Descubriendo mi voz interior

Publicado por: felipe.lopez el Jue, 10/06/2021 - 11:50
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Creado Por
Armando Martí
A través de este proceso, pude conectarme con mi maestro interno descubriendo que las respuestas nunca están afuera sino dentro de uno mismo.
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Créditos:
Cortesía, Marko Blazevic

¿Quién soy yo? Esta asombrosa y mágica pregunta, ha sido la principal motivación para sentirme un buscador de la verdad a través de mi propia experiencia. La realidad no está afuera sino dentro, pues nosotros no pasamos por la vida, es la vida la que pasa por nosotros. Por eso,  somos el secreto que anima todas las cosas.

Durante años fui víctima del espejismo por conquistar el mundo, convirtiéndome en esclavo de mi ego enfermo que se alimentaba de los impulsos sin reflexionar en sus consecuencias. Así pues, me defendía de mis defectos de carácter por medio de la negación de la realidad y usaba diferentes máscaras para aparentar que siempre estaba bien.

De esta manera, representaba lo que denominaba la “Divina Comedia”, contestando a la pregunta – ¿cómo estás? – con la falsa afirmación “estoy divinamente”, debido a que no era capaz de ponerme en contacto con mis sentimientos y disimulaba el vacío interno que me había acompañado durante años.

Sin duda, mis pensamientos y sentimientos estaban divididos. A veces creía que, al encontrar una pareja ideal, mi “yo” sanaría milagrosamente hasta ser feliz. Este error era el comienzo de la dependencia afectiva, ya que casi siempre elegía personas tan inmaduras y heridas como yo. Por esta razón, lo que comenzaba mal, también terminaba muy mal. 

Recuerdo que esta conducta iniciaba con una desbordada idealización romántica y apasionada de esa persona, pero con el paso del tiempo, el control, la inseguridad, los celos y la desilusión eran mutuos. Por consiguiente, cualquier intento de construir confianza a través de diálogos sinceros se convertía en munición de guerra para atacarnos y no apoyarnos.

Además, escondíamos nuestro temor a la intimidad sexual y afectiva mediante exageradas demandas de perfección, obediencia y cuidado, las cuales nos transformaban en hábiles actores jugando a ser lo que el otro nos imponía que fuéramos. Este comportamiento tóxico en pareja producía profundos desgastes energéticos y emocionales. 

Por fortuna, después de muchas crisis y amaneceres tristes, pude entender mi error: intentar cambiar la esencia de mi pareja sin haber encontrado la mía. 

Esta condición me producía un malestar generalizado, acompañándome como mi sombra por muchos años, circunstancia que se agravaba por el miedo a ser abandonado e incapacidad para estar solo.  

El sufrimiento a veces es necesario al momento de comenzar un proceso interno de autoconocimiento, que, si es serio, puede durar un largo periodo. A través de este nuevo comienzo, aprendí a meditar y reflexionar casi a diario con el fin de tener espacios de silencio y escuchar mi propia conciencia. Así, poco a poco, puede conectarme con mi maestro interno descubriendo que las respuestas nunca están afuera sino dentro de uno mismo.  

Dialogaba con mi maestro interior y le preguntaba: ¿Quién soy yo? Y él me contestaba: – Esencialmente eres un buscador de la verdad con el propósito excepcional de expandir tu conciencia. De ahí que cada uno de tus personajes han sido inventados por ti para sobrevivir a un entorno amenazante y agresivo. Cuando no se es consciente, vemos las cosas tal y como somos nosotros, no como en realidad son –. 

De igual modo añadía: - Mentirte a ti mismo y no asumir tus responsabilidades, es la forma en que te concibes como una víctima ante la vida, culpabilizando al otro de tus desgracias. Recuerda, no somos el resultado de las circunstancias que nos rodean, sino el resultado de nuestras decisiones -. 

Y concluyendo este enriquecedor diálogo a través de mi voz interior, el maestro agregaba: – La vida es dinámica y cambiante. Las puertas espirituales siempre están disponibles para todos en la medida que descubras lo que viniste aprender en este plano –. 

Pequeños asombros cotidianos

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Créditos:
Cortesía, Johannes Plenio

Uno de mis grandes asombros fue descubrir que, a pesar de todo, yo no era una equivocación de Dios y que Él me ama tal y como soy. Desde esta simplicidad luminosa, me di cuenta de que soy algo más que la apariencia humana, ya que, en medio de la temporalidad del cuerpo, las emociones y la mente existe un mundo muy profundo dentro de cada uno sostenido por la gracia de un Poder Superior, que siempre cuida de nosotros.

