“El médico desahuciado”: reflexiones con el Dr. Alfonso Tamayo

Publicado por: richard.ladino el Lun, 06/04/2020 - 11:25
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Creado Por
Armando Martí
Una entrevista para profundizar en la motivaciones e ideas del escritor, con el propósito de brindarles a los lectores nuevas opciones de conocimientos.
Dr. Alfonso Tamayo

Vivimos en la era de la comodidad, rodeados de tecnología y avances prácticos que supuestamente nos hacen felices al estimular nuestro afán de conocimiento para mejorar el desempeño laboral y alcanzar progresos materiales. La publicidad orientada hacia el consumo, programa nuestra mente para creer que somos indestructibles y que las cosas importantes de este mundo se basan en el dinero, el poder y el prestigio, sin valorar en su esencia a la vida humana. 

Ante esta frenética carrera, nuestro cuerpo y especialmente el sistema inmunológico se van debilitando. De ahí que cuando más los necesitamos, se encuentran bloqueados a causa de tantos estímulos estresantes y sobreesfuerzos innecesarios, los cuales desequilibran tanto las emociones como la mente. Lo anterior, se origina debido al miedo y al temor que forman una sociedad angustiada y agobiada por la incertidumbre. 

El miedo es un instinto natural para preservarnos de un peligro consciente o inconsciente que nos obliga a reaccionar frente a una amenaza, ya bien sea huyendo o atacando. Mientras que el temor radica en la imaginación y proyecta las circunstancias a futuro. 

Con la actual pandemia, ambas emociones se entrelazan empeorando aún más la situación. Por eso, la importancia de tener conciencia de esta realidad y responsabilizarnos de la gestión de las emociones hacia el direccionamiento de elegir pensamientos esperanzadores y positivos, para salvaguardar nuestro bienestar integral. 

En esta oscura tribulación en la que se encuentra sumido el mundo entero debido el ataque inclemente del COVID-19 a nuestra salud, nos damos cuenta de que casi nunca tuvimos prevención ante las enfermedades por estar con el deseo de experimentar lo que más nos agrada. 

Pensamos que al contar con la seguridad de consultar a cualquier médico o especialista, él nos recetaría algunos remedios para “curar” los síntomas físicos o psíquicos, sin tener la intención de cambiar nuestros hábitos hacia mejorar la salud. 

En el fondo y por el principio del placer, muchas personas eligen seguir rutinas que les causan mal, desde fumar, trabajar en exceso y comer desbordadamente, hasta beber alcohol, consumir drogas, vivir de forma preocupada y neurótica. Además, buscan distractores externos para aliviar la angustia y el peso de la existencia, poniendo su precaria seguridad psicobiológica en la acción de los fármacos.
 

Antiguamente, la salud, la enfermedad y la muerte, se percibían como parte de un movimiento continuo hacia la vida, cuyo gran objetivo era el conocimiento de sí mismo, la maduración de la conciencia y el aprender a vivir sabiamente en el instante presente. 

La muerte no causaba pánico, pues no era la terminación de la vida sino el destino a otra dimensión trascendente. De igual manera, a la enfermedad se la veía como la falta de comunicación entre las emociones, la mente y el espíritu, lo que afectaba directamente al cuerpo.

En ese entonces, los hospitales se llamaban “casas de vida”, las cuales estaban ligadas a la profunda empatía entre el médico y su paciente. En el antiguo Egipto, antes de ser médico, primero se debía ser sacerdote, luego un maestro en el arte de la reflexión, la compasión y el conocimiento de sí mismo para poder atender a sus enfermos y tratar la génesis de su padecimiento, acertando en el tratamiento adecuado. 

El médico desahuciado

Sin duda, los médicos y el personal de salud también caen víctimas del coronavirus y en algunos casos, a pesar de su heroico esfuerzo, se enferman y mueren. No obstante, el factor altruista y el deseo de servicio a los demás, elevan su sistema inmunológico y pese al peligroso ambiente de contagio, sobreviven.  

Hace unos días y cumpliendo a cabalidad la actual cuarentena nacional, tuve la oportunidad de terminar de leer un libro muy especial titulado “El médico desahuciado”, en cuya carátula de forma sorprendente se lee: “la ciencia de la incertidumbre, la verdad oculta en otras realidades, el poder interior de médicos y enfermos. Sanar primero, curar después”.

Esta obra me fue regalada y firmada por su autor y editor el Dr. Alfonso Tamayo Tamayo, quien además de escritor y buscador de los misterios de la vida, es un abogado especialista en responsabilidad legal, ética médica y derecho de los pacientes, con una trayectoria profesional y académica de más de 35 años. Ha sido corredactor del Código de Ética Médica en Colombia, miembro de la World Association for Medical Law y miembro fundador del Instituto Colombiano de Estudios Bioéticos. 

