Urge mensaje de tranquilidad del presidente Petro

23 Junio 2022, 08:21 AM
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Creado Por
Ricardo Felipe Herrera Carrillo
"De manera urgente, y creo interpretar a muchos, Colombia y el mundo reclaman prontas, concretas y contundentes señales tranquilizadoras de que no seremos una Venezuela".

11´281.013 de colombianos eligieron a Gustavo Petro como nuevo Presidente de Colombia. Un mandatario de izquierda y progresista que tiene con los pelos de punta a una gran mayoría de los 10´580.412 colombianos que votaron por Rodolfo Hernández. Un político maduro que logró el favor de casi la mitad de los votantes con un discurso sencillo pero efectivo: lucha contra la corrupción y la politiquería.

Me atrevo a asegurar que buena parte de las 22´658.694 personas que acudimos el pasado domingo a las urnas lo hicimos con la firme esperanza de que las prácticas de la clase política tradicional no sean las que brillen en la manera de dirigir el país durante los próximos años. También, con el anhelado deseo de que la verdadera paz entre los colombianos se manifieste no solo en los discursos sobre el Acuerdo de Paz sino en las acciones gubernamentales y personales concretas que dan cuenta de cómo nos comportamos, nos comunicamos y nos tratamos los unos y los otros.

Los colombianos no solo venimos de décadas de una desgastante e injusta polarización entre Uribistas y anti Uribistas, Santistas y anti Santistas, Petristas y anti Petristas, la que no fue ajena a la actual campaña presidencial, sino que como efecto de esa agresiva campaña el país parece haber quedado más desgastado y fracturado que nunca. Solo que ahora el temor y la desesperanza que invade a millones de colombianos que no votaron por Gustavo Petro es peligrosamente mayor. La diferencia entre uno y otro candidato fue suficiente para reconocer la legitimidad en el triunfo del ganador -sin que hasta ahora nadie lo haya objetado- pero es muy pequeña cuando hablamos de la población: solamente 700.601 personas inclinaron la balanza.

Las manifestaciones agresivas revanchistas de algunos Petristas por el triunfo están de sobra si se quiere lograr la Unidad Nacional que el Presidente electo al parecer se empeña en procurar. También lo están las manifestaciones agresivas derrotistas de algunos de los seguidores del candidato perdedor. Saber ganar y saber perder, es la mayor muestra de grandeza individual y constituye un real gesto de paz de cada colombiano. Lamentablemente muchos de los dirigentes políticos y líderes sociales de uno y otro lado, flaco favor le hacen a ese propósito de unidad con sus continuas agresiones mutuas en redes sociales. 

La única persona que tiene hoy la capacidad de dar ejemplo y con ello eliminar o mitigar los temores de los millones de colombianos que se sienten perdedores y moderar las exageradas manifestaciones revanchistas de sus seguidores por un legítimo triunfo, es el Presidente electo. Colombia reclama que el cambio propuesto por el entonces candidato Petro deje de lado las viejas prácticas de la clase política tradicional y, por ejemplo, la relación con el legislativo en la búsqueda de gobernabilidad sea transparente y distante del amiguismo burocrático y contractual que tanto daño le han hecho a Colombia. También, el país reclama acciones concretas que beneficien a todos, fundamentalmente a los más desprotegidos, pero sin perseguir y condenar a los que han contribuido al crecimiento económico del país. 

Pero de manera urgente, y creo interpretar a muchos, Colombia y el mundo reclaman prontas, concretas y contundentes señales tranquilizadoras de que no seremos una Venezuela o una Nicaragua. El mercado de valores, inmobiliario y los inversionistas de múltiples renglones de la economía requieren con urgencia de esas señales de tranquilidad para la propia de todos y cada uno de los colombianos. Al gobernante no le bastan los discursos sino los hechos son los que los definen y hablan por ellos. Procurar la confianza de la ciudadanía toda en un Gobierno, es tarea prioritaria para hablar de paz y gobernar para todos.

El tiempo nos permitirá las respuestas por la incertidumbre de millones de Colombianos sobre lo que será el Gobierno del Presidente Petro. Pero si desde ya el mandatario electo logra transmitir gestos y hechos reales de tranquilidad, el beneficio será general. 

La oposición política -propia de una sana democracia- no se advierte en cabeza del ingeniero Hernández y Marelen Castillo, asuman o no estos sus curules en el Senado y en la Cámara de Representantes, respectivamente. La oposición en el Congreso de la República al nuevo Gobierno probablemente será liderada por nuevas figuras en el escenario político nacional como el Senador Miguel Uribe, quién ha sido claro en señalarlo. Seguramente veremos también a Federico Gutiérrez liderando también una oposición política ciudadana. Lo propio podrá hacer Enrique Gómez de Salvación Nacional. El Senador David Luna también ha anunciado la misma postura de oposición pero su Partido Cambio Radical aún guarda silencio. Tampoco ha habido manifestación de David Barguil y su Partido Conservador. Los Partidos Liberal y de la U ya anunciaron que serán colaboracionistas del Gobierno.

Por lo demás, recuérdese que “no hay cadáveres políticos” y Álvaro Uribe lejos está de dejar ser un personaje político vigente e influyente. Así lo ha puesto de presente de manera inteligente y oportuna Armando Benedetti. Lo que sí sería muy grave es que no haya una seria y responsable oposición.

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