A continuación, les quiero compartir un ejercicio cotidiano, que me ayuda a conocerme un poco más. Tengo una libreta de color azul oscuro con más de 200 páginas, donde anoto grandes o pequeños pensamientos que me han asombrado durante días, semanas, meses e incluso años.

En ocasiones, cuando me asaltan las dudas y el viento helado de los dilemas toca mi mente, releo e incluso reescribo en mi diario “asombroso” las experiencias y pensamientos. 

De esta forma y como por arte de magia, recupero mi disposición de resiliencia, es decir, mi capacidad de sobreponerme a las pruebas de la vida y a mi propio dolor físico y emocional.

Usted si lo desea querido lector, puede crear sus experiencias y sorprenderse del revelador camino cuyo resultado es conocerse a sí mismo. Aquí algunos breves ejemplos basados en mis vivencias:

- Despertar en la mañana y sentir que soy eterno. Sólo por hoy, no tendré miedo a la muerte.

- Poder contemplar tranquilamente, que si vivo luego existo. Y si llego a morir, seguiré viviendo.

- Apagar mi celular, sostenerlo en la mano y mientras lo observo decirle: “soy yo y mi voluntad los que le transfieren vida a esta herramienta. No es la tecnología la que le da un sentido a mi vida”.

- Repetir mi nombre varias veces y descubrir que valgo mucho en la medida que sirva a los demás, teniendo en cuenta que soy una pequeña partícula en la existencia.

- Hacer una pausa en las responsabilidades y tareas del trabajo, alzar la mirada y dar gracias a la vida por todo el amor que he sentido en mi existencia.

- Vivir la sensación de un abrazo o de un beso con mi pareja, entregando todo lo que soy y recibiendo todo el amor que espontáneamente sucede entre los dos. El amor es como una planta, hay que regarla diariamente para que florezca y perdure en el tiempo. Los pequeños detalles son los que alimentan la relación de pareja. 

- Hacer una pausa cuando siento la prisa de cumplir una cita y me invade el estrés, preguntándome: ¿vale la pena este afán?

- Mirar detenidamente una obra de arte y tratar de sentir la inspiración del artista y la emoción que quería plasmar en el lienzo, imaginando la época en que creó su obra e incluso transportarme y ser parte de su ambiente. 

- Arreglar mi biblioteca, acariciar el lomo de los libros, oler el papel y releer las páginas, acordándome de la primera vez en que ellas dejaron volar mi imaginación y fortalecieron mis conocimientos.

- Escuchar la música que me gusta, pues la vida es una inmensa melodía la cual cada uno de nosotros la siente e interpreta a su manera.

- Gozar del atardecer solo, descansando en el banco de un parque, mientras contemplo mi sombra en la medida que se oculta el sol y dialogar con ella.

Asombrarse es aprender a vivir

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Créditos:
David Marcu

Hoy descubro y me asombro, que la premisa esencial para lograr el bienestar interior es la de cuidar amablemente de mí mismo. Vivir sin expectativas exageradas, momento a momento, gozando la alegría de ser humilde y sencillo, sabiendo que no soy perfecto y que, en medio de mis errores, se gestan las mejores oportunidades para ensamblar un ser humano maduro y consciente. 

Ser auténtico es la mayor libertad, dejando de lado todas aquellas creencias y conocimientos limitantes, dándome cuenta de que el dolor de este mundo se puede transformar de acuerdo con la actitud con que enfrentemos las pruebas de la existencia. El fruto de esta acción es gozar de manera simple aquella felicidad a la que naturalmente tenemos derecho. 

Ahora sé que la paz no tiene precio. No vale la pena cambiar esa tranquilidad tan difícil de adquirir, por buscar “anestesiar” mis complejos y conflictos interiores buscando reconocimiento. Y, como si fuera poco, empeorando mi salud mental con relaciones tóxicas, sexo, adicciones y comportamientos obsesivos compulsivos.  

Es sanador entender que existe un Poder Superior que tiene mejores planes que yo. No cabe duda de que, desde esa orilla amorosa, Él cuida de mí al aceptarme tal y como soy, sin culpas ni castigos. Por el contrario, me ayuda a descubrir el potencial espiritual que existe en mi interior hasta convertirme en una persona útil, tranquila, serena y dueña de su propia voz interior.