Insertar a los pequeños productores agrícolas en las cadenas de valor nacional e internacional

15 Mayo 2022, 09:42 AM
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Creado Por
Augusto Solano Mejía
"¿Cómo lograr que los pequeños productores de las zonas rurales sean capaces de acceder a nuevos mercados de manera eficiente y competitiva?"

¿Cómo lograr que los pequeños productores de las zonas rurales sean capaces de acceder a nuevos mercados de manera eficiente y competitiva? Esta pregunta no es nueva y cuenta con muchas posibles respuestas, que van desde la generación de políticas públicas, hasta encuentros internacionales, académicos y sectoriales.

El estudio “Perspectivas de la agricultura y del desarrollo rural en las américas 2021-2022”, de la Cepal y la FAO, asegura que en Latinoamérica urge una transformación alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible porque, “…previo a la pandemia, la población rural ya enfrentaba importantes rezagos y brechas en sus indicadores de desarrollo, debido a la interacción de múltiples desigualdades sociales, económicas y territoriales que se reproducen de generación en generación”.

No obstante, la Cepal y la FAO también afirman que el sector agrícola es uno de los que más resiliencia ha mostrado tras la crisis económica vivida por el Covid, lo que se refleja en las tendencias de crecimiento del valor de la producción y del comercio regional. Sus actividades exhibieron en 2020 una reducción inferior a la del PIB global, y en muchos casos incluso incrementó su valor de producción

Numerosas publicaciones manifiestan el gran potencial de este sector en Latinoamérica, por su capacidad para generar empleo y desarrollo económico. En nuestro país es imperante acompañarlo comprendiendo que sus empresas y productores han recorrido un largo camino, y que las condiciones están dadas para que se consoliden como los grandes actores del escenario exportador. Pero, por otro lado, sino acabamos con “esas desigualdades que se reproducen de generación en generación” en nuestras zonas rurales, la pobreza y la desigualdad nunca acabarán.

Refiriéndonos una vez más a los ODS, específicamente a las alianzas estratégicas (17), la ONU dice que para que un programa de desarrollo se cumpla satisfactoriamente, es necesario establecer asociaciones inclusivas (a nivel mundial, regional, nacional y local) sobre principios y valores, así como sobre una visión y unos objetivos compartidos que se centren primero en las personas y el planeta.

Debemos reconocer que la seguridad alimentaria durante la pandemia en nuestro país se superó gracias al sector agrícola, dentro del cual las personas que llamamos “pequeños productores” jugaron un papel definitivo. Estamos en deuda con ellos y no solo el gobierno debe buscar solucionar sus problemáticas. Realizar alianzas en este sentido debe ser una finalidad compartida en la que el sector gremial tiene que asumir un papel protagónico.

Son muchas las acciones que en esta materia se requieren, pero urge transmitir ese conocimiento que tienen las diferentes asociaciones agrícolas con los pequeños productores, de los cuales dependen millones de hogares y cientos de comunidades en nuestro país.

Esa transmisión de conocimiento desde el sector gremial debe partir del precepto de apoyarlos para que sean más competitivos y, sin pretender reemplazar la obligación que el estado tiene, ayudar a construir las primeras bases para su inserción en las cadenas de valor nacional e internacional.

Iniciemos por acercarlos al consumo local como una oportunidad para que crezcan, sean más competitivos y, algo muy importante, fortalezcan la economía de sus familias y de sus comunidades. Hacerlo no es fácil y supone un esfuerzo, pero ellos lo merecen y se puede partir desde cuatro acciones gremiales:

  1. Apoyar una producción más asertiva: gran parte de los pequeños productores no cuentan con la capacitación técnica suficiente acerca de las exigencias de los mercados en cuanto a sostenibilidad, normatividad fitosanitaria y comercialización se refiere.
  2. Ayudar a ampliar el espectro de comercialización: desarrollemos acciones que les permita comprender, conocer y segmentar el tamaño de su mercado y las posibilidades que en diferentes escenarios este representa.
  3. Enseñar las nuevas condiciones del mercado: para que puedan competir necesitan conocer mínimo las nociones de cuatro variables de mercadeo: Producto, Precio, Punto de Venta o Distribución y Promoción.
  4. Crear oportunidades de exhibición y relacionamiento con clientes potenciales: aprovechemos la convocatoria de cada gremio para relacionarlos en espacios estratégicamente definidos.

Todo lo anterior es posible. Ejemplos existen y uno de ellos es el del sector floricultor que ha diseñado una estrategia para mejorar las competencias productivas y de comercialización de sus pequeños productores.  Su racional parte de la capacitación y formación en productividad y trabajo en equipo, pasando por los principales conceptos de mercadeo y exhibición en el sector, para culminar con la realización de shows florales en diferentes ciudades del país, escogidas con el fin de promocionar sus flores y follajes.

Apoyemos a los pequeños productores.

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