De igual manera, se ha desempeñado como ex asesor jurídico de los tribunales de Ética Médica y Odontológica de Colombia. También fue consultor y asesor de clínicas y hospitales, conferencista nacional e internacional y ex asesor jurídico de ASCOFAME (Asociación Colombiana de Facultades de Medicina). Cuenta además, con una amplia gestión judicial reconocida en Tribunales, la Corte Suprema de Justicia y el Concejo de Estado en Colombia. 

Debo confesar que este libro me género muchas inquietudes en torno a las posibilidades de explorar novedosas formas de curación y sanación para los enfermos, al igual que nuevos caminos emocionales y espirituales con el fin de fortalecer el interior del facultativo y crear puentes humanísticos en la relación médico - paciente. 

Por esta razón, invité al Dr. Alfonso Tamayo a esta entrevista para profundizar en sus motivaciones e ideas, con el propósito de brindarles a los lectores nuevas opciones de conocimientos a través de nuestra sección “Konciencia” de Kienyke.com.
 

Armando Martí: Dr. Alfonso Tamayo, usted es un eminente y reconocido abogado, ¿por qué ahora decidió convertirse en escritor y novelista? 

Dr. Alfonso Tamayo: Ante todo Armando, gracias por esta invitación a la sección Konciencia de Kien y Ke. Precisamente, ha sido el desarrollo de una nueva conciencia en mí, la que inspiró a convertirme en escritor. Mi profesión de abogado se basa en la interpretación del derecho y por ende, de la realidad psicosocial.  

Por eso, después de 37 años de ejercicio profesional dedicado exclusivamente al área jurídica del derecho médico y de la responsabilidad médica, decidí renunciar a la totalidad de mis asesorías para escribir mis experiencias interiores y jurídicas, con el fin de descubrir ese mundo de las otras realidades. 

Armando Martí: ¿En qué consistía sus asesorías legales para con los médicos? 

Dr. Tamayo: La profesión médica es absolutamente maravillosa, pues le ha prestado un inmenso e invaluable servicio a la humanidad. Por lo cual, decidí ser defensor de los médicos frente a tantas acusaciones, que en la mayoría de las veces son injustificadas, sin dejar de lado la crítica de aquello que pudiera haberse hecho mejor. 

En ese entonces recuerdo tener en mis manos el primer tomo de la maravillosa obra de siete volúmenes que escribió Pedro Laín Entralgo, el más famoso de los médicos investigadores, científicos y humanistas del siglo XX, quien en la introducción dice: “aunque tantas veces se hayan equivocado los médicos, a lo largo de la historia, han dado un sabor dulce y alegre que deja la satisfacción de vivir”. Aquí, él no sólo acepta que los médicos como seres humanos se pueden equivocar, sino también que es grandiosa la deuda que tenemos nosotros con la medicina universal. 
 

Armando Martí: Sin duda, hoy en día esa premisa cobra mucho sentido y valor a propósito de la heroica función que están cumpliendo los médicos junto con el personal de salud para asistir a los colombianos en la crisis del COVID-19. ¿Esta situación genera más empatía en la relación del médico con el paciente?

Dr. Tamayo: En mi experiencia profesional, he sido un defensor y propugnador de la cercanía humana entre el médico y el paciente, así como de la fortaleza que debe existir en el médico hacia el enfermo para despertar el interés por dejarse sanar. En eso como usted bien lo dice, se basa la empatía. 

Siempre pensé que cuando el médico fuera consciente del amor y de la energía poderosa que podía emanar de su mente, estas fuerzas armonizadoras tendrían un notable impacto en el interior del paciente con la capacidad de curarlo. 

Armando Martí: Hay una diferencia entre sanar y curar. Al parecer sanar es despertar el deseo y la voluntad para comenzar un proceso, mientras que curar es el resultado de ese proceso con respecto al vencimiento de una enfermedad. ¿Qué opina al respecto?

Dr. Tamayo: Comparto plenamente su punto de vista. No se puede pretender curar la enfermedad si el espíritu del paciente no está preparado y fortalecido para recibir el proceso de curación, que es finalmente el propósito del tratamiento médico. Es una realidad que muchas personas adolecen de amor propio y voluntad para sanar, dificultando enormemente la labor del médico en su rehabilitación.  

Recordemos que el deber del médico, que muchas veces no lo enseñan en las facultades de medicina, es comunicarse energética, emocional y espiritualmente con sus pacientes. Como eso no sucede, se vuelve una práctica muy funcionalista, pues al médico le cuesta identificarse con el dolor del paciente. 
 

