos de las mujeres

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Betty Naomi Goldstein, una de las pioneras en la lucha por los derechos de las mujeres, es recordada entre otras cosas por su obra ‘La mística de la feminidad’. Nació en Peoria, Illinois, el 4 de febrero de 1921. Nació en una familia judía, su padre era joyero y su madre editora en un periódico, trabajo que abandonó para dedicarse al hogar.

Betty culminó sus primeros estudios en el Smith College, en 1942 y posteriormente ingresó a la Universidad de Berkeley para estudiar psicología. Una vez culminó su carrera empezó a escribir en Federated Press, un importante servicio de noticias, allí trabajó hasta el año 1946.

Luego, entre 1946 y 1952 escribió para UE News, publicación oficial de un sindicato radical en la lucha por la justicia social para los afroamericanos y las mujeres trabajadoras.

En Nueva York conoció a Carl Friedan, ejecutivo de una agencia de publicidad con quién se caso en 1947. Desde ese momento Betty adoptó el apellido de su esposo. Fruto del matrimonio nacieron tres hijos, cuándo Betty estaba embarazada de su segundo hijo la despidieron de UN News.

Desde ese momento se dedicó a su hogar, sin embargo, en ocasiones trabajaba como free lance para algunas compañías.

Un nuevo rumbo en la vida de Betty

Una reunión con sus amigas de la universidad cambió por completo el rumbo de Betty. En el encuentro sometió a sus compañeras a un cuestionario para desarrollar un trabajo que hacía para el Smith College. Con las minuciosas entrevistas, Betty descubrió que su insatisfacción con la vida que llevaba no era algo personal, por el contrario era colectivo.

Betty presentó las conclusiones de ese estudio en el artículo ‘I say: Women are People Too’ (Yo digo: Las mujeres también son personas). El mismo que fue rechazado por varias revistas de mujeres que preferían publicar temas relacionados con la decoración o la cocina.

Con el estudio descubrió la pérdida de identidad de las mujeres de su generación. Desde ese momento Betty inició un análisis del papel de la mujer en la sociedad estadounidense en esa época. En el desarrollo de su estudio entrevistó a más de 80 mujeres de diferentes condiciones además de expertos como psicoanalistas, sociólogos y antropólogos.

El resultado del análisis fue el libro ‘La mística de la feminidad’, obra publicada en 1963. En el escrito, Betty plasmó el análisis de del lugar de las mujeres de clase media en la sociedad. En el texto señaló que la sociedad convirtió a las mujeres en “amas de casa sin recursos propios“.

Referente para la creación del feminismo

El libro de Betty se convirtió en un referente esencial para la creación del movimiento feminista en la década de los 70.

En la obra se expresa que las mujeres no deben sentirse culpables de hacerse preguntas como “¿Quién soy? y ¿Qué quiero hacer en mi vida?. No se debe sentir como una persona egoísta y neurótica si quiere alcanzar metas propias, que no estén relacionadas con su esposo e hijos“.

‘La mística de la feminidad’ ganó el premio Pulitzer en 1964 y las ventas se dispararon superando los tres millones de ejemplares. Con ese logro, Betty empezó a estar más relacionada con la defensa de los derechos de las mujeres.

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En 1966 junto con otras 27 personas creó la National Organization for Women, NOW, (Organización Nacional para las Mujeres). Desde ese momento empezó a involucrarse de una manera más profunda con temas como la igualdad de salarios y otros que hoy son derechos pero que en esa época ni siquiera se tenían en cuenta.

En 1969 se divorció de Carl Friedan y posteriormente en una de sus obras plasmó todos los abusos que sufrió durante su matrimonio.

Desde que creó el NOW también empezó a presionar al Gobierno para implementar medidas de equidad de genero. En 1971 encabezó una protesta que exigía el aborto gratuito y reunió cerca de 50 mil personas.

El resto de su vida se dedicó a luchar no solo por los derechos de las mujeres sino de minorías raciales y de las lesbianas. También continúo escribiendo, además de obras como La fuente de la edad: vivir la vejez como una etapa de plenitud (1993) y Mi vida hasta ahora (2000), Betty colaboró por mucho tiempo con The New York Times, The New Republic y The New Yorker, entre otros.

Con 85 años, Betty Friedan falleció el 4 de febrero de 2006 en Washington D. C., Estados Unidos por una insuficiencia cardíaca.

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