La paz, la bondad y la generosidad como camino

Publicado por: david.palencia el Mié, 22/12/2021 - 07:50
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Creado Por
Armando Martí
La paz es un estado interior, donde nos sentimos unidos con las personas a través de la armonía producida por nuestra tranquilidad mental.
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Ante Hamersmit

La paz es un estado interior, donde nos sentimos unidos con las personas a través de la armonía producida por nuestra tranquilidad mental. Desde esta sincera conciencia podemos liberarnos de las cadenas de las mentiras y la manipulación, así como también, de las emociones tóxicas y negativas como el odio, la ira o el resentimiento.

1. La paz

La paz es otro aspecto de la verdadera naturaleza que es independiente de las circunstancias externas. El monje budista Ajahn Sona, explicó que la capacidad de sentir paz aquí y ahora, independientemente de lo que esté ocurriendo, es una señal de logro espiritual.

Así resumió con humildad confiada lo que considera la esencia de la entrega: todos podemos aspirar a una “paz mental inquebrantable ahora mismo en esta vida”.

La idea de que la paz es condicional, que depende de que se satisfagan ciertas necesidades – recibir amor y ser apreciado, tener seguridad económica, haber descansado, tener un buen trabajo – finalmente es reemplaza por una toma de conciencia, de que el momento que uno experimenta en este instante es el único, y que no puede ser cambiado.

Al entregarse al ahora, las nubes del deseo y el temor se alejan para revelar el sol radiante del verdadero ser en unión con la Fuente. Abandonarse al ahora, hace posible salirse del tiempo reloj (cronos) para entrar en la eternidad o tiempo del alma (Kairos).

El padre Thomas Keating lo expresa así: “La eternidad no es un tiempo largo. Es el no – tiempo”. Cuando se cultiva la bondad y se utiliza como medio para el discernimiento, el corazón naturalmente se rebosa, lo cual abona el terreno para la generosidad, el sexto fruto del Espíritu.

La paz, la bondad y la generosidad como camino” en la voz del Terapeuta y Coach de Vida Armando Martí© (una adaptación del libro de Joan Borysenko y Gordon Dveirin), para la sección Konciencia de KienyKe.com. Escúchalo, disfrútalo y compártelo:

2. La bondad

Cuando le pidieron a Su Santidad el Dalai Lama que definiera el budismo, respondió sencillamente: “Mi religión es la bondad”.

“En el budismo, lo que entiendo es el discernimiento en la mañana, el discernimiento en la noche, el discernimiento en la tarde – comentó Ed Bastian, estudioso del budismo. Uno siempre está en el proceso de discernir cuál es la manera compasiva de actuar y cuál es egoísta … La compasión es el deseo sincero de parar el sufrimiento y de lograr la iluminación personal para poder detener un sufrimiento y ayudarles a los demás”.

La bondad y la compasión, también se encuentran en la raíz de la tradición judeocristiana. Cuando a Hillel, el rabino del siglo I, le pidieron que resumiera toda la Torá mientras que se paraba en un solo pie, se dice que contestó: “Amar al prójimo como a ti mismo. El resto son comentarios. Ahora váyanse a estudiar”.

El escéptico que le hizo esa pregunta, cuenta la historia, quedó tan asombrado con la respuesta del rabino, que se dedicó a estudiar la Torá.

Jesús, respondió de manera parecida a Hillel cuando le preguntaron cuál era el mandamiento más grande de todos: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el principal y primer mandamiento. El segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22, 37 – 39).

3. La generosidad

La generosidad, como el amor, frecuentemente no se comprende bien. Dar dinero, tiempo y cosas porque uno quiere ser amado, ser apreciado o sentirse en control, es una actividad del falso yo. La verdadera naturaleza irradia generosidad desde su plenitud sin esperar nada a cambio y sin siquiera tener conciencia de ser generoso.

Al igual que ocurre con la bondad, la generosidad tiene muchas facetas. En concepto del fallecido maestro budista tibetano Chögyam Trungpa Rinpoche, la generosidad es la virtud más importante de un bodhisattva – el ser compasivo que permanece en la Tierra para ayudarles a los otros a lograr la iluminación -.

Aludía a una faceta de la generosidad como una comunicación clara de que no es para el beneficio propio, sino para adelantar la liberación del otro. Los buenos amigos que pueden decirle a uno la verdad y que le hacen saber cuándo está actuando de manera desenfocada, son generosos de esa manera.

Otro aspecto de la generosidad es la intención de ver a las personas con los ojos del corazón. Estar con otra persona en la plenitud abierta y amplia del momento, sin programa especial, propicia que haya un espacio para que aflore la verdadera naturaleza del individuo. Y cuando ambos se mueven hacia esa verdadera identidad, la Presencia Divina surge como el misterioso Tercero. Este es el máximo rebosar de la generosidad.

Bibliografía

- Joan Borysenko y Gordon Dveirin. La brújula del alma. Una guía para la inspiración espiritual. Grupo Editorial Norma.

Por: Armando Martí