Armando Martí: Más allá de los sentidos conocidos ¿sería la espiritualidad otro sentido que complementa los aspectos físicos y mentales del médico?

Dr. Tamayo: Las realidades que el mundo ordinario interpreta son las que se producen por las manifestaciones de nuestros cinco sentidos. Sin embargo, cuando la ciencia encuentra que un enfermo se ha curado de cáncer terminal, aun cuando lo habían declarado desahuciado, abre el panorama hacia otras realidades. Yo propongo que la ciencia revise y reconozca sus resultados, aunque ignore las causas. En mi concepto, la inteligencia emocional y espiritual, influyen directamente en la recuperación de los enfermos. 

Armando Martí: ¿Cuál es el mensaje ante un microscópico virus que nos obliga a guardarnos, reflexionar sobre nosotros mismos y replantear el mundo exterior junto con su imparable consumo?

Dr. Tamayo: Armando, me gusta su pregunta que es más una reflexión. Recuerde, no siempre las realidades son materiales también son emocionales y espirituales. La humanidad se acostumbró a temerle sólo a las realidades perceptibles materiales, es decir, al asesino, al atracador, al sicario, a las quiebras económicas, a la enfermedad y a la muerte. 

Observe ahora el devastador poder del coronavirus que con su mínimo tamaño ha transformado nuestra realidad mundial. La gran lección es que a la humanidad le faltan muchas cosas por aprender, empezando por conocerse a sí misma y encontrar nuevos sentidos existenciales más simples y realmente importantes. 

Armando Martí: ¿Cuál fue la inspiración para escribir su novedoso y magnífico libro “El médico desahuciado”?

Dr. Tamayo: El proceso en realidad fue sencillo, pues no escribí nada “del otro mundo”. Por el contrario, me concentré en narrar circunstancias y casos muy bien conocidos por mí, es decir, casos reales descritos desde la orilla del respeto por la intimidad y privacidad de los protagonista, cambiando sus nombres, escenarios y situaciones, con el fin de generar una narrativa que me permitiera desarrollar los temas y difundir algunas hipótesis planteadas para la mente abierta de los lectores. 
 

Armando Martí: ¿Cómo llevó a cabo la recopilación de los casos inauditos que aparecen en su obra? 

Dr. Tamayo: La totalidad de los casos fueron conocidos por mí de forma directa e indirecta y efectivamente, algunos son asombrosos. Por ejemplo, el capítulo de la sanación mediante el perdón, se trata de una ginecobstetra que prestaba sus servicios a una entidad muy respetable de Colombia. Ella aconsejaba el aborto a las mujeres menores de 20 años que resultaban embarazadas. 

Un día tomando un café con ella, se puso muy triste y me dijo: “Dr. Tamayo tengo una gran carga emocional”. Además, me comentó cómo había tratado a estas pacientes jóvenes. Desde mi punto de vista yo le respondí: “Dra. sólo hay un camino para recuperarse de esta situación, necesita hacer una terapia de perdón con una persona autorizada”. 

Le aconsejé acudir donde un amigo psicólogo que maneja el tema de la regresión y los registros akáshicos (una memoria multidimensional donde se archivan todas las experiencias del alma), y en una extensa sesión lograron encontrar que ella tenía una herencia muy antigua, la cual debía eliminar de su mente. Para eso, primero necesitaba arrepentirse conscientemente del daño causado, segundo debía pedir perdón por su conducta a la divinidad (como ella la concebía), y finalmente era preciso que también se perdonara a sí misma.  

Ella se sanó emocionalmente y logró reivindicarse con su profesión en el campo de la ginecoobstetricia, haciendo únicamente lo que la necesidad médica considerara aconsejable en un momento dado y brindando opciones para que racionalmente las personas afectadas tuvieran múltiples caminos de decisión.
 
Armando Martí:
La regresión hipnótica es un área que debe ser manejada por un profesional con mucha idoneidad y ante todo con una intención transparente. 

En un tiempo, la Terapia Regresiva estuvo de moda gracias al Dr. Brian Weiss, autor del libro “Muchas vidas, muchos sabios”, quien cayó en cuenta del error al haber popularizado esta técnica y posteriormente tuvo una transformación espiritual que se reflejó en sus nuevos libros. 

Hay personas que no se conocen a sí mismas y por lo tanto, su propia personalidad las confunde. Por eso algunas veces, “el remedio resulta peor que la enfermedad”, ante estas técnicas de habitar supuestamente en muchos cuerpos con sus correspondientes experiencias. 

Dr. Tamayo: Conozco muy bien la obra del Dr. Weiss y por la popularidad de las terapias, generó una cantidad de charlatanes que por desgracia siguen existiendo y manejan regresiones con el tarot, los oráculos y las runas, sin un sentido de responsabilidad que generan una desconexión con la realidad de los consultantes. 
 

