¡Por fin! Una luz de solución para la erosión costera de Salamina, Magdalena

Publicado por: christian.sandoval el Vie, 14/01/2022 - 09:02
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Por: William Agudelo.

Un problema de décadas que amenaza con desaparecer a un pueblo magdalenense podría empezar a evitarse gracias a los estudios presentados por ingenieros de la Universidad del Magdalena donde se plantean soluciones viables.

 

Hablar de Salamina, Magdalena, es expresar el más significativo sinónimo de abandono estatal en todos sus niveles. Un pueblo que sumido en la pobreza ha vivido con la amenaza de desaparecer por culpa de la furia incesante de la naturaleza, a través de la erosión costera del río Magdalena.

Este municipio, ubicado al norte del departamento del Magdalena, originalmente se llamaba San Miguel de Punta Gorda pero Simón Bolívar le cambió el nombre a Salamina en honor a su homónima en Grecia. Su gente se caracteriza por la pujanza y resistencia.

Con sus limitaciones y a la sombra de la espalda dada por el gobierno departamental y nacional, campesinos y pequeños ganaderos se dieron a la tarea de a hacer todo tipo de obras empíricas y domésticas para evitar que el río se siguiera “tragando” (literalmente) carreteras y fincas enteras, pero ninguno de sus esfuerzos fue suficiente. La furia de la naturaleza superó sus ganas.

“Muchos estamos pensando en irnos y salir de aquí porque nada de lo que hacemos es suficiente y ni un gobernante hace ni lo más mínimo por evitar esta tragedia, estamos tirados al olvido y a la suerte de la naturaleza”, aseguró en diciembre de 2021 Wilmer, un campesino de la región.

Pero en medio de la incertidumbre, una buena noticia por fin le ha llegado al pueblo salaminero. La Universidad del Magdalena entregó los diseños en fase 3 de la solución definitiva a la erosión costera del río Magdalena entre los municipios de Salamina y El Piñón.

Entre las recomendaciones avaladas por este equipo de expertos se encuentra el dragado de más de 1.6 millones de metros cúbicos de la isla Tamarindo, la construcción de siete espolones o espigones y de un dique de alrededor de 10 kilómetros entre Salamina y El Piñón. Dichos diseños contaron con la interventoría de la Universidad de Cartagena, la cual colocó a disposición su experiencia en este tipo de intervenciones.

Estos proyectos apuntan a implementar la intervención final que garantice la estabilidad de las estructuras en el tiempo y dándole una luz de solución a Salamina y sus pueblos circunvecinos que tienen hoy puesta sus esperanzas en estas obras para así no tener que ser desplazados por la naturaleza.