Armando Martí: Recordemos Dr. Tamayo, que el ser humano se modifica mediante procesos en donde la resiliencia no es simplemente asumir una actitud optimista sino haber levantado y fortificado el alma a través del sufrimiento diciendo: ¡Sí a la vida a pesar de todo! (Viktor Frankl). 

La resiliencia es un proceso muy importante pero lo produce el tiempo de maduración y disciplina, para la superación de los problemas. Hoy en día y ante el facilismo moderno, muchas personas leen un libro de espiritualidad y se consideran “maestros” sobre el tema. 

Ahora bien y pasando a otro tema, me llamó la atención el último capítulo de su libro “Tenerlo todo sin tener nada”, ¿qué significa eso para usted?

Dr. Tamayo: Ese capítulo es la manifestación de Karen, una chica muy adinerada, hija de un capo de la mafia que tenía todo a su disposición y eso la enfermó. La primera parte del capítulo es real pero después es mi narración, con la cual intento llegar a la conclusión sobre el manejo de la ansiedad y la depresión, que a veces pueden sentir las personas que lo tienen todo en la vida y al final no tienen nada. 

Armando Marti: Dr. Tamayo, ¿a qué tipo de público está dirigida su obra?

Dr. Tamayo: Este libro está dirigido a todos los públicos, no únicamente a médicos, psiquiatras, psicólogos y terapeutas, pues mi intención es crear una narración entendible a través de casos reales y términos científicos, pero con un lenguaje ameno que cualquier persona puede disfrutar.  

Armando Martí: Finalmente, ¿cuál es su inspiración secreta  para dirigir la brújula interior hacia la conciliación médico -paciente por medio de las narraciones humanistas y revolucionarias que aparecen en su libro “El médico desahuciado”?  

Dr. Tamayo: Armando, soy amigo de los médicos, de la medicina y de la investigación. El mundo nunca tendrá cómo pagarle a los facultativos el inmenso servicio que le han prestado a la humanidad. Sin embargo, si se fortaleciera la relación médico-paciente, la cual yo considero se ha deteriorado con los puntos de vista que expongo en mi libro, la medicina a futuro podría ser aún más grandiosa. 

Las preguntas de SocraTech

Armando Martí: Dr. Tamayo, como esta entrevista tiene también un fondo filosófico y existencial, me gustaría con la ayuda de la tecnología hacerle unas breves preguntas a través de un software llamado SocraTech, el cual ensamblé junto con un equipo de ingenieros de sistemas encabezado por Manuel Díaz y cuyo propósito es ampliar nuestra capacidad de reflexión para generar una mayor conciencia de sí mismo y de la vida. 

SocraTech: ¿Qué le provoca miedo?

Dr. Tamayo: Gracias por estas preguntas, me siento un poco extraño al contestarle a un filósofo tecnológico, pero sobreponiéndome a la sorpresa, considero que el miedo existe en todos los seres humanos y personalmente siento miedo de mi propia falta de capacidad para enfrentarlo. 

Armando Martí: Este sistema ha sido una herramienta muy útil para darle nuevas dimensiones a mis entrevistas y fue estrenado con el empresario colombiano Mario Hernández, quien demostró ser una mente maestra con las respuestas a SocraTech (https://www.kienyke.com/historias/el-empresario-mario-hernandez-una-mente-maestra).

SocraTech: ¿Cuál será el siguiente paso para transformar su vida? 

Dr. Tamayo: Terminar de conocerme a mí mismo.

SocraTech: ¿Qué objetivo se propone aquí y ahora? 

Dr. Tamayo: No perder el tiempo.

SocraTech: ¿Está presente o ausente en este momento? 

Dr. Tamayo: Nadie puede estar ausente. Aunque en el inconsciente usted crea que está fuera de la realidad perceptible, siempre está presente. 

SocraTech: ¿Sigo mi propia verdad? 

Dr. Tamayo: No. La verdad es el propósito más difícil de conseguir. Solamente cuando la verdad “verdadera” nos encuentre, los seres humanos no necesitaremos de ningún otro recurso para vivir en paz y con esperanza. 

En estos momentos viene a mi memoria uno de los personajes de mi libro “El médico desahuciado” quien reflexionaba: “a su vez hay otras verdades que, habiendo sido comprobadas por sus efectos, no son reconocidas porque para la investigación científica forman parte de lo sobrenatural o de lo inexplicable y ese es, precisamente, el universo que la ciencia no ha logrado escrutar para explicarlas. La reconexión del ADN de los seres humanos con su fuente primigenia, es una de ellas”.